Vista del río Ebro desde el Puente de Santiago, en la ciudad de Zaragoza. / JAVIER BELVER / EFE

Navarra, Aragón y La Rioja serán zonas catastróficas

La crecida del río Ebro llega a la ciudad de Zaragoza, donde ya están preparados para hacer frente al peor escenario

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

Los desastrosos efectos de la borrasca Barra, que han ocasionado devastadoras inundaciones en Navarra, Aragón y La Rioja, han hecho reaccionar al Gobierno. A la vista de las miles de hectáreas anegadas, el Ejecutivo de Pedro Sánchez anunció este lunes que el Consejo de Ministros declarará esta semana zonas de emergencia a las citadas comunidades autónomas. Esta fórmula, que sustituye a la ya desaparecida de «zona catastrófica», obliga a la Administración central a hacer una primera estimación de daños. El domingo, el Gobierno de Navarra y hoy los de Aragón y La Rioja habían comunicado que se aprestaban a pedir este tipo de ayuda, dado que la crecida de una parte de la cuenca del Ebro ha provocado graves daños en infraestructuras, además de dos muertos, ambos en la comunidad foral.

Los desbordamientos se vienen produciendo desde el día 9 en el tercio norte de la cuenca a raíz de la crecida de los ríos, acrecentada después por un repentino deshielo de la nieve.

Zaragoza, amenazada

El incremento del nivel del Ebro acecha a la ciudad de Zaragoza, después de inundar el domingo por la noche el municipio de Novillos, el primer pueblo de la ribera del Ebro de Aragón, habitado por medio millar de vecinos. Este lunes, los lugareños se habían repuesto en gran medida del susto después de ver cómo la cabecera de la crecida no se adentraba en el casco urbano.

El volumen de la crecida registró los 2.662 metros cúbicos por segundo y una altura de casi 8,5 metros, superior a la última gran riada de 2015. Unas 40 personas fueron desalojadas de sus viviendas, la mayoría de las cuales se refugiaron en casas de familiares. Con todo, once pasaron la noche en un edificio puesto a disposición por el Ayuntamiento 'ad hoc'. Se esperaba que a lo largo del día pudieran regresar a sus casas, toda vez que fueron desalojados de manera preventiva, no porque el agua destruyera sus domicilios.

La delegada del Gobierno en Aragón, Rosa Serrano, aseguró que se habían puesto en el «peor de los escenarios» para evitar el mayor número de afecciones en pueblos zaragozanos, un objetivo en el que coincidió con el presidente de la comunidad, Javier Lambán. El alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, auguró que la riada del Ebro será peor que la de 2015. Estaba previsto que las fuertes precipitaciones estuvieran presentes en la urbe unos dos días.

Navarra rebajó del nivel 2 al 1 la situación de emergencia por riesgo de inundaciones. El presidente de la Unión de Agricultores y Ganaderos, Félix Bariáin, confirmó que las inundaciones provocaron la inundación de cerca de 15.000 hectáreas, y denunció la persistente falta de limpieza del cauce del río.