Ángel Hernández, con su mujer, enferma de ELA. / r. c.

Recomiendan el indulto para el hombre que ayudó a morir a su mujer

La Fiscalía de Madrid pide seis meses de cárcel para Ángel Hernández, quien cooperó en el suicidio de su mujer, enferma de ELA

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

La Fiscalía pide una pena seis meses de cárcel para Ángel Hernández, el hombre que ayudó a morir en Madrid a su esposa, María José Carrasco, enferma terminal de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).Pese a ello, el ministerio público no se opondrá a su indulto. Según informó ayer la Fiscalía Provincial de Madrid, el fiscal atribuye a Hernández un delito de cooperación al suicidio, si bien subraya que en el supuesto de que se tramitase el indulto, emitirá un «informe un favorable».

El fiscal considera que en el presente caso, para cuya vista oral aún no se ha fijado fecha, concurren las atenuantes de confesión y parentesco. María José Carrasco murió el 3 de abril de 2019 en su domicilio de Madrid. La mujer había expresado de forma reiterada el deseo de acabar con su vida, de modo que su marido vertió en un vaso un medicamento, pentobarbital sódico, y se lo acercó a su mujer, que lo absorbió con una pajita. A los diez minutos se produjo la defunción.

En el escrito de acusación, la Fiscalía repasa el historial clínico de Carrasco, a quien se le diagnosticó en 1989 el padecimiento de ELA, una enfermedad degenerativa que carece de curación. Cinco años más tarde se le reconoció un grado de discapacidad del 82%, y como la dolencia avanzó sin remedio, en 1996 se le concedió la gran invalidez. «A partir de ese momento, la Sra. Carrasco necesitó del apoyo de terceras personas para todas las actividades básicas de la vida diaria. Por ese motivo el Sr. Hernández solicitó una reducción de jornada laboral para atenderla» y dedicarse a su cuidado en exclusiva, indica la Fiscalía.

La Comunidad de Madrid denegó a la paciente la solicitud cursada por Hernández para que su mujer fuera atendida en una residencia específica para enfermos de ELA. Pese a que el tribunal médico que la revisó admitió después el derecho a recibir atención residencial, nunca se llegó a prestar tal servicio. «Aun a pesar del avance de la enfermedad –añade la Fiscalía–, el nulo apoyo de las administraciones y la firme voluntad de María José de poner fin a su vida, el Sr. Hernández intentaba disuadirla o cuando menos retrasar el momento».

Después de que Carrasco ingiriera el medicamento, el acusado llamó a emergencias para contar lo que había ocurrido y esperó en su casa a la llegada de una dotación de la Policía, a la que contó los hechos. Cuando compareció ante el juez, Hernández aportó vídeos y documentos.