Crisis en el Insular: dimisión y plante de cirujanos

Manuel Díaz señala que esta medida es resultado de la « falta de previsión y de organización de Urgencias».

Odra Rodríguez Santana
ODRA RODRÍGUEZ SANTANA Las Palmas de Gran Canaria

Manuel Díaz ha notificado por escrito su dimisión en respuesta a su desacuerdo con la medida adoptada por Mercedes Prieto en la que los médicos de los servicios quirúrgicos deben hacer guardia en el servicio de Urgencias por la presión asistencial que están sufriendo por la covid.

«No salgo de mi asombro. No llego a entender cómo el Complejo Hospitalario llega a esta situación tan caótica«, señala Díaz en su carta de dimisión.

Desde la dirección de este servicio se entiende que «esto no es más que una falta de previsión y planificación que afecta al servicio de Urgencias desde hace más de dos años a lo que suma la presión de la covid».

Los cuatro médicos adjuntos al servicio, asimismo, han manifestado, también por escrito, su negativa a hacer guardias que no sean de su especialidad -Angiología y Cirugía Vascular- para la que están contratados por el Servicio Canario de Salud y que están cubiertas por sus seguros de responsabilidad civil.

En esta línea los profesionales hacen hincapié en que ética y deontológicamente no están «en condiciones para ofrecer a los pacientes una atención adecuada».

Los profesionales critican, por otro lado, que la dirección médica no haya tenido en cuenta «absolutamente» las características de los servicios ni el número de integrantes -cuatro en el que dirige Diaz- ni de guardias mensuales que realizan -en este caso 15 por adjunto- y asignando de forma unilateral «los días que se tienen que cubrir las guardias de Urgencias».

Otros servicios quirúrgicos del Insular también han mostrado su «descontento» con estas guardias- covid, sin embargo, «temen represalias por lo que se están organizando para hacerlo de forma grupal».

Pésima gestión

Los sanitarios recalcan que el refuerzo de las guardias con cirujanos vuelve a «evidenciar el déficit de personal en las sistemáticamente saturadas» urgencias del Hospital Insular de Gran Canaria, un servicio del que se han marchado en el último lustro 36 médicos adjuntos.

Un éxodo que los profesionales atribuyen, en buena parte, a la «sobrecarga asistencial permanente y la falta de respuesta a las históricas demandas del colectivo para aumentar, no solo el espacio físico para poder derivar a los pacientes una vez dados de alta y así evitar la penosa imagen de pasillos atestados de usuarios en camillas, sino también del personal que presta servicio en esta área».

«A este mal endémico hay que añadir el considerable número de bajas que se está registrando en la plantilla del complejo hospitalario debido a los contagios por coronavirus«, concluyen.