Imagen cedida por el profesor de Geología e investigador de la ULPGC José Mangas de la zona de exclusión del volcán de La Palma. / C7

El proceso de desgasificación del volcán de La Palma puede prolongarse durante años

El profesor de Geología de la ULPGC, José Mangas, atribuye la lentitud de esta fase a la gran cantidad de magma que se enfría bajo la isla

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

La desgasificación del volcán de Cumbre Vieja, en La Palma, es un proceso largo, casi desesperante, sobre todo para los vecinos que siguen desalojados de barrios costeros como La Bombilla o Puerto Naos por culpa de las altas concentraciones de dióxido y monóxido de carbono.

En total, entre quienes perdieron sus viviendas bajo las coladas y las personas que no han podido volver a sus casas por el peligro de los gases hay unas 1.600 personas desalojadas, según los cálculos de la plataforma de afectados por el volcán de La Palma.

APUNTES

  • Causa La gran cantidad de magma existente bajo la isla a más de 1.000 grados centígrados se enfría liberando gases

  • En el cono Las fisuras del cráter salen emisiones de gases, sobre todo vapor de agua junto a carbono, flúor, azufre y cloro

  • En la costa El monóxido de carbono y el dióxido de carbono son gases pesados que se acumulan a cotas bajas

  • Riesgo En altas concentraciones, estos gases desplazan al oxígeno poniendo en peligro la vida de personas y animales

« Esto va a estar desgasificándose durante años», asegura el profesor de Geología de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, José Mangas.

El experto atribuye la lentitud del proceso a la gran cantidad de magma existente aún bajo la isla, en la corteza oceánica y manto superior, con temperaturas que aún superan los 1.000 grados centígrados.

«Ese importante volumen se quedará decenas de años ahí abajo en los conductos situados a una profundidad de entre 4 y 30 kilómetros hasta la siguiente erupción», precisa Mangas que calcula que un 4% de este volumen de magma son gases. « Queda mucho volátil por salir aún», afirma sobre la lentitud del proceso de desgasificación yenfriamiento.

Mediciones en el cono volcánico

En sus últimas incursiones por el edificio volcánico, el experto en cristalografía y mineralogía encontró « fisuras que daban mucha salida a gases, sobre todo vapor de agua junto con compuestos de carbono, flúor, cloro y azufre».

Cerca del cráter lo que abunda, es el ácido sulfhídrico, anhídrido sulfuroso, ácido clorhídrico y vapor de agua, además de algo de dióxido de carbono. Estas emanaciones volátiles hidrotermales siguen saliendo por fisuras cerca de los cráteres y bocas a temperaturas de menos de 400 grados.

Sin embargo, en las zonas litorales asociadas a la erupción abunda el monóxido de carbono y el dióxido de carbono. «Son gases pesados, se acumulan a ras del suelo en las vaguadas, en las galerías y en el fondo de los barrancos porque son más pesados que el aire. Por eso se están concentrando en la zona costera de Puerto Naos y La Bombilla», dice.

«En lugar de salir por la zona alta de los cráteres, los volátiles encuentran fracturas en las partes más bajas», explica el profesor que sospecha que estas emanaciones también podrían darse en las zonas sumergidas de la plataforma insular.

Estas pequeñas grietas no se perciben. «No las vemos porque simplemente los gases se meten por pequeñas fisuras dependiendo de la porosidad y permeabilidad de las rocas. Esto permite que salga el CO2 (dióxido de carbono) y CO (monóxido de carbono) que están en la cámara magmática interior», abunda este experto que dirige un grupo de investigación de la ULPGC con otros centros nacionales sobre minerales hidrotermales de la erupción palmera.

Riesgo invisible e inodoro

El principal riesgo que conlleva la presencia de monóxido de carbono y dióxido de carbono es que son emanaciones difusas que no huelen y pueden poner en peligro la vida de personas y animales porque, en altas concentraciones, desplaza al oxígeno.

«En algunas zonas se han encontrado mascotas y fauna salvaje muertas. Son gases inodoros e incoloros que afectan al organismo sin que se note hasta que te asfixias. Hay que tener cuidado», advierte.

Parámetros normales

La sismicidad, escasa en los últimos días, es normal en un proceso posteruptivo porque la masa líquida de magma tiene gases que siguen buscando su salida al exterior, sostiene el profesor de geología.

En todo caso, la ausencia de deformación del terreno, de tremor y de un enjambre sísmico descarta la posibilidad de que el magma vuelva a salir.