La ciencia insta a oír el grito de la juventud por el planeta

20/03/2019

La comunidad científica canaria reclama al Gobierno medidas concretas para luchar contra el calentamiento global y sus efectos en las islas. Califican las acciones emprendidas de «sueltas e inconexas» y reclaman una estrategia real.

Los jóvenes que el viernes pasado se echaron a la calle en Canarias, sumándose a los millones que lo hicieron a lo largo y ancho del planeta, para pedir acciones políticas urgentes contra el cambio climático le estaban lanzado a la clase política de las islas un mensaje muy claro que se pueden resumir en dos frases: «No creemos en nada de lo que nos digan; nos han engañado y nos siguen engañando». La comunidad científica canaria ve con «gran esperanza» el movimiento juvenil al que se suma sin ambages porque llevan décadas clamando lo mismo, apoyados casí únicamente por los círculos ecologistas. Y reclaman al Gobierno canario una estrategia real.

La adolescente sueca Greta Thunberg, la misma que en diciembre dijo a los líderes políticos de 200 países del mundo participantes en la última cumbre del clima de la ONU, celebrada en Katowice (Polonia), que le estaban robando el futuro a sus propios hijos y que desde agosto pasado se sienta cada viernes frente al Parlamento sueco con un cartel que dice «huelga escolar por el cambio», inspiró la movilización mundial y el mensaje alto y claro que entronca con lo que los científicos están avisando.

En Canarias, como en todo el mundo, lo que hay son «muchas palabras, pero ninguna acción», se quejaba ayer el Emilio Cuevas, director del Observatorio Atmosférico de Izaña de la Aemet. «El diagnóstico ya está hecho; las reuniones y los debates científicos ya están claros desde hace 15 o 20 años, ahora estamos en otro momento, toca aplicar el tratamiento», sentencia Cuevas, que apunta a las medidas de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático.

Emilio Cuevas, como el catedrático de Ecología de la ULPGC y uno de los cinco españoles que forman parte del IPCC, el panel intergubernamental de expertos en cambio climático de la ONU, Javier Arístegui, o el que fuera primer director de la extinta Agencia Canaria de Desarrollo Sostenible y Cambio Climático, Faustino García Márquez, ven en el movimiento estudiantil por el clima una «patada a la estupidez y el egoísmo humano» y, por tanto, «una gran esperanza», un «golpe a la Tierra para que reaccione» y un «brote de frescura» que se suma a lo que ellos y miles de científicos vienen poniendo sobre la mesa de los políticos canarios desde hace años. El «cambio climático ya llegó, lo que ahora se empiezan a notar sus efectos», recuerda cuevas.

Hasta la consejera de Sostenibilidad, Nieves Lady Barreto, cree que «el tirón de orejas de las generaciones más jóvenes a nivel mundial es merecido», mientras que, además de elogiarlo, Aridane González, coordinador del Comité para el Estudio de Cambio Climático, pide que «la movilización juvenil se acompañe de cambios de conducta».

Canarias, dice González, «no está un lugar distinto al resto del mundo» pero cree «que se están haciendo cosas». Y como los otros investigadores, considera que es «tiempo de menos reuniones y más compromisos reales».

Arístegui cree los jóvenes se han dado cuenta de que si los dirigentes mundiales no actúan, el que mundo que van a encontrarse será inhabitable y apela «a la educación como uno de los grandes déficit que hay a nivel mundial, que es pésima», dice, al tiempo que advierte de que «la verdadera revolución es la educación». El movimiento juvenil es «un brote de frescura», dice, pero avisa de que «hay que correr» y adoptar «políticas medioambientales superiores y vinculantes sea cual sea el color de los gobiernos».

Más radical es García Márquez: «En Canarias todo son eslóganes, medidas estéticas, por eso la voz joven diciendo que ‘eso no sirve para nada’ es una esperanza para que se pongan en marcha acciones serías y no medidas sueltas e inconexas como hasta ahora», denuncia.