«El contexto de comprar, usar y tirar ya no funciona»

06/06/2020

Conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de sus metas pasa por la transformación de nuestra sociedad hacia un modelo más justo, equitativo y de cooperación. Para ello hay que educar en sostenibilidad. Así lo cree Jésica Cámara, directora general de la Fundación Canarias Recicla.

¿Qué es Fundación Canarias Recicla?

— La Fundación Canaria para el Reciclaje y el Desarrollo Sostenible es una entidad sin ánimo de lucro, que gestiona proyectos propios y para terceros, focalizada en la educación en sostenibilidad, lo que significa concienciar a la población en las mejores prácticas y hábitos sostenibles reflejados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y que establecen, entre otros, la necesidad de realizar una correcta separación de los residuos, promover una compra responsable, el ahorro en energía y consumo agua y el cuidado del entorno marino y terrestre y su biodiversidad, con la finalidad de que podamos desarrollarnos como individuos y colectivo, en un mundo donde exista un equilibrio justo entre el crecimiento económico, el bienestar social y el cuidado del medio ambiente. De este modo se cubren las necesidades de nuestra generación sin comprometer el futuro, creciendo en entornos equilibrados, seguros y saludables.

— ¿Cómo ha contribuido Fundación Canarias Recicla al desarrollo del reciclaje en Canarias?

— La Fundación Canarias Recicla contribuye fundamentalmente con dos líneas de actuación; La primera, participando activamente en foros, jornadas y mesas de trabajo de la mano de los diferentes grupos de interés, donde están involucradas universidades, administraciones públicas y entidades diversas vinculadas con el medio ambiente, la economía y/o las políticas sociales. En estos grupos se conciben los diferentes planes estratégicos, las propuestas de ley, reglamentos, metodologías, guías de buenas prácticas, etc. Por lo tanto, somos una entidad que crea opinión y que está integrada en los grupos de expertos a los que se consulta para la toma de decisiones, ante problemáticas o retos como es, por ejemplo la gestión de residuos en un territorio ultra periférico como es Canarias.

La segunda línea de actuación, tal y como he comentado, es la creación y/ o puesta en marcha de iniciativas que tienen como finalidad la concienciación en sostenibilidad de nuestra sociedad. Mediante técnicos ambientales, educamos sobre la importancia de incorporar los valores de la sostenibilidad en la toma de decisiones, hábitos y rutinas y a que se asimilen los beneficios que le reportan a la sociedad al aplicarlos y divulgarlos, bien mediante su ejemplo, bien mediante el ejemplo de las empresas, organizaciones y entidades que representan o en las que trabajamos.

En la sociedad canaria, como en el resto de planeta, ha habido un cambio de paradigma en la percepción del medio ambiente y el modelo de producción y consumo. El contexto de comprar, usar y tirar ya no funciona y debemos apostar más que nunca por un modelo basado en la economía circular. La Fundación lleva actuando desde hace tiempo como un importante vector de cambio al poner sobre la mesa la necesidad de tratar estas cuestiones de actualidad, como por ejemplo el Pacto Verde Europeo, un motor que sin duda generará grandes cambios vinculados con la transición ecológica de nuestro territorio y en la lucha contra el cambio climático.

— ¿La crisis sanitaria covid-19 creen que supondrá un cambio en nuestros valores medioambientales?

—Desde luego que sí. Desde la Fundación hemos visto reflejado un cambio en la percepción que la sociedad tiene de la naturaleza y de nuestro vínculo con el entorno que nos rodea. Estamos siendo testigos de lo vulnerables que somos como seres vivos, dentro del sutil equilibrio del ecosistema, en relación con las otras especies con las que compartimos el planeta. Sin duda alguna, la conservación, la inversión en preservar nuestra biodiversidad son acciones prioritarias, no solo para la mejora de nuestra calidad de vida, sino para la supervivencia de nuestra generación y la de generaciones futuras. La comunidad científica apunta a que la mejor «vacuna para vencer a las pandemias» es preservar los recursos existentes y mantener los equilibrios de los ecosistemas cercanos. En concreto, diversos estudios han mostrado, desde hace más de 15 años, el importante papel protector que confiere la biodiversidad ante las zoonosis, es decir, ante enfermedades infecciosas de origen animal que, como covid-19, acaban afectando al ser humano.

Otra prueba del cambio en la percepción, es que la preocupación por los temas ambientales ha ido creciendo en la Unión Europea en los últimos años. Los datos del Eurobarómetro de 2019 en esta materia son contundentes, aproximadamente el 95% de los ciudadanos cree que la protección de nuestro entorno debe ser una prioridad ya que, según los expertos, estamos ante cuatro grandes crisis ecológicas; climática, de biodiversidad, de los recursos y de contaminación.

Por ello, el objetivo de la bioeconomia o economía circular es cambiar las fuentes más contaminantes de recursos por otras desarrolladas a partir de residuos, de la preparación para la reutilización y de la innovación en productos más sostenibles, en cuya fabricación se genere una menor huella de carbono. Esto lo lograremos apoyando la industria verde y azul, descarbonizando las ciudades y promoviendo una movilidad sostenible, entre otras medidas.