Imágen de la cría de águila imperial. / r.c.

Salvan la vida a tres pollos de águila imperial ibérica

Los polluelos de esta especie en peligro de extinción habían caído de un árbol por el fuerte viento y estaban expuestos a depredadores

J.M.L. Ciudad Real

Tres pollos de águila imperial ibérica -«Aquila adalberti»- han podido salvar la vida gracias a la conciencia medioambiental de una familia y a la rápida actuación de los agentes medioambientales. Los polluelos se encontraban en un nido que había caído desde un viejo chopo en un camino a las afueras de Herencia (Ciudad Real) debido a fuertes rachas de viento.

Una familia aficionada al senderismo que paseaba por la zona el pasado fin de semana se percató del nido, vio que había tres crías en el suelo y avisó al teléfono de emergencias 112. Este servicio movilizó al Cuerpo de Agentes Ambientales de Castilla-La Mancha cuyos agentes comprobaron que se trataba de un «nido controlado» de una pareja de águila imperial estable en la zona que había conseguido sacar adelante una nidada de tres pollos.

Sin embargo, al llegar al lugar, los agentes sólo encontraron dos pollos, por lo que procedieron a buscar al tercero, que finalmente fue localizado cerca del árbol.

Los aguiluchos se encontraban vivos y no habían sufrido ningún tipo de lesión a pesar de la caída desde el chopo. Después, los polluelos de esta especie en peligro de extinción fueron trasladados al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de «El Chaparrillo», en Ciudad Real, donde culminarán su proceso de cría antes de ser liberados en la misma zona donde fueron encontrados.

El peligro de los depredadores

Según el Cuerpo de Agentes Ambientales de Castilla-La Mancha, el gesto de esta familia, sensible con el medio ambiente, ha evitado que las pequeñas águilas, de gran tamaño pues estaban en la última fase de su cría, murieran víctimas de depredadores o bien perecieran de hambre y sed por el abandono de sus padres al caer del nido.

El águila imperial ibérica sigue siendo una especie protegida y catalogada como «en peligro de extinción» a pesar de que en los últimos años ha aumentado el número de ejemplares en la Península Ibérica. Actualmente, su censo supera las 500 parejas -la mayoría se encuentra en España y apenas 20 parejas en Portugal- y sólo en Castilla-La Mancha su población se ha multiplicado por cuatro en los diez últimos años.

El águila imperial ibérica elige como hábitat desde zonas arboladas de montaña hasta marismas en zonas de costa. Como ha sido una especie perseguida durante siglos por ser competencia de cazadores humanos, las parejas se refugiaban habitualmente en zonas de difícil acceso y complicado relieve.

Se trata de una especie monógama que tiene su época de celo entre marzo y julio. En esos meses, la pareja de águilas acondiciona el nido que han usado en los últimos años, normalmente en las copas de los árboles, y la puesta típica es de unos cinco huevos que se incuban a lo largo de mes y medio. No obstante, sólo suelen salir adelante unos tres aguiluchos, si bien las organizaciones ecologistas advierten que ese número disminuye debido al uso de pesticidas que convierten en infértiles muchos huevos. Los que sobreviven abandonan el nido dos meses después de nacer, edad que estaban a punto de cumplir los polluelos rescatados en Ciudad Real, aunque permanecen cerca de sus padres unos meses más para asegurarse su alimentación.