Se enfrenta a 187 años de cárcel por aprovecharse de 41 víctimas menores

El Ministerio Fiscal ha acusado al fotógrafo Luis Jorge M. E., de 36 delitos de pornografía infantil y cinco de corrupción de menores en grado de tentativa, después de que la Policía Nacional hallara en su poder numerosas imágenes que tomó en su estudio de Las Palmas de Gran Canaria a 41 modelos menores de edad desnudas o realizando gestos eróticos. Por estos hechos, la sección de Delitos Tecnológicos de la Fiscalía Provincial interesa que sea condenado a una pena total de 187 años de cárcel, 21 de inhabilitación para ejercer oficio o profesión que requiera la custodia de menores, 41 para poder desempeñar un trabajo que conlleve contacto regular o directo con menores, 10 años de libertad vigilada y la suma en concepto de indemnización a las 41 denunciantes de 244.200 euros.

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

Luis Jorge M. E., de 54 años de edad, es un fotógrafo muy conocido en la isla puesto que lleva décadas trabajando tanto a nivel particular como para agencias de moda y también ha organizado números eventos de belleza.

Según el fiscal José Antonio Díez, desde el año 2013 hasta el mes de marzo del 2018 –cuando fue detenido por efectivos de la Policía Nacional–, el acusado se dedicó a realizar trabajos como fotógrafo aficionado, manteniendo tratos habituales con otros profesionales del sector. Con el tiempo, llegó a ser director y socio de la agencia de modelos llamada Moodels Canarias, se dedicaba a contactar, a través de redes sociales tales como Instagram, Facebook y WhatsApp, con jóvenes mayores y menores de edad que tuvieran interés en ser modelos para realizarles reportajes fotográficos «de modelaje», sostiene la acusación pública.

De modo sistemático, el acusado evitaba presuntamente la presencia de los padres de las menores en el local donde realizaba las sesiones, que se trataba de un garaje acondicionado como estudio fotográfico situado en el barrio capitalino de El Batán. Cuando se citaba con las víctimas para hacerles las sesiones de fotos, «proponía a éstas que se quitasen la ropa y posasen en actitud sugerente o sensual, en gestos eróticos, mostrando los pechos, así como completamente desnudas, en orden a confeccionar los correspondientes archivos informáticos de imagen de las menores», determina la acusación pública.

Poder de convicción.

La Fiscalía Provincial considera que Luis Jorge M. E. «convencía en la mayoría de los casos» a las chicas, aprovechándose «de la ilusión de las menores de edad de llegar a ser modelos profesionales, diciéndoles que para estar a la altura de tal nivel profesional debían tener plena confianza con el fotógrafo y perder la vergüenza», abunda el escrito de acusación.

Utilizando este modus operandi, Luis Jorge M. E. presuntamente realizó fotografías de carácter sexual a 41 menores de edad entre los periodos comprendidos entre 2013 y marzo de 2018 a chicas que tenían edades que iban desde los 14 a los 17 años.

Fue descubierto a raíz de la denuncia presentada por una menor en febrero de 2018 a la que, según consta en autos, intentó convencer para fotografiarla desnuda. La policía halló en el doble fondo de un colchón de la vivienda familiar del fotógrafo dispositivos de almacenamiento con pornografía infantil de las 41 menores localizadas.

No dejaba a los padres estar en las sesiones.

No cumplía con lo pactado.

Según la Fiscalía Provincial, las 41 víctimas fueron fotografiadas en diferentes poses de alto contenido erótico a pesar de que eran menores de edad y habían firmado previamente un contrato con Luis Jorge M. E. en el que se especificaba que ninguna de las imágenes que les iba a tomar sería de este tipo ni ellas se tendrían que desnudar. Prohibía a sus padres estar presentes en las sesiones de fotografía.

Imágenes de todo tipo.

En la acusación realizada por el Ministerio Público, se detalla como a las víctimas les hizo fotos de muchos estilos como desnudas, solas o en compañía de otras chicas, en actitudes lésbicas, agarrando los pechos a otras modelos e incluso en algunos casos separando sus piernas para que se vieran sus genitales. Incluso, en un caso fotografió a una chica de 16 años desnuda, encadenada y engrilletada.

Se negaron a desnudarse.

En cinco de los casos, las denunciantes no accedieron a las supuestas pretensiones del fotógrafo. A una chica, entre 2013 y 2015 el acusado le insistió para que posase desnuda hasta que consiguió fotografiarla mostrando los pechos pero con el pezón cubierto. En otro de los casos investigado, quiso captar imágenes de una modelo de 14 años desnuda, pero la menor no accedió a sus pretensiones.

Utilizaba el mismo ‘modus operandi’.

En febrero de 2018

Las pesquisas policiales se remontan a febrero de 2018 cuando reciben la primera denuncia. El fotógrafo se valía de su extensa experiencia profesional y ofertaba colaboraciones gratuitas para jóvenes, de entre 14 y 18 años, con el sueño u objetivo de dedicarse al mundo de la moda. Para ello usaba su web profesional en la que ofrecía sus servicios con apariencia de legalidad.

En un garaje de El Batán

El trato consistía en la realización de un reportaje completo a cambio de entregarles varias fotografías. Esta oferta hizo que muchas menores acudieran a un garaje, ubicado en El Batán, en el que hacía estas sesiones y no en su estudio de Teror. En un afán por mantener ese halo de profesionalidad, los padres firmaban un contrato en el que se incluía una cláusula que declaraba que no se realizarían fotos de las chicas desnudas. Aún así, no permitía a los padres presenciar la sesión, con la excusa de evitar que las víctimas se cohibieran.

Debían posar desnudas

La sesión comenzaba con total normalidad, con las chicas posando cambiando de posturas y de vestuario. Cuando ya se había ganado su confianza les pedía que se despojaran poco a poco de la ropa. En un momento dado, les justificaba que para triunfar en la moda y la publicidad, tenían que posar desnudas y que estas fotografías serían artísticas.

Guardaba las fotos en un colchón

Una vez conseguía el objetivo de que se desnudaran, sacaba imágenes en diversas posturas y planos específicamente sexuales. Una vez terminaba la sesión, las víctimas abandonaban el garaje sin relatar nada a sus padres. Las imágenes sexuales que presuntamente tomó Luis Jorge M. C., las escondía en el doble fondo de un colchón de la vivienda familiar del fotógrafo que fueron intervenidas por la policía. En ningún momento entregó dichas imágenes a las jóvenes y solo les hacía llegar las primeras que tomaba en las sesiones.