Radiografía de la barbarie machista

La tasa de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas en Canarias desde 2003 es la segunda más alta del país, según un informe del Observatorio contra la Violencia de Género. El estudio analiza los casos de 1.000 víctimas mortales, 66 isleñas

Z.B.A. fue asesinada en Los Realejos, Tenerife, el 14 de enero de 2003. Tenía 35 años y la mató con un cuchillo su compañero sentimental dejando a tres hijos menores sin madre. Es la víctima número tres de la violencia machista en España desde que se hace el recuento, el año 2003, y la primera asesinada canaria que figura en esa estadística. A Y.R.R. la mató quemándola en Gáldar tres meses después su pareja, tenía 25 años. M.B.F. fue asesinada a golpes en Mogán en abril del pasado año. Es la víctima 999 de la lista de 1.000 mujeres asesinadas que ha radiografiado el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género. Una a una el informe da cuenta de cómo fueron asesinadas, que edad tenía, si dejaron o no hijos, qué nacionalidad tenían.... Con todos esos datos, que no recogen ni los sueños e ilusiones truncadas de esas mujeres, el Observatorio refiere una serie de indicadores como que el 65,5% de las mujeres asesinadas son españolas, la edad promedio de las víctimas es de 42 años y el 75% tenía hijos. También la mayoría de los agresores son españoles (66,4%), su edad media es de 46 años y que la mitad de los asesinos (50%) utiliza un cuchillo para acabar con la vida de su pareja o expareja.

En el archipiélago. El Observatorio solo reconoce en Canarias 66 asesinatos, frente a las 93 víctimas mortales que cuantifica el Instituto Canario de Igualdad, pues el primero solo reconoce como violencia machista si el criminal es pareja o expareja de la mujer asesinada. Pese a ello, Canarias es la segunda comunidad, detrás de Baleares, con la tasa de asesinatos machistas más alta de España, un 4,6; es decir, 1,5 puntos por encima de la tasa promedio para el conjunto nacional (3,1). Por el contrario, el País Vasco es la región con la tasa más baja, un 2,2. La tasa promedio para el conjunto nacional es del 3,1.

En el lado positivo del análisis de estos 1.000 asesinatos machistas, Arrecife, que se sitúa entre las 25 ciudades de más de 50.000 habitantes que no han registrado ningún caso. Las capitales canarias, en cambio, se sitúan entre las primeras de una lista de 50 poblaciones con más de 100.000 habitantes. Así, Santa Cruz de Tenerife ocupa el tercer lugar y Las Palmas de Gran Canaria en el 11, con 38 y 28 asesinatos machistas, respectivamente, desde 2003.

En el análisis de los datos el Observatorio también destaca que en el período analizado (de 2003 a 2019) 765 menores se han quedado huérfanos por la violencia machista y, además, 23 menores han sido asesinados junto a sus madres. De ellos, 499 eran hijos o hijas del agresor y los 266 restantes, fruto de relaciones anteriores o posteriores de la víctima. En Canarias, según los datos del ICI, se han quedado en la orfandad 289 menores.

Además, solo el 26,1% de las mujeres asesinadas habían puesto una denuncia, y en el 12,4% el asesinato se cometió aunque había medidas de alejamiento en vigor.

«Si comparamos el promedio anual de víctimas mortales pasaron de 68,3 mujeres asesinadas cada año entre 2003 a 2010 a 54,4 entre 2011 y 2019. Este dato nos permite albergar cierta esperanza y muestra que en España se está trabajando en la dirección correcta pero al mismo tiempo, nos indica que no podemos bajar la guardia», subrayó ayer la presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, Ángeles Carmona, informa Efe.

Con el análisis de los datos «puede afirmarse que la violencia machista afecta a todos los ámbitos y orígenes, sea cual sea la nacionalidad, clase social, grupo étnico, edad o nivel de estudios», apunta el informe.

La también vocal del Consejo General del Poder Judicial quiere con este estudio, según reconoce en el prólogo, «poner en valor la importancia de estudiar y analizar con fines estadísticos la violencia machista para que las instituciones, desde el conocimiento profundo de este fenómeno criminal, podamos mejorar nuestra respuesta. La Administración de Justicia, las Fuerzas de Seguridad del Estado, los servicios médicos, sociales, etc. tenemos un compromiso con las víctimas y no podemos dar ni un solo paso atrás en nuestra lucha por una sociedad más justa y más libre».