Varias personas con mascarilla asisten a una representación del Festival de Salzburgo. / EFE

¿Cómo leer los labios tras una mascarilla? Las personas sordas piden una solución

Los cubrebocas ayudan a evitar el contagio de la covid-19, pero aísla a las personas que no oyen. El activista teldense Marcos Lechet reclama un modelo transparente

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Telde

¿Te imaginas ser sordo y que para poder comunicarte te apoyas en la lectura labial? Ahora piensa que todo tu entorno, la gente que te rodea, el médico, en el transporte urbano, la tienda donde haces la compra, el banco o tu trabajo, utiliza mascarilla, que te impide saber lo que te están diciendo». Esta es la reflexión en voz alta de Marcos Lechet, reconocido activista en España por los derechos de la comunidad sorda. Lleva semanas intentando hacer llegar esta reivindicación ante las autoridades sanitarias, tanto del Gobierno central, como incluso del canario. La mascarilla es el método más eficaz para evitar los contagios de la covid-19, pero tal y como está diseñada, opaca, aísla un poco más a las personas con discapacidad auditiva. Les anula la posibilidad de leer los labios de su interlocutor.

Recuerda este joven de Telde que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en España hay un millón y medio de personas en esta situación. «Muchos de nosotros utilizamos para la comunicación la lengua de signos, audífonos e implantes cocleares, pero nos apoyamos sobre todo en la lectura de los labios para mantener la relación social», aclara. A su juicio, la mascarilla no solo cubre la boca, sino que esconde toda la cara de la otra persona. «Anula la interacción a través del gesto y limita la expresión facial». Para cualquier otra persona, ese añadido de protección personal al que nos obliga la era poscovid empobrece su capacidad de comunicarse con los demás, pero a las personas que no pueden oír les bloquea completamente un canal de comunicación que para ellas es vital. «Desde que se implantó la mascarilla miles de personas sordas en España, hombres, mujeres y niños, vivimos un doble aislamiento social y muchos evitamos incluso salir a la calle», se queja Lechet.

Ante una evidencia, se ha vuelto a lanzar a una campaña pública para que el Ministerio de Sanidad «fabrique y distribuya un modelo de mascarilla transparente, que cuente con el aval de la Agencia Española del Medicamento». Desde su punto de vista, este tipo de cubrebocas transparentes no solo serían útiles para las personas sordas y con discapacidad auditiva, sino también para todo su entorno, el familiar, el del ámbito sanitario, el laboral, de ocio o en el transporte.

«Miles de personas vivimos en España un doble aislamiento social después de la pandemia»

Marcos Lechet, Activista sordo

En todo caso, y aunque entienda que en realidad beneficiaría a toda la comunidad porque facilitaría la comunicación entre las personas, no pretende tampoco que este tipo de mascarilla sea universal. No es necesario que ese modelo sea el que se imponga a todo el mundo, pero sostiene que al menos sí sea obligatorio «en entidades públicas y privadas, comercios mayoristas y minoristas, en áreas de atención al público y personal esencial».

Lechet propone que se redacte una normativa para el uso y tenencia de mascarilla inclusiva, que, en este caso, tendría que ser transparente para que personas sordas e hipoacúsicas vean facilitada la lectura de labios. «Si bien no es necesario que todo el personal de esas entidades use un cubrebocas de este tipo, que al menos que en cualquier comercio, centro de salud o, por ejemplo, en los cuerpos policiales exista aunque sea una persona que lleve una mascarilla inclusiva».

Lechet no se pronuncia sobre cuál debería ser el modelo ideal, pero en España ya hay algún prototipo de este tipo, que cubre la mitad de la cara para garantizar la finalidad protectora que se les presupone y que dispone además de una sección transparente justo en el entorno de la boca para facilitar que las personas sordas lean los labios de su interlocutor. Este activista advierte de que se ha de buscar una solución cuanto antes. «Tenemos que estar en la agenda de las instituciones».