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Imagen de archivo de un gimnasio escolar. C7
Canarias, la segunda comunidad con más obesidad infantil

Canarias, la segunda comunidad con más obesidad infantil

El 25,15% de la población de entre 2 y 17 años sufre sobrepeso en el archipiélago, según un estudio

Efe

Madrid

Domingo, 3 de marzo 2024, 17:57

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La obesidad infantil aumenta cuanto mayor es el peso de los padres y menor es su nivel de renta y de estudios, aunque varía también mucho según la comunidad de residencia, de modo que los niños de Murcia, Cataluña, Andalucía o Canarias (donde el sobrepeso afecta al 25,15% de la población de 2 a 17 años, según un estudio de la Universidad de Murcia), presentan tasas hasta diez veces superiores a los de Navarra, Aragón o Cantabria.

«Las causas son multifactoriales y hay que entender su complejidad: no es sólo comer mucho y mal y sedentarismo», zanja Gilberto Pérez, endocrinólogo y pediatra del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y miembro del Área de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Más allá de la genética, que no es modificable, el factor individual más importante es «el ejemplo de los padres», su capacidad de fomentar un estilo de vida saludable y reconocer, cuando lo hay, el problema de peso en su hijo, pero el 70 % no lo ve. «La principal limitación es que muchos padres -y profesionales que los atienden- no lo detectan. Así no se puede luchar contra la obesidad infantil».

Según un estudio de investigadores de la Universidad de Granada de 2017, el 90 % de los progenitores de niños con exceso de peso creía que estaban en el normal; el 63 % de los padres de adolescentes de 10 a 14 años con sobrepeso y el 40 % de los que tenían obesidad tampoco lo percibían.

Otras de sus conclusiones fueron que las madres tienen más posibilidades de no identificar ese exceso; los padres con sobrepeso/obesidad tienen más posibilidades de no verlo en sus hijos; y las familias con mayor nivel de estudios y mejores niveles de renta identificaron mejor el problema.

Mayor obesidad en las rentas más bajas

Muchos son los estudios que ponen a España en lo más alto de las clasificaciones europeas: el Aladino, del Ministerio de Consumo, y el Cosi (Childhood Obesity Surveillance Initiative) de la OMS, arrojan prevalencias de obesidad o sobrepeso en niños de 6 a 9 años del 17,3% y 23,3%, respectivamente.

Durante la adolescencia, según el Physical Activity, Sedentarism and Obesity in Spanish Youth (Pasos), de la Gasol Foundation, el exceso de peso en España es del 32,5% (22,8 % sobrepeso y 9,7 % obesidad).

La prevalencia, añade Pérez, también está ligada al Índice de Masa Corporal de los padres: el 17,2 % de los niños de familias con normopeso se convierte en un 57% cuando el IMC de los progenitores se acerca al 40%.

Y al nivel de renta: el porcentaje de menores con obesidad se duplica en los hogares con menos ingresos (23,7%) respecto a los que tienen más (10,5%).

Diferencias entre las comunidades

Recientemente, la Revista Española de Salud Pública ha publicado el estudio 'Abordaje de la obesidad infantil. Comparativa entre comunidades autónomas', elaborado por investigadores de la Universidad de Murcia sobre la población española de 2 a 17 años, para la que calcula una tasa de sobrepeso del 18,2% y de obesidad del 10,3%.

Aunque las cifras de Murcia (25,75%), Canarias (25,15%), Melilla (24,5%) y Baleares (22,97 %), distan mucho de las de Extremadura (11,8 %); Navarra y Euskadi (13,5 %) y Cataluña (14,8 %).

Mayor aún es la brecha de la obesidad, que en Ceuta alcanza el 17,9 %, seguida de Murcia (14,2 %), Cataluña (12,6 %) y Andalucía (12,4 %). En el otro extremo, Navarra, (1,4 %), y Aragón y Cantabria (2,5 %).

También difieren la forma y recursos para abordar el problema; la ratio nacional de pediatras es de 1,21 y de 0,65 enfermeras, pero en La Rioja es de 1,55 y 0,89, respectivamente, frente a los 0,84 y 0,54 de Baleares.

Andalucía, Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura y Galicia no reconocen de momento a nutricionistas y técnicos en nutrición como personal sanitario.

En este aspecto, Murcia fue pionera ofertando 9 plazas públicas para nutricionistas en los últimos años, seguida de la Comunidad Valenciana (7) y Navarra (1); las de técnicos superiores en nutrición fueron aún mayores, con Andalucía en primer lugar (23), por delante de Castilla y León (14) y la comunidad foral (8).

Igualar el abordaje

Solo Andalucía, Canarias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Galicia, Murcia y Euskadi, además de Ceuta y Melilla, cuentan con planes integrales.

En cuanto al gasto sanitario derivado de la obesidad infantil, únicamente Cataluña realiza periódicamente un análisis económico, el último de los cuales cuantificó en 153 euros/persona y año el coste adicional de esta enfermedad (lo que da un total de 13,7 millones anuales en esta comunidad).

Asimismo, únicamente Castilla y León y La Rioja destinan un importe concreto para programas de alimentación saludable (de 14.000 y 29.405 euros, respectivamente).

Por todo ello, los autores del estudio emplazan a los responsables de gestión sanitaria a nivel nacional, autonómico y local a encauzar «sus esfuerzos en homogeneizar este abordaje, con el fin de mejorar la calidad asistencial e igualar las oportunidades de prevención y tratamiento».

Daño mental y físico

Urge porque, tal y como señala el endocrinólogo, la obesidad causa estragos en la salud de los niños, ya sea mental -baja autoestima, estigmatización, bullying, ausentismo escolar, trastornos alimentarios- o física -aumento del colesterol y la tensión arterial, prediabetes e hígado graso, pubertad precoz, problemas articulares...-.

Y porque tener un exceso de peso de niño aumenta el riesgo de mantenerlo de mayor y eso disminuye la esperanza de vida.

En la SEEN abogan por un abordaje multidisciplinar de la enfermedad «sin demora», incluyendo un acompañamiento psicológico, en el que también debe estar su entorno: padres y cuidadores deberían recordar a estos niños «lo mucho que los aman, reforzar, sus cualidades positivas y no tolerar bromas o comentarios en relación a su peso».

Si sufren burlas, hay que hablar con ellos, pero evitando la crítica porque «no motiva y puede hacerle mucho daño».

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