Hospital Alcázar / SESCAM

El móvil por la noche altera más el sueño en las adolescentes

Un estudio revela que el 80 por ciento de los jóvenes consulta el teléfono móvil justo antes de acostarse

J.M.L. Ciudad Real

 

Las adolescentes sufren más alteraciones en el sueño que los adolescentes por un uso excesivo del teléfono móvil, una circunstancia que se ha agravado con el confinamiento, las restricciones de movilidad y los toques de queda motivados por la pandemia desde hace un año. Un estudio realizado por el Servicio de Neumología del hospital «Mancha Centro» de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) alerta sobre los nocivos efectos que tiene el abuso de las nuevas tecnologías – en especial el teléfono móvil- en la calidad del sueño de los jóvenes, sobre todo cuando utilizan estos dispositivos electrónicos ya en la cama y con las luces apagadas.

«Influencia de las nuevas tecnologías en los hábitos de sueño de la población adolescente» es el título de este trabajo de investigación que han llevado a cabo Eugenia Núñez, Sonia Almodóvar y Estefanía Castellanos, del Servicio de Neumología del hospital manchego, y que ha sido premiado en el XIII Congreso de la Sociedad Castellano Manchega de Patología Respiratoria.

La investigación se ha efectuado recurriendo a cerca de 250 adolescentes con edades comprendidas entre 12 y 18 años y también ha tenido en cuenta variables sociodemográficas, hábitos de ejercicio y consumo de tabaco y alcohol. El resultado indica que más de un tercio de estos jóvenes presenta trastornos en el sueño, siendo significativamente más frecuentes en mujeres (44,7 por ciento) que en hombres (28,8 por ciento).

El móvil antes de dormir

Por otro lado, el 80 por ciento de los encuestados reconoce que consulta el teléfono móvil antes de acostarse, apartado en el que las mujeres han demostrado también tener más adquirido este mal hábito. De hecho, son ellas en mayor proporción las que acceden a estos dispositivos electrónicos a oscuras y una vez acostadas. Según este estudio, las alteraciones del sueño tienen un origen multifactorial, pero se ha demostrado que el uso del teléfono móvil acostado y sin luz duplica el riesgo de sufrir estos trastornos, al igual que otros hábitos no saludables como un consumo elevado de alcohol. «Acceder a dispositivos electrónicos por la noche no sólo retrasa la hora de comenzar a dormir sino que también prolonga la estancia de los jóvenes en sus dormitorios y provoca un sedentarismo que incide, asimismo, de forma negativa en su descanso», apunta Eugenia Núñez, una de las autoras del trabajo.

Las premiadas en el XIII Congreso de la Sociedad Castellano Manchega de Patología Respiratoria / SESCAM

El estudio concluye afirmando que el uso de dispositivos electrónicos por la noche –móviles, tabletas u ordenadores portátiles- por parte de los adolescentes da lugar a que entren en un círculo vicioso que les lleva a irse a dormir mucho más tarde y a sufrir somnolencia durante el día siguiente. Por este motivo, controlar el uso de dispositivos electrónicos a lo largo del día y, sobre todo, por la noche, mejorará la calidad y cantidad del sueño. Consejo extensible a toda la población y no sólo a la adolescente.