Salud

Alteraciones del olfato en el adulto mayor

22/07/2019

«La pérdida o disminución del olfato en personas mayores sin una causa que lo justifique, puede ser indicativo del inicio de una enfermedad neurodegenerativa como la enfermedad de Alzheimer o la de Parkinson».

El declive olfatorio se manifiesta tempranamente en algunas enfermedades frecuentes hoy en día debido al creciente envejecimiento de la población como la enfermedad de Alzheimer o la de Parkinson por lo que tratamos en el articulo de hoy diferentes aspectos relacionados con la disminución o pérdida del olfato que motiva múltiples interrogantes a pacientes y familiares.

La disfunción olfatoria asociada al envejecimiento se denomina presbiosmia y parece tener un origen multifactorial.

Al estudiar con pruebas objetivas la población mayor de entre 65 y 80 años, se estima que el 50% demuestra una reducción significativa del olfato y en los mayores de 80 años ese porcentaje se eleva al 75%.

La pérdida del sentido del olfato puede ser frustrante, ya que puede afectar la capacidad de disfrutar de la comida y de apreciar aromas agradables, lo que se traduce en disminución de la calidad de vida.

También puede interferir con la habilidad de percibir productos químicos potencialmente dañinos y gases tóxicos con graves consecuencias para la salud.

La mayoría de los trastornos del olfato son adquiridos por diversos motivos.

El olfato es uno de los sentidos más antiguos e importantes para el organismo, los sentidos químicos especiales como el gusto y el olfato proporcionan una información importante sobre el entorno que nos rodea.

¿Cómo pueden generarse las alteraciones del sentido del olfato?

En primer lugar, por trastornos que interfieran con el acceso al aroma del neuroepitelio olfatorio (pérdida de transporte), lesiones de la región receptora, (pérdida sensitiva) o daño en las vías olfatorias centrales (pérdida neural) o por una combinación de estos factores.

Cuando no es posible identificar el nivel de la lesión a pesar de realizar los estudios protocolizados hablamos de trastornos olfatorios idiopáticos.

No existe una clasificación universal para los trastornos del olfato, se admite una diferenciación entre alteraciones cuantitativas, disminución o abolición del olfato y cualitativas, distorsión de la percepción olfativa.

Las alteraciones del olfato pueden ser transitorias por enfermedades como rinitis o sinusitis entre otras (inflamación de la mucosa nasal) o permanentes como las secundarias a traumatismo craneal, tumores o lesiones del sistema nervioso central.

El sentido del olfato adquiere especial importancia en ciertas profesiones como chefs, enólogos, perfumistas, bomberos y en la propia medicina ya que puede ser orientativo para el diagnóstico ante el característico olor que generan en el organismo humano determinadas enfermedades metabólicas e infecciosas y sus consecuencias.

Debemos destacar la importancia y como pueden influenciar los olores en las diferentes esferas relevantes de los seres humanos como la memoria, la percepción del olor corporal de otras personas, el comportamiento, la fisiología reproductiva e incluso las preferencias para elegir una pareja.

¿Cuál es la función general del olfato?

Informarnos sobre peligros y riesgos potenciales como la presencia de humo, amenazas microbianas o venenos, alimentos en mal estado y también sobre elementos con connotaciones positivas como los alimentos que nos gustan, perfumes, la higiene personal y ambiental.

Ayuda en la localización de los alimentos, indica su calidad, marcando las preferencias individuales desde tiempos remotos.

La preferencia por los olores, en diversos grados son el resultado de un proceso de aprendizaje.

La discrepancia entre el sabor percibido y la expectativa formada antes de la ingestión por el olor puede provocar el rechazo a determinados alimentos.

Varios mecanismos relacionados con el olfato están involucrados en la regulación del apetito al influir y afectar nuestras decisiones sobre cuándo, cuánto y qué comer.

El olfato también podría afectar la comunicación social, e interpersonal. Esta descrito como los olores corporales pueden tener impacto en el comportamiento sexual, la selección o rechazo de la pareja.

¿Cuáles son los efectos adversos más frecuentes como consecuencia de la pérdida del olfato?

-Disminución del disfrute de la comida y del apetito.

-Dificultades en la preparación de los alimentos.

-Ingesta de comida en mal estado, frecuente en mayores que viven solos.

-Problemas relacionados con la higiene personal, vida social y sexual.

-Riesgo de no percibir primeros olores de un incendio o una fuga de gas.

Muy a menudo, los pacientes con trastornos del olfato aquejan serias dificultades relacionadas con la alimentación, la percepción del sabor de los alimentos está fuertemente determinada por la experiencia olfativa y una falta de sensibilidad olfativa reduce la riqueza de la percepción de los alimentos.

También la preparación de los alimentos resulta difícil para personas con pérdida del olfato.

Adicionalmente los pacientes suelen expresar problemas relacionados con la higiene personal, hasta un 41% de las personas con pérdida del olfato manifiestan su preocupación por no ser capaces de percibir su propio olor corporal, lo que puede afectar las relaciones sociales y la vida sexual de los afectados.

Según recientes estudios, la pérdida del sentido del olfato en un adulto mayor es un fuerte predictor de mortalidad en 5 años y podría servir como marcador del enlentecimiento de la regeneración celular o la acumulación de exposición a sustancias tóxicas ambientales.

Actualmente la pérdida del olfato esta considerada como uno de los signos “preclínicos” mas tempranos de la enfermedad de Alzheimer y de la enfermedad de Parkinson, por lo que detectar este signo podría ser la clave para un diagnóstico y tratamiento precoces de estos trastornos neurodegenerativos con el consiguiente retraso de su evolución natural.