José Poveda, en el laboratorio del Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria de la ULPGC. / COBER

José Poveda: «El Sars-CoV-2 va a estar siempre con nosotros»

La realidad es tozuda. Los coronavirus son esquivos y la pandemia continúa. Este realismo le ha costado críticas al profesor de Epidemiología y Medicina Preventiva de la ULPGC, José Poveda

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

El veterinario José Poveda tiene mucho trato con virus y bacterias. En su laboratorio del Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (IUSA), cultiva y estudia distintos microorganismos. También ha tomado parte en la elaboración de vacunas para vencer, sobre todo, enfermedades causadas por micoplasmas, bacterias que carecen de pared celular y que son comensales, parásitos o patógenos de animales, seres humanos, insectos, peces e incluso plantas. Su visión amplia de la epidemiología se vislumbra en sus apreciaciones sobre la pandemia.

- En estos últimos dos años, se ha posicionado bastante frente a la pandemia en calidad de epidemiólogo y conocedor de los coronavirus. ¿Se ha granjeado muchos enemigos por ello?

- No enemistad, pero hay colegas de otras especialidades que han disentido y no han estado de acuerdo con mi visión porque, he de reconocer, que mi postura ha sido heterodoxa. No he seguido las directrices oficiales y he utilizado mi conocimiento y mi experiencia para en base a algunos modelos y conociendo algunos parámetros que presentaba el SARS-CoV-2 y cómo era su transmisión, predecir qué era lo que iba a ocurrir.

- El discurso oficial ha sido contradictorio y cambiante.

- En una primera fase, por desconocimiento total de a qué nos enfrentábamos. Desde el principio se ignoró la capacidad de este agente para ser catalogado como un microorganismo de un nivel de seguridad 4 y se catalogó como un microorganismo de nivel 2. Si desde un principio, en enero de 2020, nuestras autoridades sanitarias prevén que un microorganismo de nivel 4 puede llegar a nuestro país, deben dar la alarma y prepararnos para una epidemia. Desde ese momento se falló por el desconocimiento de la capacidad de transmisión y de la susceptibilidad de los individuos. Nuestra población estaba indemne. El jefe emergencias sanitarias del Ministerio de Sanidad dijo que solo iba a haber unos pocos casos, él era el general al mando!

- No estaba al mando de mucho. Se reconoció que no existía un comité científico para gestionar la emergencia.

- Solo él y algunos funcionarios. Tenía todo el peso y la responsabilidad de prever lo que podía pasar. Había epidemiólogos que lo vieron venir, pero no se les escuchó.

- Más allá de la falta de previsión, ¿qué le parece la gestión de la pandemia? Tuvimos toque de queda hasta hace poco más de un año.

- Se salvaron muchas vidas. No teníamos nada, solo separarnos del posible contagio de un virus para el que no estábamos preparados. No teníamos vacunas. Y aun así han caído más de 100.000 personas por la pandemia en nuestro país. Lo que es evidente es que ni nuestras autoridades sanitarias en España ni ninguna autoridad sanitaria de ningún país estaba preparada. Esos son problemas de la estructuración y del funcionamiento de la Organización Mundial de la Salud que deben de resolverse en el futuro.

- ¿Se podía poner puertas al Sars-CoV-2 en un primer momento o era imposible?

- Si lo hubiésemos querido contener, se hubiese contenido en China parando los vuelos inmediatamente. Pero eso atenta contra el turismo, la circulación de personas y las actividades económicas. Se pretendió hacer cosas light, con carteles en los aeropuertos, pero no sirvieron de nada. No teníamos ni mascarillas y poníamos carteles. No estábamos preparados.

- Pusimos muchas esperanzas en las vacunas, pero ¿son tan difíciles de atajar los coronavirus?

- El problema de los coronavirus es que son virus ARN con mucha capacidad de mutación. Lo sabemos los veterinarios porque llevamos años enfrentándonos a distintos coronavirus de los animales, por ejemplo, el responsable de la peritonitis infecciosa felina (PIF) o el de la bronquitis infecciosa aviar; una enfermedad con la que llevamos luchando 40 años y utilizando vacunas, inactivadas primero y vivas atenuadas después... Hemos utilizado un arsenal de vacunas contra la bronquitis infecciosa aviar y todavía no hemos logrado controlar esta enfermedad. Los veterinarios sabíamos a qué nos estábamos enfrentando y que las vacunas no iban a lograr parar la transmisión del SARS-CoV-2. Además, era una vacuna hecha con una fracción de una pequeña parte de ARN que codifica la proteína de la espícula del virus, que además es muy variable. Hemos visto que, tal vez, las mejores vacunas son la vacunas vivas atenuadas, aunque tienen inconvenientes: la reversión a la virulencia. Son igual que el virus, pero tras quitarles la virulencia, la capacidad de producir daño. Esas vacunas generan una inmunidad humoral y celular protectora. Con vacunas vivas atenuadas logramos extinguir la viruela y la peste bovina.

- Con este virus tan difícil de controlar, ¿la pandemia será eterna?

- Es evidente que no vamos a hacer desaparecer el SARS-CoV-2. El virus y sus variantes van a estar siempre con nosotros. En esta generación y en generaciones posteriores se tenderá hacia el equilibrio, entre nosotros que somos los hospedadores y el agente -el SARS-CoV-2 y sus variantes-. Tendremos oleadas estacionales que irán, con el paso del tiempo, disminuyendo en virulencia hasta que, en generaciones posteriores, se logre el equilibrio. Pero esto no lo verá esta generación ni posiblemente la siguiente. Debemos tratar que haya epidemias controladas estacionales sin que haya grandes pandemias. Los virus gripales y los coronavirus generan una inmunidad de corta duración y eso tiene transcendencia desde el punto de vista de la susceptibilidad de los individuos, pues los recuperados vuelven a ser susceptibles tras un corto periodo de tiempo. Hay enfermedades que generan una inmunidad de larga duración... para toda la vida, como la viruela.

- Hemos tenido fuertes restricciones y ahora hemos normalizado la vida. ¿Cree que hemos calibrado los daños?

- Las medidas restrictivas salvaron vidas pero, dos años y seis olas después, hay un cansancio pandémico que ha hecho que la gente se relaje, que piensen que con las vacunas y, habiendo pasado uno o dos eventos, son inmunes. La realidad es que las nuevas variantes BA.4 y BA.5 están infectando a sujetos con tres dosis y que, incluso, han pasado la variante ómicron, Eso es un despertar a la cruda realidad. La pandemia no ha acabado, aunque a efectos administrativos lo parezca. Lo vemos a diario con las hospitalizaciones, los ingresos en UCI y las muertes.