La PCI no llega a los «nuevos pobres»

31/10/2019

La Asociación de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales advierte que las ayudas se destinan a paliar la «exclusión social» y obvian la pobreza de las clases trabajadoras. En las islas solo reciben la prestación el 3,4% de las familias que lo necesitan.

El porcentaje de población bajo el umbral de la pobreza en España que ha recibido ayuda a través de las rentas mínimas de inserción (PCI en las islas) solo es del 8% de media. Canarias, como en otros indicadores, se aleja de esta cifra y en el archipiélago la ayuda solo alcanza al 3,4%. Esta es una de las conclusiones del Informe de Rentas Mínimas de Inserción de 2018 elaborado por la Asociación de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales. Con todo, lo más llamativo del análisis, explicó ayer Gustavo García, coordinador de Estudios de la asociación, es que las rentas mínimas no llegan «a los nuevos pobres».

En opinión de García, «el sistema de garantía de rentas en España es un sistema a antiguo e ineficaz» que no entiende las nuevas situaciones que creó la crisis. Se trata de ayudas, afirmó, a ciudadanía clasificada como «marginal» y estas rentas se pensaron como «un complemento» para ayudarlas a salir de esa situación de «marginalidad». Es más, recordó el coordinador de Estudios de la Asociación, para lograr esta renta las personas que la recibían tenían que firmar «un compromiso» de que iban a hacer lo posible por «reinsertarse» en la sociedad.

Los nuevos pobres, sin embargo, no son personas «marginales», abunda García. «Ahora la pobreza es distinta. Hay muchas familias pobres que tienen trabajo pero cobran salarios de miseria. O familias monomarentales con uno o dos menores a cargo que también trabajan o cobran el paro, pero 800 euros entre tres personas no da».

Una «prioridad»

A juicio de la Asociación de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales, «garantizar un mínimo vital para las personas que carecen de recursos propios debería ser una cuestión de Estado» y una «prioridad de cualquier Gobierno que se preocupe por la dignidad de las personas», de ahí que reclamen un análisis del tiempo de ayuda que se están concediendo en la actualidad. «Una cosa es la inclusión social y otra cosa es ser pobre», destacó Gustavo García. «Hay multitud de ayuda pero están subdivididas en insolvencia alimentaria, pobreza energética, pobreza habitacional... pero es que no es un problema de algo concreto», insistió. Además, todo ello pasa por «la burocracia» de que con un trabajo ya no tienen derecho a una prestación. «Hay que olvidarse de unir pobreza y exclusión como se hacía antes», insistió.

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