Decomisan una serpiente de California cuyo dueño no sabía qué hacer con ella

21/06/2019

La Guardia Civil ha informado este viernes de que ha sido decomisada en Tenerife una serpiente de Rey de California, que es potencialmente invasora, y cuyo dueño dijo que tras comprarla a otra persona la tenía como mascota y no sabía qué hacer con el especímen.

La incautación se llevó a cabo en el municipio tinerfeño de Santiago del Teide después de que agentes de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife conocieran de la existencia de este animal porque habían aparecido imágenes en redes sociales, se indica en un comunicado de la Guardia Civil.

La serpiente había puesto dos huevos, que estaban junto a ella en el momento de la intervención, lo cual aumenta el riesgo de su invasión, ya que el promedio de huevos al año por las hembras de esta especie es de 10, señala el instituto armado.

Explica además que la mera tenencia de una especie exótica invasora sin autorización administrativa puede suponer infracción grave a la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad, castigada con un multa de 3.001 a 200.000 euros.

Los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil llevaron a cabo la incautación debido a que se trata de una especia incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras y por tanto, está prohibida su posesión, transporte, tráfico y comercio, tanto para Canarias como para varias islas del archipiélago balear como Ibiza y Formentera.

El ejemplar vivo de serpiente real de california ha sido entregado a la fundación Neotrópico, que es un centro de rescate autorizado para el depósito de especímenes incluidos en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.

Indica la Guardia Civil que de liberar en el medio natural estas especie se pondría en riesgo el equilibrio biológico de los ecosistemas naturales y el coste en aras a evitar su expansión supondría centenares de miles de euros a la administración.

Liberarla al medio natural supone incurrir en responsabilidad penal, con prisión de cuatro meses a dos años, añade la Guardia Civil.

Esta especie fue introducida en Gran Canaria en 1998 y ha invadido varios núcleos de la isla y expandido su área de distribución, de forma que se contabilizan por miles los ejemplares, lo que dificulta el equilibrio biológico de la isla.