«Nadie quiere ayudar a mi hija»

18/04/2018

F. R.S. ingresó en Urgencias del Hospital Insular el 8 de enero. Desde entonces cuenta con el alta médica y vive entre pasillos y los boxes de Psiquiatría. Su padre, con 72 años, critica que nadie quiere ayudar a su hija, «ni el Cabildo grancanario ni el hospital», Después de tres meses «apenas camina y solo dice que se quiere morir».

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Se imagina pasar más de noventa días postrada sobre un colchón de solo seis centímetros de grosor, en una camilla de 60 por 1,80, sin poder levantarse a estirar las piernas, ni ver la luz de día, sin ninguna actividad de entretenimiento, sin visitas salvo en el horario entre las 12.00 y las 14.00 horas y tener el alta médica en las manos, pero no tener a dónde ir ?. En esas circunstancias se encuentra F.R.S., de 48 años, que lleva con desde el 8 de enero, desde hace más de tres meses, viviendo literalmente entre pasillos y boxes en el servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Gran Canaria donde ingresó a consecuencia de la enfermedad mental que padece.

Su padre, R.R.S, está desesperado. Ya no sabe a dónde más acudir. «Ni el Cabildo de Gran Canaria ni el hospital le buscan una salida digna, humana», dice su progenitor de 72 años, que casi a diario se desplaza desde el sur de la isla para estar con su hija «apenas dos horas, hablar algo con ella y darle de comer». «Estoy muy mayor y cansado; me cuesta mucho venir a verla. Me gustaría poder cuidarla pero no tengo fuerzas», dice este padre que reconoce que «aunque quisiera, no podría atenderla porque estoy enfermo». A R.R.S. le extirparon un riñón, medio páncreas, bazo. Es viudo y cuenta con otro hijo que trabaja en Vecindario y «que cuida de mí, y me ayuda en casa».

La situación de su hija la califica de «inhumana. Ya ni camina, No puede después de tres meses casi sin caminar». «Es muy doloroso verla en el pasillo, a veces en un box, pidiéndome que la saque de allí, escuchándola decir que se quiere morir y que yo no me la quiero llevar a casa», cuenta R.R.S. «Ya no se qué hacer. Nadie quiere a mi hija ni la quiere ayudar.», sentencia.

Señala que el Cabildo de Gran Canaria la ha valorado pero le dice que «no hay plaza porque no tiene edad para estar en un centro de mayores». En el hospital le dicen algo parecido, que «no hay cama el planta para ella, que ya estuvo en la Unidad de Internamiento Breve», apunta. Su hija ha pasado por varios centros incluso por una casa de monjitas en Lomo Apolinario pero siempre «termina en la calle porque se acaba el plaza o porque no es su sitio», explica este padre.

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