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Imagen de archivo de tajinastes en floración cerca de Tenteniguada. C7
Los alérgicos al polen del archipiélago se enfrentan a una primavera muy leve

Los alérgicos al polen del archipiélago se enfrentan a una primavera muy leve

Se calcula que en ambas provincias canarias el nivel de los alérgenos en el aire rondará los 300 granos por metro cúbico

CANARIAS7

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 18 de marzo 2024, 18:09

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Las personas con alergia al polen de Canarias vivirán una primavera benévola, ya que se calcula que el nivel de los alérgenos en el aire en ambas provincias canarias ronde los 300 granos por metro cúbico, una cantidad baja que permitirá que la estación los afecte de forma muy leve, según los datos que maneja la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic).

Esta es una de las conclusiones del estudio realizado por el Comité de Aerobiología Clínica de la Seaic a partir de los datos de temperatura, precipitaciones y humedad por suministrados por la Agencia Estatal de Meteorología, junto con los datos históricos de pólenes de gramíneas de las diferentes estaciones de la Red de Captadores de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica y asesorados por el Área de Estadística e Investigación Operativa de la Universidad de Castilla La Mancha, para poder determinar la intensidad de la primavera de este año en las diferentes zonas geográficas del territorio español.

Bajo nivel de pólenes en primavera en Canarias

Las previsiones resultantes tras el análisis exhaustivo de los datos indican que los índices de polen en Canarias serán bajos. «Se prevé una primavera muy leve en las Islas Canarias, con un nivel de pólenes de 300 granos por metro cúbico en Tenerife y Las Palmas», explica en un comunicado el doctor Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología Clínica de la Seaic. Los pólenes más frecuentes en el archipiélago son la artemisa y las gramíneas.

Distinta situación se plantea en la España peninsular. Allí, debido a las altas temperaturas registradas al inicio del año y la gran cantidad de precipitaciones caídas en el mes de febrero, se prevé que el polen se mantenga más tiempo en el ambiente: lo que puede provocar que los síntomas de la alergia sean más persistentes. «En consecuencia, aumenta la incidencia de las enfermedades respiratorias como el asma, la rinitis alérgica y la conjuntivitis», señala la profesora Carmen Andreu, secretaria de la sociedad española de alergología.

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