La fundación Foresta planta 500.000 árboles en dos décadas

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27/05/2019

La entidad privada sin ánimo de lucro cumple 20 años promoviendo la recuperación, el mantenimiento y la conservación de las masas forestales y concienciando sobre su valor.

Desde el nacimiento de la fundación Foresta, originalmente registrada como Fundación Canaria para la Reforestación, su actividad no ha parado en su empeño por recuperar, mantener y conservar las masas forestales de las islas, que fueron esquilmadas durante siglos. «Gran Canaria antes de la conquista tenía el 60% de su superficie cubierta por bosques y a mediados del siglo pasado solo quedaba un 3%. De hecho incluso se perseguía a aquellas personas que iban al monte a coger recursos. Cuando nace Foresta lo que trata es de aprovechar unas ayudas europeas que habían disponibles para que los propietarios de suelos se acogieran a ellas y pudiéramos empezar a recuperar esa masa forestal que era muy escasa y que estaba dando unos problemas terribles de erosión o falta de agua, entre otros», explica Sergio Armas, gerente de la fundación Foresta.

Desde su creación han conseguido reforestar una superficie de 600 hectáreas con 500.000 árboles, todo un hito en las islas partiendo de la premisa de que más del 85% de la superficie está en manos privadas. «En estos 20 años hemos ido evolucionando. Al principio intentábamos convencer a los propietarios de los terrenos para que reforestasen, después nos hemos ido encontrando con otros escenarios y nos hemos ido adaptando», señala.

Uno de los principales escollos del principio tenía que ver con la mala fama de la reforestación entre los dueños de terrenos y los residentes en las zonas del interior de las islas, en gran parte por la forma en la que se procedió a mediados del siglo pasado.

«Los inicios fueron impuestos con los consorciados de montes. Se engaño a los propietarios al decirles que les plantarían pinos y que podrían aprovecharlos. Luego las distintas leyes que entrando lo evitaron y se vieron con sus terrenos hipotecados. Esos primeros pasos crearon reticencias, todos esos factores nos han influenciado a la hora de poder conseguir suelo y convencerles de la necesidad de reforestar, pero lo hemos conseguido y cada vez están más dispuestos», expone.

Proyecto

Con cada iniciativa de reforestación, ya sea porque el dueño se ha puesto directamente en contacto con la fundación o porque la entidad se haya puesto en contacto con ellos, se realiza un estudio previo del terreno buscando la máxima compatibilidad entre la reforestación y el uso que el propietario de la finca quieren seguir dándole.

«Hacemos una visita de campo donde vemos el suelo, la altura, las condiciones de la zona o la vegetación existente, todos esos factores a nivel técnico. Luego oímos al propietario y vemos cuál es la idea que tiene, porque al fin y al cabo es su finca, su suelo. Intentamos, dependiendo de la zona donde estemos, combinar lo que el dueño quiere hacer con la reforestación», subraya.

Una de las claves para que el esfuerzo que realiza Foresta tenga sus frutos y llegue a las futuras generaciones tiene que ver con la concienciación de la población sobre la riqueza y la biodiversidad de las islas y de su patrimonio natural. «Hay un factor, a raíz del gran incendio forestal del 2007 hemos notado un cambio en la conciencia de los ciudadanos de Gran Canaria bastante importante, hemos notado que ya se empiezan a conocer las especies y a involucrarse», destaca.

En este punto, tiene mucho que ver otra de las facetas más importantes de la fundación que consiste en la formación desde los centros educativos, como con el proyecto que realizan con la Fundación DISA, pasando por las actividades en colegios y con todo tipo de colectivos sociales. «Tenemos unos valores ecológicos muy altos que la población no termina de conocer y que si los pusiéramos en valor podríamos sacar un rendimiento a nivel turístico, de educación en valores y de sentimiento hacia nuestro territorio que podría ser importante», sentencia.