«Quiero salir, pero tengo miedo»

29/06/2020

Uno de cada cinco fallecidos por coronavirus padecía EPOC, dolencia que es la cuarta causa de muerte en España

Desde la ventana de su pisito madrileño (60 metros cuadrados), Justo observa cómo en la terraza de un bar unos jóvenes charlan, fuman y se dan abrazos para celebrar el feliz reencuentro. Ninguno lleva mascarilla. «Por eso tengo pánico a salir a la calle», dice este jubilado de 60 años, que trabajó durante 40 como vendedor, primero en Galerías Preciados y luego en El Corte Inglés. A Justo Herráiz le diagnosticaron EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) hace algo más de un lustro. Cuando habla no alarga las frases para que no le falte el aire y a veces su respiración es jadeante. «Tenemos los pulmones bastante fastidiados y más riesgo de contraer cualquier tipo de virus, no solo el Covid. Por eso tengo pánico de salir a la calle y, más aún, viendo que no se están cumpliendo las distancias de seguridad».

Justo, en lista de espera para un trasplante de pulmón, y otros pacientes graves de EPOC ven con «extrema» preocupación la relajación en cuanto al cumplimiento de las medidas y los rebrotes, que aunque pocos y controlados, se están produciendo a lo largo y ancho del país. Su miedo es normal. Según APEPOC, la asociación que agrupa a los pacientes, uno de cada cinco fallecidos de coronavirus, concretamente el 22%, eran enfermos de EPOC. «Cuando me enteré de este dato, me puse a temblar y no pude ver a nadie en días», apunta María Martín, de 67 años y afectada de EPOC en un estadio grave (grado 3). «Sé que tengo un futuro difícil, que voy a tener que tomar medicación de por vida y de que una botella de oxígeno me acompañará algún día. Pero no estaba preparada para aceptar que más de una quinta parte de los muertos por este virus eran enfermos como yo», admite María.

Las autoridades sanitarias reconocen la EPOC como una enfermedad de «muy alto riesgo» frente al coronavirus. «La EPOC condiciona un riesgo de hasta seis veces las posibilidades de tener una forma grave de Covid-19 y hasta 17 veces la posibilidad de un ingreso en la UCI», detalla el doctor Raúl de Simón, asesor médico de la asociación de pacientes.

12% de la población española mayor de 40 años padece EPOC, la más mortal de las dolencias crónicas: mata a 29.000 personas cada año en España, 10.000 más que en 2007.

Tres millones de personas sufren enfermedades respiratorias en España, pero hay un problema de infradiagnóstico. «El 75% de la población afectada no lo sabe», explica Nicole Hass, portavoz de APEPOC. Hass cree que hay un «gran desconocimiento de la enfermedad» a pesar de que hay datos como para tenerla mucho más en cuenta: casi el 12% de la población mayor de 40 años padece EPOC en España, es la cuarta causa de muerte, por delante del cáncer de pulmón o el de colon, y aunque no es la enfermedad crónica más frecuente, sí es la más mortal, mata a 29.000 personas cada año en España (casi diez mil más que en 2007), una cada 20 minutos. Además, en las mujeres los casos han aumentado un 70% sólo en la última década, según un estudio de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

«Desde que empezó esta pesadilla vivimos en un ‘ay’ permanente... cualquier dolor de garganta, una tos insidiosa, alguna fatiga repentina. Lo miramos todo con lupa, es un sinvivir», comparte Martina, la mujer de Luis, un enfermo de EPOC en grado 4, el estado más grave de todos.

Vivir en estado de alarma

Dada su máxima vulnerabilidad, todos los enfermos están sufriendo con temor e intranquilidad la crisis sanitaria del Covid. Para ellos, lo peor aún no ha pasado. No existe la desescalada. Sienten que van a vivir en estado de alarma hasta que haya una vacuna, que no llegará hasta 2021. Viendo las estadísticas de la letalidad del coronavirus entre el colectivo, el confinamiento es su mejor seguro de vida. «Me metí en casa incluso antes del estado de alarma», cuenta Rodrigo, paciente de EPOC desde hace una década. «En más de cien días sólo he visto a mi mujer y a mi perro. Todas las compras las hemos hecho ‘online’. Cada vez que llega algo a casa lo dejamos en el rellano tres días y después lo desinfectamos con un trapo y lejía».

«Son personas con una enorme fragilidad, hasta el 14% de los que estaban ingresados en las UCI eran pacientes de EPOC», subraya el doctor De Simón que conoce bien la situación de dependencia que, tarde o temprano, tendrán que vivir estos enfermos envueltos en toses, dificultades respiratorias y siempre con un inhalador a mano. El especialista aboga por una actividad física mantenida para estos pacientes y que la comunicación con sus neumólogos resulte «accesible y fluida».

Justo, el jubilado de El Corte Inglés, asiente porque a él, la actividad física moderada, el paseo matinal o vespertino por el barrio, le viene muy bien para llevar aire a sus maltrechos pulmones. «Pero me da miedo salir, así que ando lo que puedo en un piso de sesenta metros, que como comprenderá no es lo mismo». Las pocas veces que Justo ha salido a la calle a por el periódico «y poco más» lo ha hecho sin mascarilla («con ella puesta me ahogo, no puedo respirar»), pero sí provisto de una pantalla. Aun así no se fía. «Me da miedo atroz ver las terrazas por las tardes. La distancia de seguridad no existe. Dios quiera que no nos tengamos que arrepentir», reflexiona mirando por la ventana.