Los petreles de Canarias recorren más de 1.800 kilómetros para alimentarse

17/11/2019

Un equipo de investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) y el Institut de Recerca de la Biodiversitat (IRBio) han descubierto que el petrel de Bulwer, una pequeña ave marina amenazada, llega a recorrer más de 1.800 kilómetros desde Canarias hasta las Azores para conseguir alimento.

El trabajo, llevado a cabo por el Grup d'Ecologia d'Aus Marines de la UB y el IRBio ha geolocalizado a 105 aves que crían en el islote de Montaña Clara, al norte de Lanzarote, para conocer el patrón diario y anual de los desplazamientos del petrel de Bulwer.

Esta especie, que aparece catalogada en el Libro rojo de las aves de España, solo cuenta con 1.000 parejas reproductoras a causa de las diferentes amenazas que afectan a su supervivencia, como son los depredadores introducidos (gatos y ratas), la urbanización costera que les hace perder hábitats y la contaminación lumínica que las desorienta en sus rutas.

Estas aves se encuentran amenazadas también por el efecto del cambio climático, pero para poder conocer bien el impacto futuro del calentamiento global sobre su población, el grupo de investigación del IRBio y la UB asegura que es "imprescindible conocer con detalle la distribución actual de las poblaciones de petrel de Bulwer".

Los machos y hembras de esta especie se turnan durante la época de cría (entre mayo y agosto) para poner el huevo, que eclosiona en 45 días, y así poder recorrer grandes distancias de hasta 2.000 kilómetros con el objetivo de encontrar alimento, desde su colonia de cría en Canarias hasta las Azores.

Las técnicas de geolocalización usadas por el equipo investigador, que han permitido definir 59 rutas completas de alimentación, han permitido conocer sus hábitos durante el día: descansan en la superficie del mar y se alimentan de noche por peces, pequeños cefalópodos y algunos crustáceos.

Los resultados de esta investigación forman parte de la cuarta monografía del programa Migra, impulsado por SEO/BirdLife con la colaboración de la Fundación Iberdrola España, en la que han participado los investigadores de la UB e IRBio Marta Creus Flors, Raül Ramos, Mariona Sardà-Serra, Sofia López y Teresa Militão.