Unas 50 especies de aves, afectadas en el incendio

23/08/2019

La ong de conservación y estudio de aves y sus hábitats SEO/BirdLife ha afirmado este viernes que alrededor de unas 50 especies de aves de gran valor ecológico han sido afectadas por el último incendio forestal, además de los daños ocasionados en el Paisaje Protegido de Las Cumbres, el Monumento Natural Montañón Negro, los Parques Rurales Doramas y Nublo, el Parque Natural Tamadaba y otros espacios de la Red Natura 2000.

El impacto en la avifauna de Gran Canaria ha sido de gran importancia, puesto que en la zona afectada por el incendio habitan unas 50 especies diferentes de aves vinculadas a distintos ecosistemas, muchas de ellas especies o subespecies endémicas tanto a nivel insular como autonómico o macaronésico. Este sería el caso de una rapaz forestal como el gavilán, un pájaro carpintero como el pico picapinos o paseriformes como el herrerillo o los pinzones común y azul de Gran Canaria.

Aparecen también especies de medios agrícolas como el gorrión chillón, el triguero o la codorniz, así como rapaces nocturnas como la lechuza y, muy especialmente, el búho chico. «Más que por el impacto directo del fuego, del que las aves suelen escapar, deberíamos preocuparnos por el impacto indirecto producido por la pérdida de hábitats, lugares de nidificación y recursos tróficos (alimentos) que pueden afectar más a medio plazo, así como un previsible aumento de la depredación por especies exóticas invasoras ante la pérdida de lugares de refugio y descanso», explica Yarci Acosta, delegado de SEO/BirdLife en Canarias.

Aunque la mortalidad directa generalmente no suele ser un problema, la exposición al humo, igual que en los seres humanos, sí que puede afectar a sus vías respiratorias. «En cualquier caso, es necesario hacer un seguimiento de las especies tras el incendio ya que habrá habido un desplazamiento de los ejemplares que pueden volar hacia zonas seguras dentro de su rango de distribución, para determinar el impacto real del incendio en este grupo animal. En el caso de ejemplares volantones o de crías, si el fuego llegó hasta sus nidos, estas habrán perecido bajo las llamas, pero los adultos reproductores se habrán puesto a salvo», advierte Acosta. Y matiza que «si bien está acabando el periodo de nidificación de un número importante de las aves que podrían verse afectadas y, consecuentemente, el impacto es menor que si el incendio hubiera sido semanas antes, sí coincide con, por ejemplo, polladas de búho, pardelas en huras con pollos, vencejos en cavidades, y grupos familiares de muchas especies, además de juveniles emancipados de gavilán y aguilillas, etc. A esto habría que añadir que los vuelos de huida favorecen los choques y atropellos entre las aves. En cualquier caso, es pronto para valorar el grado de afección real a la avifauna puesto que para ello es necesario realizar estudios in situ».