La Iglesia registró en Canarias 489 bienes durante 17 años

27/09/2018

Los dos obispados se apropiaron entre 1998 y 2015 de 371 inmuebles, plazas y terrenos y heredaron 118 propiedades. Los registradores ya han enviado el listado al Ministerio de Justicia.

Los principales templos de Canarias son propiedad de la Iglesia católica. Fueron registrados por los obispados entre 1998 y 2015. En esos 17 años, los que estuvo en vigor la Ley Hipotecaria aprobada por el Gobierno de José María Aznar que levantaba el veto a la curia de registrar los templos abiertos al culto, la diócesis de Canarias y la Nivariense inmatricularon 489 propiedades, de las que 118 fueron donativos o herencias y los otros 371 apropiaciones, amparadas, eso sí, por la ley.

La catedral de Santa Ana y el Palacio Episcopal, en Las Palmas de Gran Canaria; la catedral la de La Laguna, en Tenerife; la basílica del la Virgen del Pino, en Teror; la iglesia de San Juan Bautista, en Arucas: la iglesia de San Ginés, en Arrecife; o la ermita de la Virgen de la Peña, en Betancuría, son solo algunos de los templos inmatriculados en este periodo, según consta en el listado que los colegios de registradores de la propiedad de Las Palmas y de Santa Cruz de Tenerife han remitido al Ministerio de Justicia y que se sumarán a los de otras comunidades. El Gobierno se ha comprometido a hacer pública una lista nacional de bienes inmatriculados entre 1998 y 2015 que dará medida del «expolio» de patrimonio público que, a juicio de las asociaciones laicistas, ha perpetrado la Iglesia católica en España. Se estima que en todo el país se llevaron a cabo más de 40.000 registros en esos 17 años. Además de catedrales hay ermitas, plazas, viviendas, locales y terrenos, entre otras propiedades registradas.

Rafael Robledo, decano del Colegio de Registradores de la Propiedad de Las Palmas de Gran Canaria, defiende el papel de los registradores en la inmatriculación de bienes a nombre de la Iglesia, que «se limitó a cumplir la ley», que desde el año 1861, explica, cuando se promulgó la primera Ley Hipotecaria española, que equiparaba la Iglesia a la instituciones del Estado y daba potestad a las diócesis para inscribir bienes a su nombre con solo una certificación administrativa. La ley franquista de 1946 mantenía ese derecho y convertía a los obispos en notarios, al solo requerir para la inscripción un certificado eclesiástico. Esa norma, sin embargo, no se aplicó a los templos abiertos al culto. Y fue el Gobierno de Aznar el que en 1998 eliminó la excepción, ampliando el privilegio de los obispos y, con él, legalizando que la Iglesia hiciera caja con la venta de entradas a los grandes templos, por las que ni tributa ni hace declaración alguna.

En Canarias, se paga por acceder a las catedrales de Santa Ana -que se hace desde el Museo Sacro-, a la de La Laguna y algún museo, como el del lagunero convento de Las Catalinas.

El Parlamento de Canarias está a la espera de que el Gobierno haga entrega del listado conforme a la proposición no de ley (PNL) aprobada en 2016 a propuesta de Podemos, pero Patrimonio Cultural «desconoce» qué bienes ha registrado la Iglesia en las islas.

Ritmo frenético

Además de los grandes templos de las islas y de las iglesias de prácticamente todos los pueblos, los obispados de Las Palmas y Tenerife inscribieron bienes de todo tipo a un ritmo casi frenético. Entre 1998 y 2015, según consta en el listado remitido por los registradores de la propiedad al Ministerio de Justicia, registraron una media de dos propiedades al mes. Veintidós cada año durante 17 años.

De los 371 bienes que la Iglesia inscribió a su nombre, quizás los que más polémica han levantado han sido las apropiaciones de plazas y locales sociales en infinidad de pueblos, pero también de terrenos, unos públicos y otros privados, por los que los obispos se han tenido que sentar ya en el banquillo.

Sonada es la inscripción de la plaza de Los Galguitos, en el municipio de San Andrés y Sauces, en La Palma, por la que el Ayuntamiento está litigando con el Obispado Nivariense. Entre los bienes apropiados que han trascendido están también la casa del cura de Agaete, la plaza de Tasarte y terrenos aledaños, en La Aldea, una finca y un local en Tejeda en Gran Canaria, o el local del teleclub de La Perdoma, en La Orotava.

El Obispado de Canarias inscribió en 17 años 198 bienes y el Nivariense 173. En 2015, la Iglesia reconocía que solo en La Laguna tenía 92 propiedades.

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