La pornografía está supliendo la falta de educación afectivo sexual

El Colectivo Harimaguada analiza en un informe la realidad de la violencia sexual en Canarias, que está entre las primeras comunidades en violaciones y abusos. Reclama que se recuperen las políticas educativas y se dé prioridad a la prevención

ROSA RODRÍGUEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Los casos de violaciones y abusos sexuales denunciados en Canarias están al nivel de comunidades como Cataluña, Madrid o Andalucía, que tienen el triple y el cuádruple de población. Pero más allá de los datos y estadísticas, que «son pocos, deslavazados, antiguos y obtenidos con muestras pequeñas», el foco se tiene que poner, asegura Mary Bolaños, integrante del Colectivo Harimaguada, «en las causas, en el fondo de un problema que es gravísimo» y que parte de la «inexistencia de educación afectivo sexual integral».

El abordaje de la violencia sexual, asegura Mary Bolaños, no tiene que ser exclusivamente judicial, como ahora ocurre, sino que «pasa fundamentalmente por establecer las condiciones educativas y sociales para que cada persona sea dueña de su biografía sexual y afectiva, sin imposiciones y que asuma que cuando una relación involucra a otra persona, esta debe consentir de forma libre y expresada claramente».

Este planteamiento, sin embargo, en Canarias está lejos de ser una realidad, por eso el Colectivo Harimaguada reclama al nuevo Gobierno que aborde los cambios legislativos necesarios, la formación de los profesionales de la justicia, de la educación y de todo el sistema público, e «ir sobretodo a elementos preventivos». Y eso pasa, dice Mary Bolaños, por «coeducación y educación afectivo sexual».

Sin educación, advierte, los jóvenes «toman como modelo lo que ven en la pornografía o el amor romántico de otras películas», pero también «en internet, en las redes sociales, de los youtubers o los videojuegos» y «los mensajes que les están transmitiendo no son los más adecuados para tener una visión positiva e integral de las relaciones», sino que «son mensajes en los que se mantienen roles estereotipados de dominación y poder y en el que la sexualidad, más que al servicio de la afectividad, del placer, de la ternura, del vínculo, está al servicio del comercio».

Investigación. En Canarias, desde hace más de 15 años han ido desapareciendo progresivamente todos los recursos con los que contaba en materia de educación y atención a la sexualidad. Así lo puso de manifiesto el Colectivo Harimaguada en el trabajo Las políticas sanitarias y educativas en materia de salud sexual y reproductiva: abandono y desmantelamiento, la primera parte del informe Derechos sexuales y reproductivos, derechos humanos básicos, que consta de una segunda parte dedicada la Violencia sexual en la que el colectivo aborda los distintos tipos de agresiones y abusos sexuales, la legislación para combatirlos y las «graves» deficiencias que hay en su abordaje. También enumera una veintena de propuestas de cara a conseguir «verdaderas políticas de prevención».

Bolaños lamentó que el presidente de Canarias en su discurso de investidura al hablar de igualdad «solo hizo referencia a la atención a las víctimas, pero no dijo nada de medidas preventivas» y advirtió a Ángel Víctor Torres que volviendo a llevar a las escuelas la educación afectiva y sexual y con el desarrollo de la Ley de derechos sexuales y reproductivos en buena medida se comenzarían a aplicar elementos preventivos de la violencia sexual, que es un problema «político, social y cultural, no algo aislado», denuncia.

Harimaguada sostiene que «la educación afectivo sexual tiene que volver a la escuela, pero también a los medios de comunicación y a los servicios sociales» porque, insiste Bolaños, «no vale solo con dar charlas», que es lo que «se hace ahora».

«Vamos a estar pendientes de las nuevas instituciones», avisa Bolaños, «para que las políticas que se pongan en marcha no sean cortoplacistas y para las fotos, porque con eso no se cambia nada», sostiene la activista no sin recordar que Canarias fue pionera en prevención, pero el Gobierno suprimió en 2003 el Programa de educación afectivo sexual, puesto en marcha en 1986, lo mismo que se desactivó el Plan de educación y atención a la sexualidad juvenil, que funcionó entre 1997 y 2003.

En la agenda feminista

Invisibilizada en las leyes

La violencia sexual se empieza a visibilizar, dice Mary Bolaños, integrante del Colectivo Harimaguada, pero «no solo se trata de visibilizar, que sí, sino que hace falta más: formar a los poderes públicos y que las instituciones se pongan en serio a trabajar en la prevención». Mary Bolaños dice, y así lo refleja el informe elaborado por el colectivo, que la propia ley 1/2004 de volencia de género, que «invisibiliza completamente a las mujeres víctimas de violencia sexual porque la circunscribe a la ejercida por parejas o exparejas [la ley canaria si considera violencia de género toda la ejercida sobre las mujeres]». Ha sido gracias a la denuncia feminista que la violencia sexual, de cualquier tipo, ha reaparecido en el debate y en la agenda feminista. «Hay que ponerla en la agenda política», sostiene Bolaños.

datos «escalofriantes»

Necesidad de información

El Colectivo Harimaguada reconoce que los escasos datos de los que se dispone sobre violencia sexual se pueden considerar «escalofriantes», dice Bolaños, algo que se une a que «la violencia sexual (y machista) no se ha asumido con políticas eficaces, ni se tiene en cuenta la dimensión y el calibre de la problemática». El colectivo urge a elaborar «macroestudios específicos que incluyan agresiones sexuales múltiples, por sumisión química o a colectivos vulnerables, algo inexistente. Hace falta información para abordar el problema», dice.

las cifras en Canarias

De las primeras comunidades

Con los datos que maneja el estudio y si se comparan las cifras entre comunidades autónomas, Canarias está entre las primeras, con los datos más altos en violencia sexual en agresiones sexuales, abusos y abusos a menores. Llama la atención, por ejemplo, que en la mayoría de detenciones o investigaciones de agresiones sexuales más del 42% sea a jóvenes de entre 18 y 30 años y el 4,5 a menores de 14 a 17 años. También como en solo un semestre, el primero de 2018 los delitos de agresión sexual subieran en Las Palmas un 175% con respecto al mismo periodo de 2017. También recoge el informe la violencia sexual en las universidades canarias.