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Imagen del sistema de diagnóstico por Tomografía de Emisión de Positrones (PET) del HUC. C7
El ciclotrón pondrá fin a la dependencia de un vuelo diario para hacer tomografías

El ciclotrón pondrá fin a la dependencia de un vuelo diario para hacer tomografías

Sanidad retoma, 14 años después, un proyecto para producir en las islas los radiofármacos para pacientes con cáncer

Carmen Delia Aranda

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 27 de mayo 2024, 02:00

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Una gran tormenta o cualquier incidente en el aeropuerto de Barajas puede retrasar el diagnóstico de un enfermo de cáncer en Canarias que esté a la espera de una tomografía de emisión de positrones (PET). Los hospitales canarios dependen de un centro de medicina nuclear madrileño dotado de un ciclotrón, un aparato donde se producen los radiofármacos de corta vida necesarios para poder realizar estas pruebas diagnósticas. «Diariamente recibimos las dosis que pedimos y, si no hay contratiempos, podemos trabajar», explica Javier Travieso, jefe de Medicina Nuclear del hospital Doctor Negrín. Así, el número de tomografías diarias se limita a los radiotrazadores recibidos en dos vuelos diarios de martes a viernes y en uno, los lunes. «Estamos trabajando con el número máximo de dosis que nos pueden vender, de entre 18 y 20 al día, excepto los lunes, que solo recibimos seis», indica Travieso.

Esta frecuencia de envíos les permite realizar una media semanal de 80 tomografías y genera una lista de espera de unas 200 personas. «No hay mucha lista de espera pero se trata de pacientes oncológicos. Eso nos genera mucha ansiedad y el paciente lo nota», afirma el médico nuclear que aclara que, en el peor de los casos, un paciente debe esperar por la prueba unas dos semanas. «A veces los envíos fallan o se para la producción por un problema del equipo y tenemos que retrasar la tomografía un día», lamenta Travieso

Por eso, el anuncio realizado esta semana por el Gobierno de Canarias del inicio del expediente de contratación para la adquisición de un ciclotrón para el Hospital Universitario de Canarias, en Tenerife, vuelve a sembrar esperanza en los responsables de tres servicios de Medicina Nuclear del archipiélago; el del hospital Insular, el Negrín y el HUC. Sin embargo, es complicado no caer en el escepticismo, ya que no es el primer intento de instalar un ciclotrón en las islas.

«Recibimos a diario las dosis que pedimos. Si no hay contratiempos, podemos trabajar»

Javier Travieso

Jefe de Medicina Nuclear del Negrín

En 2010, con Mercedes Roldós al frente de la Consejería de Sanidad (PP) y Paulino Rivero (CC) en la presidencia del Ejecutivo canario, se adjudicó la compra e instalación del equipamiento en el HUC que, finalmente, no se materializó por la quiebra de la empresa adjudicataria.

En todo caso, la dependencia de Madrid para recibir radiofármacos emisores de positrones continuará, al menos, durante tres años más; el tiempo mínimo para que pueda empezar a funcionar el nuevo ciclotrón tinerfeño, cuyo coste asciende a unos 12,3 millones de euros.

Su futura puesta en marcha solucionará el problema en los hospitales tinerfeños, pero los de Gran Canaria seguirán con problemas para recibir los radiotrazadores a menos que se obtenga una autorización para poder transportar material radioactivo entre islas. «Requeriría una planificación importante y pasaríamos a depender de un ciclotrón de Tenerife», apunta Travieso.

El médico nuclear apuesta por ser pacientes y confiar en el anuncio del Gobierno regional de que licitará otro ciclotrón para el hospital Doctor Negrín. «La adquisición del ciclotrón para el Doctor Negrín está vinculada al edificio que está por construir donde se instalará la protonterapia. Es una realidad factible y ambas instalaciones estarán asociadas dentro del área del hospital», afirma Travieso convencido de que, antes o después, el ciclotrón canario será un hecho.

Un fármaco que pierde la mitad de su eficacia en solo 110 minutos

La lejanía, las horas de vuelo y los retrasos por el tráfico aéreo o viario reducen el número de pacientes que pueden ser diagnosticados en Canarias con el sistema PET. «Los radiotrazadores tienen una vida media de 110 minutos, pasado ese tiempo su eficacia decae a la mitad. Tenemos que comprar más de tres veces la cantidad que necesitamos para que funcione. Con la misma cantidad de radiofármacos que usamos aquí para 20 pacientes, en Madrid podrían hacer 50», explica Travieso que asegura que cualquier contratiempo en el traslado se traduce en dejar sin diagnosticar a dos o tres pacientes al día.

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