Rehabilitación de la función sexual en pre o post operatorio de cáncer de próstata

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

En los pacientes con cáncer de próstata localizado y esperanza de vida mayor de 10 años, unos de los tratamientos más utilizados es la prostatectomía radical. Esta técnica en cualquiera de sus formas (abierta , laparoscópica o robótica), puede originar secuelas que afectan la calidad de vida relacionada con la salud. Este concepto es muy importante dado que los pacientes se operan cada vez más jóvenes y por tanto la esperanza de vida de una cirugía bien realizada en paciente con cáncer de próstata localizado es similar a la población general sin cáncer.

En los años 80, se describió la técnica de prostatectomía radical con conservación de nervios y vasos sanguíneos, y aumentaron mucho los porcentajes de preservación de función eréctil. Sin embargo a pesar del progreso quirúrgico, muy pocos pacientes conservaban la función eréctil previa a la prostatectomía, incluso con excelente conservación de nervios y fármacos para la erección.

Lo que parece a la luz de estos datos, es que, incluso con técnicas de preservación nerviosa exhaustivas, la mayoría de pacientes sufren secuelas a largo plazo de la lesión nerviosa, (neuroapraxia), por compresión o tracción durante la cirugía o uso de electricidad en la cercanía de los nervios.

Hoy en día con el uso de técnicas mínimamente invasivas, como la laparoscopia o la cirugía robótica, esos porcentajes de mantenimiento de la potencia sexual son muy elevados, pero no siempre se consigue llegar a la situación basal de antes de la cirugía y mucho menos a mejorarla.

La tasa de disfunción eréctil post operatoria independientemente de la técnica, es muy variable, y oscila entre el 30-80%, siendo lo más importante la experiencia del cirujano, incluso más que la técnica realizada. Es muy importante conocer que la lesión reversible de los nervios (neuroapraxia), se desarrolla y mantiene de forma frecuente durante el primer año, y que en ese tiempo es muy importante la rehabilitación para mejorar la potencia sexual posterior.

La potencia postoperatoria depende ante todo de tres factores:

La edad del paciente

La función eréctil o potencia antes de la intervención

La conservación de nervios. Experiencia del cirujano.

La pérdida de calidad de la potencia sexual post prostatectomía radical se produce por múltiples causas. La lesión de los nervios cavernosos induce pérdida de músculo liso en cuerpo del pene y genera aumento de colágeno y fibrosis o cicatrización en dichos cuerpos cavernosos. Por otra parte estas alteraciones son debidas a veces a una oxigenación insuficiente secundaria a falta de sangre en cuerpos cavernosos.

En este momento es cuando empezamos a hablar de Rehabilitación Peneana. El concepto de rehabilitación peneana surgió en la década de los 90 con la evolución en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de próstata. Entre sus objetivos pretende desarrollar varias erecciones por semana que permitan una correcta oxigenación de los cuerpos cavernosos, previniendo la fibrosis, la disminución de longitud peneana y la fuga venosa. El objetivo final será la prevención de estos daños estructurales para mejorar la capacidad de recuperar la función eréctil basal. Para ello se utiliza una estrategia de tratamiento multimodal que combina fármacos vía oral, fármacos vasoactivos y en los últimos años ondas de choque de baja intensidad. Es importante un seguimiento estricto de estos pacientes pues en su evolución requerirán ajustes de dosis.

En BLANCO MEJIA UROLOGÍA INTEGRAL se realiza de forma minuciosa dicha rehabilitación para conseguir esa preservación de la función sexual, pero también de la continencia urinaria. La amplia experiencia quirúrgica del Dr. Antonio Blanco (experto en cirugía oncológica de próstata) y su formación específica en Andrología y Sexología hacen un tándem perfecto para garantizar los mejores resultados tanto oncológicos como funcionales. Realizó su formación laparoscópica en Burdeos (Francia), al lado del Dr Richard Gaston, uno de los padres de la prostatectomía radical por laparoscopia y con cientos de casos anuales, por laparoscopia y robótica. Asimismo el Dr. Blanco fue el responsable de iniciar la laparoscopia en el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria hace ya 16 años, y de iniciar el programa de Cirugía Robótica de dicho hospital hace casi 3 años. Cuenta con más de 1000 prostatectomías radicales por técnica abierta, laparoscópica y robótica, por lo que es unos de los grandes expertos de Canarias en esta cirugía así como en el seguimiento de los pacientes durante todo su proceso de recuperación funcional y evolución oncológica, algo que un paciente oncológico no debería perder. Así mismo, el apoyo cercano de la Dra. Mejia es de importancia crucial, quien destaca por su formación en nutrición específica en Urología, aportando recomendaciones para mejorar la salud integral del paciente oncológico.

En cuanto al protocolo de rehabilitación funcional, en la consulta Blanco Mejía se utilizan fármacos para mejorar la erección, por vía oral, fármacos vasoactivos locales y también Ondas de Choque de baja intensidad. Desde hace un año, se administra dicho tratamiento con el sistema Aries 2 de Dornier, posiblemente el mejor del mercado, que fue el primer fabricante y descubridor de las ondas de choque en medicina para tratar los cálculos renales, allá por los años 80 del siglo pasado.

El equipo de Blanco Mejía piensa que es fundamental que un paciente que va a operarse de un cáncer de próstata o que ya esté operado, y que desee mejorar en el ámbito de su recuperación funcional sexual, siga un protocolo similar. Hoy por hoy, la evidencia en diferentes estudios clínicos muestra que las estrategias de rehabilitación precoz, mejoran la actividad sexual y las erecciones espontáneas, y en hasta el 25 % de los casos las erecciones suficientes para penetración cuando estas no existían previamente.

En la literatura científica existen varios protocolos de actuación que depende de cada centro, pero hay una cosa que es muy clara: se debe comenzar lo antes posible tras la cirugía, o sino tras retirada de la sonda vesical.

Las pastillas que promueven la erección, de todos conocidas no son lo suficientemente potentes en los primeros meses para provocar erección de forma espontánea, por lo que se debe ayudar con un tratamiento combinado, como la prostaglandina intrauretral o intracavernosa, y las Ondas de Choque de Baja Intensidad. Si se retrasa la rehabilitación se afecta la fisiología y la anatomía (se pierde longitud y grosor), del pene.

Algo que esta ya demostrado por múltiples estudios clínicos es la seguridad del tratamiento con ondas de choque, pues no produce efectos secundarios, las sesiones son durante 6-8 semanas y duran 15 minutos, pudiendo el paciente venir solo, pues no es necesario anestesia ni otras técnicas invasivas.

En BLANCO MEJIA UROLOGIA INTEGRAL se tiene por fundamento que «el haber sido operado o tratado de cáncer de próstata no es razón para perder calidad de vida, que el paciente va a vivir muchos años, en la mayoría de casos se habrá quedado curado de su cáncer y el resto de su vida no debería sufrir de las consecuencias de los tratamientos por lo que apostamos por la REHABILITACIÓN FUNCIONAL». En definitiva apuestan por la calidad de vida, toda la vida.