Radioterapia intraoperatoria, una radiación precisa y con mínimos efectos secundarios

23/07/2019

Hospitales Universitarios San Roque es el único centro privado de Canarias que dispone de esta tecnología.

La radioterapia intraoperatoria (RIO) es una tecnología que presenta grandes ventajas para el paciente oncológico pues permite “administrar altas dosis de radioterapia, justo en el lecho quirúrgico que queda tras extirpar el tumor. De esta forma, no solamente dirigimos la radiación de forma precisa, sino que podemos apartar los tejidos sanos adyacentes, minimizando los efectos secundarios”, explica el jefe de Oncología de Hospitales Universitarios San Roque, el único centro privado de Canarias que cuenta con radioterapia intraoperatoria.

El especialista explica que la radioterapia intraoperatoria utiliza una radioterapia especial de baja energía con un alcance muy limitado (menos de 1 cm) lo que la hace «ideal» para el tratamiento de la zona resultante tras la cirugía, donde suelen quedar células malignas y que, por tanto, deben ser destruidas. Pero, a la vez, la dosis de radiación en los tejidos sanos adyacentes es mínima.

«La radiación se produce en un acelerador lineal miniaturizado, que funciona de forma idéntica a los grandes equipos habituales, pero guiada por un brazo robótico, que permite colocar la fuente de radiación en todas direcciones del espacio, asegurando la precisión del tratamiento», destaca el doctor Lara.

Así, el equipo de cirujanos, oncólogos y radiofísicos que realiza el tratamiento puede administrar la dosis de radiación en el sitio adecuado, ya que pueden ver y tratar la zona que ha quedado tras la extirpación del tumor. Además, abunda el oncólogo, «al dar la dosis de radiación justo en el momento de la cirugía, se previene el recrecimiento del tumor de forma más efectiva. En ese momento tan precoz, las células tumorales residuales todavía son fácilmente controlables por la radioterapia de baja energía. Por tanto, la radioterapia es mas efectiva si se da justo en el momento de la cirugía».

De esta forma, añade el doctor Lara, «en una sola sesión podemos tratar pacientes de cáncer de mama con resultados equivalentes a los que tendrían con la radioterapia convencional durante cinco a siete semanas. Es fácil imaginar, la ventaja que para la calidad de vida familiar, social y personal de la paciente, tiene el hecho de salir del quirófano con la cirugía y la radioterapia ya finalizadas».

Los desplazamientos, esperas y los costes económicos para el paciente y su familia quedan eliminados con este tratamiento. Para pacientes de islas menores o que viven a gran distancia de un hospital que ofrezca tratamientos de radioterapia «este novedoso tratamiento supone un gran avance», reconoce el especialista.

Cáncer de mama

Por otro lado, en casos de cáncer de mama con alguna característica desfavorable «se puede añadir a la RIO realizada en el quirófano una radioterapia externa de corta duración -tres semanas-, asegurándonos que el lecho tumoral recibirá el mejor tratamiento posible. La combinación de ambos tipos de radioterapia, ofrece tasas de control local de la enfermedad, cercanas al 99%», destaca el doctor Lara.

La radioterapia intraoperatoria se combina de forma habitual con todos los tratamientos oncológicos como quimioterapia, hormonoterapia, etcétera y hace, por tanto, más llevadero el tratamiento oncológico al evitar sumar los desplazamientos para la radioterapia a los que ya realizan las pacientes para su quimioterapia.

Hoy en día, Hospitales Universitarios San Roque ofrece a las pacientes de cáncer de mama «un tratamiento eficiente, cómodo y que ofrece una alta calidad de vida. Es importante minimizar el impacto emocional que suponen los tratamientos oncológicos al paciente y su familia. La Radioterapia Intraoperatoria reduce el numero de visitas al hospital, lo que mejora la percepción del paciente sobre su enfermedad y le permite reiniciar su vida profesional, social y familiar mas rápidamente y en mejores condiciones», explica el doctor Lara. Además, «la radioterapia intraoperatoria supone un gran avance para tumores tan difíciles de tratar como los de páncreas. De hecho, en los casos operables de páncreas con frecuencia está indicada la radioterapia como tratamiento adyuvante a la cirugía, con la intención de prevenir la reaparición local de la enfermedad».

Por contra, señala el doctor Lara, la radioterapia convencional está asociada a largos tratamientos (cinco-siete semanas) «debido a que tenemos que mantener a salvo los órganos que rodean al páncreas como son los riñones o el estómago. La radioterapia intraoperatoria en el páncreas permite administrar la radiación sobre la zona quirúrgica, apartando los órganos vecinos que quedan a salvo de la zona irradiada». Es más, «en este tipo de tumores, la RIO reduce la dosis de radioterapia que tenemos que dar desde fuera mejorando la toxicidad y reduciendo la recaída de la enfermedad en el lecho quirúrgico».

Gracias a la RIO, afirma el oncólogo, se abre «una posibilidad de mejorar los modestos resultados que se obtienen hoy en día, en los tumores cerebrales. De nuevo, la posibilidad de administrar la radiación en el sitio adecuado, en el momento adecuado y con una radioterapia robótica de baja energía ha permitido establecer protocolos de tratamiento en ciertas situaciones clínicas. Los tumores cerebrales, son tratados fundamentalmente con cirugía y radioterapia convencional, pero la posibilidad de combinar ambas en el momento de la extirpación del tumor, podría mejorar las posibilidades de curación de estos pacientes».

Pero no podría desarrollarse una técnica terapéutica como la radioterapia intraoperatoria «si no se desarrolla un trabajo multidisciplinar en la que los profesionales del diagnóstico por imagen, medicina nuclear y de patología molecular nos orienten sobre la conducta biológica que tendrá ese tumor concreto. Esto nos permite decidir e individualizar en los comités multidisciplinarios qué tipo de radioterapia necesita cada paciente», señala el jefe de Oncología de Hospitales Universitarios San Roque.