El descenso de contagios y en las UCI alivia la sexta ola

Los indicadores apuntan a que España llega al pico de la curva, pero la incidencia acumulada y los positivos diarios siguen en registros máximos de la pandemia

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

Tras haber alcanzado registros inauditos, la sexta ola, la de ómicron, ha dado un respiro esta semana. La incidencia acumulada se ha estabilizado en el entorno de los 3.400 casos, la notificación de contagios diarios ha comenzado a caer ligeramente y la ocupación hospitalaria parece tocar techo. Pero no hay motivos para ninguna relajación porque las incertidumbres se mantienen: todos los indicadores están en riesgo alto o muy alto, según el 'semáforo covid'; la falta de datos fiables, por el gran número de autotest, aconseja máxima prudencia en los análisis; y la notificación diaria de fallecidos, 200 muertos de media desde el lunes y un máximo de 284 el martes, recuerda que aún queda mucho para vencer a la covid-19. «Da la impresión de que hay una desaceleración en el crecimiento de la incidencia, pero necesitamos algunos días más para confirmar si es suficiente, puesto que hay un infrarregistro de casos condicionando por la enorme cantidad de situaciones diagnosticadas con test de auto diagnóstico que no se incorporan a la estadística», sostiene el especialista en Salud Pública José Martínez Olmos.

En cualquier caso, a lo lejos se ve algo de luz, sobre todo, en la incidencia, que cerró el viernes en 3.418 casos y solo subió 21 desde el lunes. Los crecimientos de cien y hasta 200 puntos cada día han quedado atrás. «En el grupo de los mayores de 65 años, donde se escapan pocos casos porque no se hacen tantos autotest, la incidencia está en el pico o ya en caída», explica Pedro Gullón, profesor de Medicina Preventiva en la Universidad de Alcalá de Henares. «Los descensos de las olas explosivas como esta suelen ser rápidos, pero no está claro cómo será ahora», expone Gullón, que compara las cifras de las últimas embestidas. «No sabemos dónde estará el suelo de la sexta ola, posiblemente no tan bajo como en la quinta (40 casos) y no podemos descartar que más adelante se produzcan nuevos crecimientos. La covid no tiene pinta de desaparecer. Habrá algún tipo de normalidad, pero seguiremos con el virus durante bastante tiempo».

Durante todo enero, se han notificado cada día 150.000 nuevos contagios de media, guarismos nunca vistos en la pandemia, y eso que una parte muy importante de los positivos detectados por autotest de antígenos no se han notificado a las autoridades sanitarias. Y aun así, los hospitales parecen haber evitado el temido colapso. En planta están ingresados 18.675 pacientes covid, que ocupan el 14,96% de las camas (el riesgo muy alto está en el 15%) y en las UCI se encuentran 2.202 enfermos, el 23,25% de todos los hospitalizados en las unidades de cuidados intensivos, aunque lo más relevante es la tendencia, descendente en las últimas jornadas. De esta forma, los máximos de la segunda ola (16 de noviembre de 2020, 3.156 ingresados y 32,80% de camas ocupados) y de la tercera (1 de febrero de 2021, 4.894 y 45,30%) no se alcanzarán, casi con toda probabilidad, en esta sexta ola, y la causa está en las vacunas.

«Si no hubiera habido vacunas, la situación habría sido un auténtico desastre», apunta Gullón, que aun así, pide esperar dos semanas más para comprobar que no se complica el panorama en los hospitales. En la misma línea se pronuncia José Martínez Olmos: «Aún puede haber un tiempo de posible incremento de las hospitalizaciones en planta que provocará más presión asistencial, pero, aunque hay que ser cautos, se observa una estabilización y ligero descenso en las UCI». «Eso sí, en Atención Primaria la presión seguirá durante unas semanas», avisa el experto.

Porque las malas noticias no desaparecerán en las próximas semanas ni en el supuesto de que se mantenga el descenso de la incidencia y de los contagios. Con el número actual de personas en los hospitales, y si se confirma la experiencia previa de la pandemia (los picos en las UCI provocan repuntes en los fallecimientos dos semanas después), las cifras de decesos continuarán siendo altas. Desde marzo del 2020 han muerto en España 91.741 personas por covid-19 (4.824 en la sexta ola, desde el 14 de octubre), según las estadísticas oficiales.

En cualquier caso, la estabilización de los indicadores ha animado a algunas comunidades a levantar las escasas restricciones fijadas para frenar la sexta ola. Cataluña ha eliminado esta semana el toque de queda y Cantabria, el pasaporte covid. En este punto, los expertos discrepan. «Las medidas útiles son las que restringían la movilidad, pero las que tenemos ahora, que básicamente son el pasaporte covid y la obligación de mascarillas en exteriores, no tienen mucho sentido», asevera Jesús Molina Cabrillana, secretario de la Sociedad Española de Medicina Preventiva. En cambio, Martínez Olmos cree que «mientras no se doblegue esta sexta curva, es prematuro eliminar restricciones». «La primera que se podría quitar es la obligación de mascarillas en exteriores, pero ahora no se dan las circunstancias», remarca.