La OCU alerta a las farmacias: el ibuprofeno 600 requiere receta

18/08/2018

Un estudio de la asociación de consumidores detecta la dispensación del medicamento sin prescripción. El Colegio de Farmacéuticos de Las Palmas recuerda a sus miembros la obligatoriedad de que un médico haya recetado el antiinflamatorio para venderlo.

En 100 farmacias de diez ciudades españolas la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) comprobó que se podía comprar ibuprofeno de 600 miligramo sin receta médica. Seguramente como buena parte de la ciudadanía, que en ocasiones, incluso, compra este medicamento en dosis de 1 gramo. El problema es que este antinflamatorios no esteroide no se puede dispensar sin prescripción médica si la dosis supera los 400 mg.

«En alguna ocasión, de forma excepcional, se dispensa un medicamento, por algún compañero, sin la correspondiente receta atendiendo al estado de necesidad del medicamento por el paciente, que por distintos motivos ajenos a su voluntad, no ha podido acceder a su médico, o le han dado hora para días posteriores, o afirman que el médico les indica que mantengan tratamiento por teléfono, traen recetas que no cumplen con requisitos legales, o simplemente creen que con la prescripción inicial se justifica el uso continuado,... En estos casos el farmacéutico sabe que esta expuesto a ser sancionado por la administración y que, en su caso, tendrá que demostrar que con dicha dispensación protegía un bien superior que era la salud del paciente», reconoce Juan Ramón Santana, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Las Palmas.

La institución, tras el tirón de orejas de la OCU, acaba de enviar a sus colegiados una circular en la que se recuerda la necesidad de receta para dosis superiores a 400 mg de ibuprofeno. De hecho, el Colegio recuerda que en dosis altas el ibuprofeno aumenta el riesgo cardiovascular y que en todo caso se debe realizar una «dispensación informada sobre todo en pacientes de riesgo, asegurándose de que conoce su modo de empleo y el riesgo de su consumo en dosis elevadas».

A juicio de Santana, los «primeros interesados en resolver este tipo de situaciones excepcionales» son los propios farmacéuticos, aunque «por tratar de dar solución a un paciente que necesita su medicación estamos sujetos a ser sancionados». Por eso, afirmó, «desde los colegios y desde nuestro consejo general se está trabajando en distintos proyectos, como la receta electrónica privada, conjuntamente con la organización médica colegial; en campañas de uso racional del medicamento y en campañas de concienciación sobre la necesidad de receta médica dirigida a los pacientes».

La OCU también advertía que además de la dispensación sin receta, las farmacias analizadas no habían informado a los compradores del riesgo de tomar el medicamento o cuál era la mejor forma de ingerirlo. Santana explicó que también trabajan en la formación continuada en atención farmacéutica a los colegiados relacionados «con el uso correcto y la adherencia a los medicamentos, sobre todo en pacientes polimedicados».