Isabel Celaá obsequia al Papa con un busto de San Ignacio, de parte de la comunidad jesuita, de la que forma parte el Pontífice de la Universidad de Deusto (Vizcaya). / EFE

Entrevista | Isabel Celaá

«Voy a seguir insistiendo al Papa para que visite España»

La exministra de Educación y ahora embajadora ante el Vaticano elogia tras su audiencia con Francisco su labor contra la guerra: «Está haciendo mucho más de lo que se piensa»

DARIO MENOR

Isabel Celaá, xxministra de Eduación y exportavoz del Gobierno de Pedro Sánchez y, ahora, embajadora de España ante la Santa Sede; presentó ayer sus cartas credenciales al Papa en una audiencia de media hora, celebrada en el Palacio Apostólico del Vaticano, de la que salió encantada por su «humanidad y cercanía» y admirada por la labor que desarrolla para tratar de llevar la paz a Ucrania. «Está haciendo muchas más cosas de las que se piensa», asegura Celaá en una entrevista con este periódico, la primera desde su nombramiento y en la que repasa los temas que afectan a las relaciones entre la Iglesia y el Estado, como la pederastia, las inmatriculaciones de bienes y la Obra Pía. La primera vasca en ser designada para representar a España ante la Santa Sede será la anfitriona de las celebraciones con motivo del IV Centenario de la sede de la embajada española, la legación diplomática permanente más antigua del mundo.

– ¿De qué han hablado en su encuentro con el Papa?

– La audiencia duró media hora, un tiempo notable. Me he encontrado con una persona auténtica, de gran humanidad y cercanía, que mostraba una enorme empatía y afán por comprender a su interlocutor. Hemos tenido una gran sintonía, en particular al hablar de temas como la educación o la guerra. Me ha dicho que todos debemos hacer lo máximo posible para que cese esta masacre de la población ucraniana. Pese a la desgracia de tener que afrontar este conflicto, contamos con la fortuna de contar con un líder espiritual con la consistencia y la claridad de Francisco a la hora de repudiar la guerra, algo que no se puede decir de todos los líderes espirituales.

– Francisco ha hecho continuos llamamientos y gestos por la paz en Ucrania. ¿Qué podemos esperar ahora?

– Está haciendo muchas cosas. Y muchas más cosas de las que se piensa. La Iglesia dispone de muchos termómetros en la sociedad, su percepción es muy amplia, cuenta con 'antenas' extendidas por todo el mundo que pueden ayudar mucho a esa labor por la paz.

– ¿Viajará a Kiev, como le ha pedido su alcalde?

– Sé que la Iglesia está haciendo una gran tarea que no se cuenta por prudencia, pero el Papa realiza una labor que ningún otro actor internacional en este momento podría hacer.

– Imagino que le habrá invitado a que visite España...

– Por supuesto que le he invitado. Se lo he dicho en nombre del presidente del Gobierno, que ya lo hizo en 2020. El Papa no me ha dicho ni que sí ni que no. Ha recibido la propuesta con alegría, como los regalos que le he llevado. Ha sido un busto de San Ignacio de Loyola de una colección limitada, que me había dado para él el rector de la Universidad de Deusto, José María Guibert. También le he entregado un rosario con el que rezaba la hermana de mi marido, fallecida hace unos meses. Ha agradecido los presentes y también me ha pedido que le dé un abrazo al Rey y al presidente de Gobierno.

– ¿Por qué cree que el Papa no se decide a venir a España?

– No creo que haya un desafecto, sino que es una cuestión de prioridades. Él quiere estar siempre cerca de los más oprimidos, por eso opta por visitar países fuera de Europa, donde siente que hay más marginación y pobreza. Pero yo voy a seguir insistiéndole para que visite España.

Educación y cambio climático

– ¿Han hablado de los abusos sexuales a menores cometidos por eclesiásticos?

– Le he explicado los pasos que se habían dado, pero él ya lo sabía todo. Está muy bien informado. Sabía perfectamente cómo había discurrido la toma de decisiones en el Congreso, con todos los grupos apoyando la creación de una comisión excepto Vox. Pero no hemos entrado en más detalles. También hemos hablado de educación y del cambio climático.

– ¿Cómo valora el estado de las relaciones Iglesia-Estado?

– Primero tengo que destacar las buenas relaciones que se mantienen con la Santa Sede. Mi antecesora, Carmen de la Peña, lo ha hecho muy bien y hay que seguir en esa senda. Las relaciones entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal son muy positivas, como hemos visto con la reciente visita del presidente Sánchez a la sede del episcopado o su encuentro con el cardenal Omella. Se está tratando de dar una solución a los temas que estaban pendientes partiendo de la confianza. Puede haber discrepancias en algunos puntos, pero si hay confianza se puede llegar a conversaciones ulteriores que permitan resolverlas.

– Uno de los puntos de fricción es el de las inmatriculaciones de bienes por parte de la Iglesia. ¿Está resuelto?

– Como ya dijo el Gobierno, se ha articulado una fórmula e iniciado un camino que se va seguir. Por medio del diálogo se puede llegar siempre a un acuerdo.

– ¿Y qué planes tiene el Ejecutivo para la Obra Pía, la institución eclesial que gestiona alrededor de 250 viviendas y bajos comerciales en Roma?

– Queremos que continúe con su actividad social, cultural y religiosa. No podemos olvidar que los mecenas son personas que dejaron sus bienes a lo largo de los siglos para esas finalidades. Debemos seguir respetando su voluntad. Hay fines que han podido decaer con el tiempo, pero para actualizarlos está su junta de gobierno. Todavía no he podido reunirme con los miembros de la junta, espero hacerlo próximamente.

– ¿No habrá entonces una desamortización encubierta, como temen algunos?

– No hay nada que amortizar ni que desamortizar. Son bienes tutelados por el Estado español. Si no hubiera sido así, estarían ahora en manos del Estado italiano o del Vaticano. Hay fines que habría que actualizar, pero se puede hacer de manera razonable hacia objetivos sociales respetando la voluntad de los donantes.

– En Roma se encontrará con los superiores generales de las congregaciones religiosas, que cuentan con un gran número de colegios concertados en España. ¿Teme que pueda lastrarle la controversia que se vivió en la escuela católica con la ley educativa que usted impulsó?

– No tengo ningún temor, porque cualquiera que se acerque a esa ley se dará cuenta de que su objetivo es proteger a las personas más vulnerables para que puedan desarrollar su talento al máximo. La ley consagra lo que es la educación pública y la concertada, así como la libertad de enseñanza. Lo que no permite es la existencia de negocios relacionados con la compraventa de centros educativos. Y refuerza la educación pública, que es donde se concentra más de un 70% de los alumnos vulnerables. Los centros concertados que cumplen sus fines no tienen nada que temer. Yo creo que eso se ha entendido.