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Salud: los 12 factores de riesgo para padecer demencia
La opinión del experto

Salud: los 12 factores de riesgo para padecer demencia

Conocer en detalle y poder controlar adecuadamente los factores de riesgo potencialmente modificables para evitar el deterioro cerebral y padecer enfermedad de Alzheimer u otras demencias cobra cada día más importancia ante el creciente envejecimiento poblacional, se vive más pero lo importante es vivir mejor y con calidad de vida

Dr. René Lamar

Especialista en Geriatría y Gerontología, asesor médico de CANARIAS7

Sábado, 24 de febrero 2024, 10:57

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A día de hoy hay solidas evidencias científicas acerca de la estrecha relación que existe entre los factores de riesgo vascular (que sin un adecuado control con el paso del tiempo, van dañando el cerebro) y el desarrollo progresivo de deterioro cognitivo primero y su transformación posterior a demencia, sin perder de vista que el principal factor de riesgo no modificable para padecer enfermedad de Alzheimer es la edad aunque no todos los adultos mayores llegan a padecerla.

Ante esta evidencia de especial trascendencia para muchas personas que padecen factores de riesgo modificables, un mayor conocimiento de su importancia y trascendencia puede ayudar a sensibilizar a muchos pacientes en ser estrictos en el control cotidiano de los factores de riesgo vascular por su probable repercusión sobre el adecuado funcionamiento del cerebro estructuramos el artículo de hoy.

La demencia es una causa importante de discapacidad y dependencia con un impacto relevante no solo en los pacientes, sus familiares y cuidadores sino en toda la sociedad, casi el 85% de los costes están relacionados con los cuidados, la atención familiar y social.

Se han descrito numerosos mecanismos cerebrales para mejorar o mantener la reserva cognitiva y reducir o al menos controlar los factores de riesgo potencialmente modificables demostrados para padecer demencia.

El diagnóstico clínico actual de la enfermedad de Alzheimer requiere alcanzar la fase de demencia, la que viene definida por la situación de dependencia del paciente, prevenir siempre es beneficioso y rentable.

Numerosos estudios tanto de la enfermedad de Alzheimer esporádica como genética han demostrado que se trata de un continuo patológico en el que las lesiones definitorias comienzan a acumularse en el cerebro décadas antes de los primeros síntomas.

Entre estos mecanismos debemos destacar los más comunes como tratar activamente la pérdida de audición, la depresión, incrementar el contacto social y una estimulación cognitiva continuada acorde al nivel educacional de la persona desde etapas tempranas de la vida.

La prevención de la demencia se estructura básicamente en reducir el daño neuropatológico mediado por la patología Beta-amiloide y/ o Tau, el daño vascular e inflamatorio y el estrés oxidativo que se produce con el paso de los años.

Recientes investigaciones han demostrado una relación estrecha entre el desarrollo de deterioro cognitivo y la demencia con factores de riesgo relacionados con el , las dietas poco saludables, el consumo de tabaco y el uso dañino de alcohol así como determinadas condiciones médicas, el aislamiento social y la escasa estimulación cognitiva.

Actuar activamente en la prevención e intervención precoz en la etapa pre-clínica de la demencia puede ayudar en gran medida a evitar o retrasar al máximo el deterioro cerebral que genera discapacidad con sobrecarga de cuidados además de un enorme sufrimiento a pacientes y familiares así como sus elevados costes sanitarios y sociales.

Detallamos a continuación los 12 factores de riesgo modificables que como jinetes de la apocalipsis, a efectos de incrementar las posibilidades de desarrollar deterioro cognitivo y demencia en más de un 40 % de casos de reciente diagnóstico y que pueden comenzar en diferentes etapas de la vida :

  1. 1

    Bajo nivel educativo

Nunca es tarde para superarse y aprender cosas nuevas que estimulen el funcionamiento cerebral adaptado a las condiciones de cada comento y características de la persona.

  1. 2

    Depresión-Ansiedad-Estrés crónico-Trastornos del sueño

Los trastornos psiquiátricos como los anteriormentemencionados se han asociado con un incremento del riesgo para padecer deterioro cognitivo y demencia.

La depresión cuenta con la evidencia más solida de asociación con el riesgo de demencia de cualquier causa, la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular.

La ansiedad en la población mayor se asocia a un peor rendimiento cognitivo y a la progresión a demencia en pacientes con deterioro cognitivo leve.

El trastorno de estrés post-traumático se ha asociado al riesgo de demencia, la situaciones de estrés liberan glucocorticoides y la elevación de estos produce atrofia de estructuras cerebrales como el hipocampo y estructuras prefrontales vinculadas con la memoria y la cognición.

El sueño es un proceso esencial implicado tanto en el mantenimiento, la reparación y eliminación de residuos del cerebro, como en procesos clave como la consolidación de la memoria y el aprendizaje.

Sus trastornos pueden preceder enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer, Parkinson y también ser un factor asociado al riesgo de demencia.

  1. 3

    Hipertensión arterial

Cuidando nuestro corazón con un adecuado control de la misma con dieta, cumplir con el tratamiento médico prescrito y ejercicio físico protegemos nuestro cerebro evitando daño vascular y sus consecuencias. La asociación entre riesgo vascular y desarrollo de deterioro cognitivo-demencia está demostrada desde hace años.

  1. 4

    Pérdida de audición

Alrededor de un tercio de personas entre 60 y 70 años tiene un déficit auditivo que se incrementa a partir de los 70 años y que debe ser corregido para proteger la cognición y funciones psíquicas superiores, cuanto ates mejor y eliminando los prejuicios con respecto a los audífonos.

  1. 5

    Traumatismo craneoencefálico

La prevención activa de los traumatismos craneales de repetición como los debidos a las caídas, tan frecuentes entre la población mayor, es fundamental

  1. 6

    Abuso de alcohol en edades medias de la vida y tabaquismo

El consumo excesivo de alcohol se ha asociado clásicamente con cambios cerebrales de diversa índole, deterioro cognitivo y demencia como sucede también con el consumo de tabaco. Dejar de fumar además de aportar múltiples beneficios para la salud, reduce el riesgo de padecer demencia.

  1. 7

    Obesidad

Su presencia en la vida adulta deteriora la salud en general e incrementa el riesgo de padecer demencia por diferentes mecanismos.

  1. 8

    Inactividad física

(Sedentarismo). La capacidad del cerebro para contrarrestar el daño se construye a lo largo de la vida de diversas maneras y la actividad física juega un destacado papel en ella. Es fundamental para proteger el cerebro y la calidad de vida al cumplir años. El ejercicio físico es un evidente factor protector para el cerebro.

  1. 9

    Diabetes mellitus

La presencia de diabetes en etapas tardías de la vida se ha asociado a un aumento del riesgo de padecer demencia. Un deficiente control de los niveles de glucosa en sangre se asocia a un peor rendimiento y mayor declive cognitivo.

  1. 10

    Aislamiento social

La interacción social permite maximizar las posibilidades de bienestar y supervivencia, con una vida saludable. Hay evidencias actuales que sugieren que la importante interacción social podría prevenir o retrasar la demencia.

  1. 11

    Contaminación del aire en edades avanzadas

La exposición a contaminantes y tóxicos ambientales es objeto de creciente preocupación por la asociación entre la exposición a los mismos y deterioro cognitivo. La calidad del aire y algunas partículas contaminantes se han asociado con problemas de salud y se investiga su efecto sobre la cognición y el cerebro. La mejora en la calidad del aire tiene evidentes efectos beneficiosos en la salud global de las personas, incluyendo el sistema nervioso central.

  1. 12

    Polifarmacia y prescripción inadecuada en pacientes con deterioro cognitivo

La polifarmacia se encuentra asociada con la evolución del estadio de deterioro cognitivo a demencia, con una correlación positiva en cuanto al número de fármacos. El uso de algunos grupos farmacológicos conlleva el deterioro de las capacidades cognitivas, y por lo tanto, modifica la evolución natural de las enfermedades neurodegenerativas, acelerando la evolución a demencia.

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