Imagen de archivo tomada en la playa de Las Canteras, en la capital grancanaria / Juan Carlos Alonso

Los entornos urbanos y de mayor nivel socioeconómico, asociados a un mayor riesgo de melanoma

Un estudio de una científica de la ULPGC detecta mayor incidencia del cáncer de piel en varios barrancos de la isla como el de Tirajana, Azuaje o el Guiniguada

L.R.G. Las Palmas de Gran Canaria

Vivir en un entorno urbano y tener un alto nivel socieconómico está asociado a un mayor riesgo de padecer melanoma si se reside en Gran Canaria. Así lo pone de relieve un estudio que la investigadora Mercè Grau, doctoranda del Programa de Biomedicina de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), ha publicado en la revista científica Cancer Causes & Control. Se trata del primer «mapa sobre la incidencia y distribución del melanoma en la isla de Gran Canaria».

«Esta asociación se había encontrado ya sobre todo en el norte de Europa y en Estados Unidos. La alta incidencia se había atribuido en Estados Unidos a que se diagnosticaba más fácilmente entre la población con alto poder adquisitivo porque buena parte no tiene acceso a un servicio de dermatología. No es que no hubiera, sino que no había diagnóstico. En el norte de Europa, que sí se tiene acceso a la sanidad, se atribuyó a que los pacientes de alto poder adquisitivo viajaban en vacaciones y hacían deportes como vela, golf, tenis... al aire libre. Lo novedoso de nuestro trabajo es que al ser un destino de sol y playa se encuentra esa asociación y es llamativo puesto que ya es una zona de mucha exposición solar», explicó la investigadora en conversación telefónica.

La incidencia en la población que vive en barrancos también es superior a lo previsto

«La duda que nos queda y que intentaremos investigar en el futuro es ver si esa hipótesis de que pacientes con nivel socioeconómico más bajo tienen problemas de diagnóstico porque le dan menos importancia a la piel o que las actividades de vela y las relacionadas con el mar, donde es más fácil quemarse, están más relacionadas con el nivel socioeconómico. Queremos saber si es una asociación real o si hay una posible alternativa y es que se está llegando un poco tarde a pacientes bajo poder adquisitivo. De hecho ya en un trabajo anterior sí vimos en la zona norte de la isla, la que depende Negrín, a pacientes nivel más bajo diagnosticados tardíamente», reconoce Grau Pérez.

Más incidencia en ciertos puntos de la isla

Además, detectaron que en algunos barrancos concretos de la isla de Gran canaria, como el de Tirajana, Azuaje o el Guiniguada, se daba mayor incidencia del melanoma de la esperada. «Algunos de ellos siete veces más», advierte la investigadora. A su juicio, esto podría responder a dos cuestiones. Por un lado, la endogamia que históricamente se ha dado en esas zonas, lo que predispondría a una selección genética determinada y, por otro, podría deberse a algún contaminante del agua.

En este punto la investigadora recuerda que en «el campo del melanoma» no solo se señala a las «quemaduras solares» y la exposición crónica al sol como causas, también, añade, hay otros factores que intervienen «y este alto riesgo nos podría dar pistas de por dónde encontrar información sobre las causas» de este cáncer de piel. Con una investigación «acotada», apunta, «se podrían obtener respuestas de cómo se genera el melanoma» lo que pondría a la isla en una buena situación para la investigación internacional.

Con todo, Grau abunda en que la asociación «más fuerte es entre el melanoma y las quemaduras solares» y lamenta que aunque ahora la ciudadanía las previene utilizando cremas solares. «Las quemaduras siguen ocurriendo y tendemos a vivir más años por lo que la incidencia del melanoma está aumentando». Por ello, abunda, « recomendaríamos consultar cualquier lesión que cambie, sea asimétrica, diferente a las demás, o cualquier nueva lesión que crezca rápido. Y usar siempre fotoprotector solar FP50+ cuando nos vamos a exponer al sol«.

El trabajo también rubricado por Leopoldo Borrego (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), Gregorio Carretero (Hospital Universitario Doctor Negrín, Las Palmas), Pablo Almeida (Hospital Insular de Gran Canaria, Las Palmas), y Jorge Cano (Oficina Regional para África – OMS).

Entre 2007 y 2018

El trabajo, que abarca una amplia serie temporal desde 2007 hasta 2018, combina datos del censo (demográficos y socioeconómicos) y datos de satélite (ambientales, de tipo de superficie, altitud, etc.), por lo que se trata de un abordaje novedoso agregando datos de distintos tipos a pequeña escala geográfica, y ha posibilitado ver cuáles de estos factores explican mejor la distribución sobre el mapa de los casos. Es la primera vez que un estudio en el campo del melanoma se afronta con esta metodología en nuestro país, señala la ULPGC en una nota de prensa. .