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Salud: ¿a qué edad una persona se convierte en mayor?
La opinión del experto

Salud: ¿a qué edad una persona se convierte en mayor?

El doctor René de Lamar ofreció esta semana una conferencia en Tenerife en el contexto del conjunto de actividades que desarrollan al declarar la Organización Mundial de la Salud la presente década como la del envejecimiento saludable

Doctor René Lamar

Especialista en Geriatría y Gerontología, asesor médico de CANARIAS7

Sábado, 27 de enero 2024

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En la conferencia cuyo tema central fue el envejecimiento poblacional, los diferentes aspectos relacionados con la neurodegeneración y los que pueden favorecer el envejecer de manera exitosa y saludable.

La amplia problemática social, en sus diferentes vertientes directamente relacionada con el envejecimiento humano en nuestro país tiene una incidencia directa en la salud de nuestros mayores.

A día de hoy, esta claro que la vejez no se define como tal como parámetro aislado, en geriatría es mas adecuado hablar de envejecimiento y donde lo realmente importante es la funcionalidad de la persona y no la edad cronológica.

Asistimos en este siglo al envejecimiento del envejecimiento, la población mayor de 80 años es la que más crece y con más calidad de vida en comparación el pasado siglo XX.

A partir de los 30 años, aproximadamente este proceso puede considerarse claramente establecido

Envejecer representa un concepto dinámico que alude al proceso de pérdidas, mantenido e irreversible, que se produce a lo largo del tiempo de manera continuada por lo que el inicio se puede situar en el mismo momento de nacer.

No se deben achacar al envejecimiento sin más síntomas de reciente comienzo que generen cambios en la función de la persona sin una adecuada valoración médica ya que puede ser el inicio de un proceso patológico que se pueda diagnosticar, tratar y así mantener la importante calidad de vida a pesar de cumplir años.

En todo caso, sabemos que a partir de los 30 años, aproximadamente este proceso puede considerarse claramente establecido, toda vez que esa edad viene a marcar el limite a partir del cual los procesos catabólicos ( inicio del deterioro orgánico) se comienzan a establecer y van superando progresivamente pero de manera irremediable a los anabólicos (de construcción) en la practica totalidad del organismo.

Lo que justifica que la prevención se debe comenzar desde temprana edad, cuanto antes se comience más probabilidades se tienen de lograr un envejecimiento saludable en la mayor medida posible, pero nunca es tarde para prevenir, más vale tarde que nunca.

La característica fundamental del proceso de envejecer estriba en la pérdida progresiva de nuestros mecanismos de reserva, lo que lleva de manera indisoluble un aumento paralelo de la vulnerabilidad y nos va convirtiendo en personas más frágiles.

Esto explica el auge que está teniendo en geriatría el concepto de fragilidad o de adulto mayor frágil.

Esta circunstancia explica y es la responsable de que cada vez en mayor medida el organismo pueda claudicar y enfermar ante estímulos nocivos o agresiones, como una simple gripe o de cualquier otro tipo con una intensidad progresivamente menor.

Poner una edad a modo de corte como frontera para la entrada en la vejez tiene poco sentido, en la medida en la que la variabilidad individual a la hora de establecer la cadencia y las características con las que va avanzando nuestro declinar es extraordinariamente amplia, no hay nada más diferente a una persona de 85 años que otra de su misma edad.

El corte basado en la edad solo se justifica en dos situaciones:

-La primera es la que establecen las administraciones en relación con la jubilación, lo que representa el final laboral de la persona y se asocia con frecuencia a un incremento manifiesto en el numero de problemas de todo tipo como adaptación al medio que crea la nueva situación, problemas sociales como el aislamiento, psicológicos como la depresión, económicos e incluso médicos propiamente dichos.

Pero ni siquiera en este campo las normas son comunes, ya que como es bien sabido, la edad de la jubilación varia mucho según los sitios, las profesiones, las circunstancias, las características de la persona y la preparación para la jubilación que en realidad es deficitaria.

-La otra razón de ser para establecer una edad como límite corresponde al terreno de la epidemiología, cuando queremos aspectos como la prevalencia o la incidencia de cualquier enfermedad o analizar determinados fenómenos sanitarios del tipo que sean.

Fuera de estas dos situaciones nunca deberíamos utilizar la edad para nada, ni siquiera a la hora de definir lo que entendemos como 'paciente geriátrico'.

¿Cuáles son los parámetros para definir a un paciente geriátrico?

El concepto de 'paciente geriátrico' añade a la edad avanzada problemas relativos a la funcionalidad física , psíquica o social, suele asociarse a la existencia de numerosos problemas crónicos, activos o no, a un elevado consumo de fármacos, lo que se conoce como polifarmacia y añadido a todo lo anterior, la llegada de un proceso agudo que actúa como elemento desestabilizador.

En este contexto es importante asumir que la edad tomada como único factor, de forma aislada no debe ser el elemento clave a la hora de tomar decisiones diagnósticas o terapéuticas que afecten a un paciente determinado.

Recurrir a la edad sin más como criterio decisorio básico en el mundo de la salud, aparte de ser inadecuado, sienta las bases para establecer todo tipo de discriminación.

Muy relevante es la sensación de rapidez con la que transcurre el tiempo a medida que vamos cumpliendo años, a diferencia de los jóvenes donde un simple periodo vacacional entre un curso y otros le puede parecer eterno.

Con respecto a la percepción del tiempo, depende de la edad del cerebro, los neurotransmisores en acción , las circunstancias ambientales y una elevada gama de factores psicológicos, pero la luz solar juega un papel fundamental, de hecho el cerebro tiene una especie de reloj, no que realice un seguimiento de los minutos, ni siguiera de las horas, pero sabe registrar los días, en el devenir de los amaneceres y los atardeceres de nuestra vida.

De joven el tiempo pasa lentamente y parece prometer una vida muy larga, de adulto mayor te das cuenta que pasan los días , las semanas y los años a una velocidad de vértigo porque el tiempo es la vida que nos queda por vivir.

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