Superhéroes de la pandemia

El autor de cómics Víctor Santos rinde su particular homenaje a las miles de personas que están luchando día a día contra el coronavirus y sus efectos con sus dibujos.

VOCENTO /MADRID

El autor de cómics Víctor Santos se ha encargado de dibujar para el Diario Vasco una serie titulada Los superhéroes de la pandemia, en la que rinde su particular homenaje a las miles de personas que están luchando día a día contra el coronavirus y sus efectos. En los próximos días se irán presentando sus obras.

Superhéroes de la pandemia

La cruz verde nunca se apaga

Hay un frente contra el coronavirus que se puede encontrar por una cruz verde que brilla a todas hora. Las farmacias están siendo durante toda la crisis uno de los puntos de contención del miedo. Desde que se inició la pandemia, 475 profesionales han enfermado y nueve de ellos han fallecido. Cuando se creía que esta era un problema del otro lado del planeta muchos enfermos acudían a sus establecimientos sin saber que ya portaban el virus y se produjeron contagios. Pero enseguida las farmacias se convirtieron en lugares seguros, con personal que se desvivía por conseguir mascarillas o geles.

Ahora son el refugio seguro para aquellos que no quieren molestar a los médicos con problemas menores. El lugar al que acuden los afectados por el Covid-19 a por sus medicinas y el primer espacio en el que calman a quienes sufren ataques de ansiedad por la incertidumbre.

Los basureros

Los que evitan el apocalipsis

El Covid-19 nos ha sumergido en una pesadilla distópica que por primera vez nos obliga a pasar los días como si el guionista de nuestra vida fuese un autor de terror de serie B. Pero si el apocalipsis no es aún mayor es gracias a ellos. Sin los basureros, sin los empleados de la limpieza, nuestras calles serían la imagen del desastre. Si los miles de trabajadores que se dedica a los residuos no estuvieran activos pese a la pandemia, las ventanas se abrirían todos los días a un paisaje infernal. Y el riesgo de que al coronavirus se uniesen otras enfermedades sería una amenaza inminente.

Gracias a ellos el infierno no es más grande. En muchos casos, los vecinos que les han visto desde las ventanas trabajar día a día, incluso al principio sin mascarillas, les han dejado en las bolsas de basura o en los contenedores mensajes de este tipo: «Gracias por vuestro trabajo. Mucho ánimo».

La iniciativa ciudadana

La chispa que prendió con un cartel

El verdadero escudo social contra la pandemia está siendo la marea de voluntarios que se lanzó a ayudar desde el primer minuto. Quizás todo comenzó con ese estudiante con las clases clausuradas que colgó un cartel en la puerta para ofrecerse a hacer la compra o ir a la farmacia si alguien lo necesitaba. La chispa, en todo caso, prendió. Ahora hay señoras cosiendo mascarillas a destajo y propietarios de impresoras 3D elaborando protecciones y respiradores para los hospitales.

En España, 4,7 millones de personas viven solas y de ellas, casi la mitad son mayores de 65 años. Para este grupo, los vecinos que colgaron el folio con su ofrecimiento en la puerta se convirtieron en un apoyo moral. Aunque no lo necesitasen, el saber que la soledad y el aislamiento no significan convertirse en un Robinson Crusoe desesperado supone un refugio en los duros días del confinamiento.

Los camioneros

Héroes al volante

Si usted ha comido hoy ensalada se lo debe a ellos. Si los hospitales siguen salvando vidas también hay que agradecérselo. Ni las mascarillas ni el oxígeno ni los medicamentos llegarían a los enfermos sin que los camioneros mantuvieran abiertas las vías de la logística en España. Unos héroes que trabajan día y noche, sin saber si la siguiente gasolinera ha caído ya por la infección o dónde podrán comer tras horas eternas al volante por carreteras ya casi vacías.

Existe una lista que ahora es casi una Biblia para los transportistas. En ella se puede leer la localización de bares de carretera que siguen abiertos, de las gasolineras en las que regalan fruta o comida a los transportistas o en las pueden ducharse. O donde encontrar algo tan simple como un aseo o una pensión en la que poder dormir. Cada hora que ellos pasan al volante, alguien respira tranquilo en algún sitio.

Riders

Pedaladas de normalidad

Algún día se analizará el papel crucial que han ejercido los repartidores en esta crisis. Muchos ciudadanos tienen la percepción de que no todo se ha perdido cada vez que reciben en casa comida o cualquier artículo comprado en internet. Los 17.000 ‘riders’ que según UGT trabajan actualmente en España se han convertido en un apoyo logístico pero también emocional para muchos ciudadanos.

En los últimos años, la imagen de estos héroes ha sido la del empleo basura y los accidentes. A veces, pedir comida a domicilio daba cargo de conciencia. Estos días, los ‘riders’ no paran. Como mucho, algunos de ellos se detienen en alguna farmacia intentando encontrar mascarillas o guantes. Mientras otros sectores han cerrado, ellos no han dejado de llamar a miles de puertas pese a que siguen trabajando al límite. Cada una de sus pedaladas evidencia de que en algún sitio las cosas siguen funcionando.

Los médicos

Héroes a su pesar

En España, uno de cada cuatro infectados son trabajadores sanitarios. La estadística oficial no distingue entre celadores, enfermeros, médicos, etc...simplemente describe la gran batalla que se está librando en los hospitales. Según la Organización Médica Colegial, trece facultativos en activo ya han muerto víctima del Covid-19. Es el precio que está pagando un colectivo que se ha visto encerrado en los hospitales, prácticamente sin material, con directrices de todo tipo.

Algunas, como tener que ir a trabajar aunque hayan desarrollado síntomas de estar infectados si en una semana esos indicios son leves. Sin test ni otras pruebas. Hemos visto sus imágenes en las UCIs improvisadas pero no hemos sido testigos de su regreso a casa agotados, con miedo a contagiar a la familia. No les hemos visto despertarse a media noche con las imágenes de pesadilla de su día a día. Pero sí sabemos que al día siguiente han vuelto a su puesto.

Los quiosqueros

La muralla de papel

Más de nueve millones de personas en España están siguiendo la crisis del Covid-19 por la prensa de papel. Y lo están haciendo gracias a los quiosqueros que no han cerrado en medio de la crisis y que todas las mañanas levantan la persiana de su establecimiento, se colocan la mascarilla y se disponen a esperar a los clientes. A esos vecinos que incluyen la adquisición de un periódico en la lista de la compra, junto al pan, el brick de leche y las manzanas. Los periódicos se han convertido en el mapa indispensable para descifrar la amenaza y los quiosqueros hacen posible que los ciudadanos sigan el día a día de esta batalla.

El esfuerzo de estos hombres y mujeres garantiza un ritual tranquilizador y revela que el Covid-19 va a ser vencido. Ellos hacen posible que muchas personas sepan qué mascarillas utilizar y cuándo o a qué centro hospitalario pueden acudir, por ejemplo. Los montones de periódicos de su mostrador son la muralla que ayudará a detener la pandemia.

Conductores de ambulancias

El motor de la sanidad

En España, 29.600 personas trabajan ayudando a salvar vidas al volante de una ambulancia. Si durante todos los días del años su misión es esencial para la salud, desde que comenzó la pandemia han sido una pieza clave para que esa lucha no se detenga en una crisis sanitaria sin precedentes. Y lo han conseguido llevando su carga de trabajo hasta más allá de lo esperable. Para evitar contagios entre pacientes han reducido el número de personas que trasladaban en cada desplazamiento a realizar diálisis o recibir tratamiento. Para ello han multiplicado el número de viajes. Unos traslados, por otra parte, indispensables para garantizar la sanidad en muchos pueblos de la España vacía. El esfuerzo está teniendo un coste.

Según la Federación Nacional de Empresarios de Ambulancias, el 15% de la plantilla ha resultado infectada por el coronavirus. Los conductores ya se han acostumbrado a recibir la llamada de un hospital, tras trasladar a una persona, en la que les informaban que su último paciente había dado positivo en Covid-19.

Enfermeros

Los que nunca se rinden

En estos días los enfermeros y las enfermeras han sido la brújula que marcaba el rumbo moral del país, la muestra de que siempre se puede hacer un poco más. En este gremio, en el que el 84,2% de sus componentes son mujeres, se han dado ejemplos de heroicidad minuto a minuto. En los hospitales les hemos visto fabricarse batas con bolsas de basura y atender a pacientes con gafas de esquiar y gorros de ducha.

Según el Colegio General de la Enfermería, de los más de 19.400 trabajadores sanitarios que se han infectado por el virus en estos días, más del 60% son enfermeros según sus estimaciones. Cuatro de sus asociados ya han fallecido a causa del virus. Y pese a ese esfuerzo, jamás se han detenido. Todo lo contrario. La primera noche en la que desde los balcones se les dedicó un aplauso, ellos corrieron a grabarse un vídeo para devolver el gesto a sus conciudadanos.