¿Qué es el rito chamánico del sapo bufo?

La peligrosa práctica consiste en fumar la llamada ‘molécula de Dios’, un veneno extraído de la especie ‘Bufo Alvarius’

AGENCIA

El rito del sapo bufo ha cobrado popularidad este miércoles tras la detención del actor porno Nacho Vidal, implicado en un homicidio imprudente por el fallecimiento del fotógrafo José Luis Abad durante la práctica de esta ceremonia. Se trata de una antigua y muy peligrosa praxis chamánica que extrae el veneno de la especie de sapo ‘Bufo Alvarius’, una sustancia conocida como la ‘molécula de Dios’ y que sólo se encuentra en este animal.

La fórmula es extraída de las glándulas parótidas del sapo y utilizada por los chamanes para fumarla cristalizada en rituales ancestrales con propósitos curativos gracias a sus cualidades alucinógenas. Entre los supuestos beneficios de esta práctica de sanación se encontraría la clave para superar la adicción a las drogas.

La ‘molécula de Dios’ se emplea como medicina contra las adicciones pero en realidad es en sí misma una peligrosa droga que, como en el caso de José Luis Abad, puede llegar a ser mortal. Se vende como uno de los alucinógenos más potentes del mundo y se ha convertido en un reclamo en fiestas privadas, en las que también se conoce la sustancia como ‘DMT’ o ‘escamas de sapo’. Su método de consumo habitual es la inhalación y la sesión siempre suele contar con un chamán o guía que conduce al consumidor en la ceremonia.

El efecto que produce es distinto en cada persona, y mientras a uno les puede afectar únicamente con risas o alternaciones breves, otros consumidores pueden llegar a sufrir graves alteraciones en el organismo que incluso pueden provocar la muerte. Aunque también se puede consumir bebida (ayahuasca), afecta de forma más inminente cuando se inhala o inyecta y sus consecuencias son imposibles de controlar: puede provocar náuseas, vómitos, brotes psicóticos o desencadenar cuadros de esquizofrenia, disfunciones en el córtex cerebral o infartos. Por ello, la agencia antidroga de Estados Unidos, la DEA, ha catalogado esta sustancia de ‘tipo 1’, y su consumo está considerado como uno de los más peligrosos y penados en EE.UU.