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Imagen de la policía nacional R. C
La investigación apunta a que Sibora recibió cuatro puñaladas por la espalda

La investigación apunta a que Sibora recibió cuatro puñaladas por la espalda

La policía detecta el mismo modus operandi que en el asesinato de Paula, por el que fue detenido Marco en Torremolinos

Juan Cano e Irene Quirante

Viernes, 9 de junio 2023, 10:49

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En la investigación criminal existen diferentes formas de identificar un cadáver. Tanto en la medicina forense como en los manuales de Interpol se utilizan los elementos secundarios o indiciarios, que son todos aquellos que apuntan a que unos restos corresponden a una determinada persona. Cuando se tiene solo uno, se entrena en el terreno de la sospecha. Y a medida que se van acumulando, se avanza hacia la certeza. Pero siempre deben ser comprobados con un método de mayor certeza científica, como las pruebas de ADN, las huellas dactilares o el estudio de las piezas dentales, que son características físicas que nos individualizan porque son propias de cada ser humano.

En el caso de Sibora Gagani, el juzgado está a la espera de que la ciencia -las pruebas de ADN o la odontología- confirmen lo que es casi una certeza para los agentes que investigan el caso. Porque no hay uno, sino varios elementos secundarios que apuntan en esa dirección. Para empezar, está la confesión espontánea de Marco G. R., su expareja, que se confirmó este martes 6 de junio con el hallazgo de un cadáver emparedado en el piso que ambos compartieron en la barriada del Calvario, en Torremolinos, tal y como él había manifestado a los policías.

Además, en el habitáculo que él fabricó para ocultar el cuerpo, situado en el vestidor del ático, los agentes hallaron un bolso que, al parecer, pertenecía a Sibora. La ropa que llevaba puesta también coincidiría, al igual que los tatuajes que aún se apreciaban en el cadáver, conservados por el estado de saponificación de la piel. Todo indica que se trata de Sibora, la joven ítalo-albanesa de 22 años desaparecida en julio de 2014, poco después de romper con Marco.

La investigación también apunta a que fue apuñalada con el cuchillo que se encontró dentro del mismo habitáculo, que aún tenía restos de sangre. La inspección ocular de la ropa y el examen forense del cadáver revelaron la presencia de al menos cuatro heridas de arma blanca concentradas en la parte posterior del torso, lo que indicaría no sólo la causa del óbito, sino también -de confirmarse todos estos extremos- un patrón de comportamiento: Paula, la otra víctima mortal de Marco, también fue acuchillada por la espalda después de romper la relación con él.

En el sarcófago construido por Marco, que fue descubierto por la policía al detectar una anomalía en la disposición de las baldosas del suelo, los agentes hallaron una caja de madera dispuesta a modo de ataúd. Al retirar la tapa, se encontraron con que el cadáver estaba envuelto en plástico y cubierto por completo de arena y cal. Los investigadores creen que con ello pretendía neutralizar el mal olor y evitar posibles filtraciones en el piso de abajo o en las paredes. Sobre el cuerpo, que estaba dentro de un saco de acampada, había también un ramo de flores.

El hallazgo del cadáver se produjo a raíz de una manifestación espontánea del propio Marco. Tras el crimen de Paula, la policía trató de interrogar en comisaría al italiano, que se acogió a su derecho a no declarar. Sin embargo, al pasar junto a un cartel donde se exhiben fotos de desaparecidos, donde estaba la imagen de Sibora, Marco soltó: «Quiero colaborar porque esto me va a perseguir siempre, como lo de Marta del Castillo».

En ese momento, Marco se derrumbó aparentemente por el peso de la conciencia y manifestó que Sibora estaba en el ático que compartieron, «enterrada en una pared». El investigado se ofreció incluso a acompañar a los agentes hasta allí, aunque finalmente no lo hizo. El presunto asesino de Paula no llegó a confesar haber matado a Sibora. Al menos no de forma explícita. Según ha podido saber este diario, Marco reconoció que se pelearon y se limitó a decir: «Me pasé con ella».

Tras esas manifestaciones, la jueza autorizó un registro en la vivienda que el principal sospechoso compartió con Sibora entre 2011 y 2014. El ático, situado a pocos metros del Ayuntamiento y la Jefatura de la Policía Local de Torremolinos, está repartido en dos plantas con terraza.

Los investigadores visitaron hasta en cuatro ocasiones el piso. La primera vez taladraron las paredes de la vivienda para introducir microcámaras con la finalidad de comprobar si había restos óseos en su interior. La última, este martes, emplearon un novedoso sistema de rayos X. Cuando lo acercaron a la pared de las baldosas, al tabique que no debía estar allí, detectaron un cambio de densidad y abrieron un agujero en la pared que les condujo hasta el cadáver.

Las autoridades españolas investigan a Marco G. R. por los crímenes de Paula y de la mujer hallada en el ático de García de la Serna. En Italia, un medio de comunicación sostiene que se indaga en otra desaparición de una mujer en Nettuno, una ciudad del área metropolitana de Roma, donde Marco residió antes de trasladarse con Sibora -con la que empezó una relación en 2009- a España. Sin embargo, fuentes policiales del país transalpino aseguran: «Estamos mirando a ver, pero no hay ninguna investigación oficial sobre otras desapariciones. Sólo sobre Sibora».

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