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Momento de la parodia de la Virgen del Rocío en el programa de la televisión pública catalana 'Està passant'. E. C.
Cuando el humor deja de ser sagrado

Cuando el humor deja de ser sagrado

La bronca por la mofa a la Virgen del Rocío en un programa de TV3 renueva el debate sobre los límites de la burla a las religiones, las minorías y las patrias

Álvaro Soto

Madrid

Sábado, 15 de abril 2023, 12:03

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El humor es un asunto muy serio, sobre todo si toca aquello que se considera sagrado. Un chiste sobre la Virgen del Rocío en el programa de la televisión pública catalana 'Està passant' ha indignado a todos los políticos andaluces, desde la izquierda radical de Teresa Rodríguez hasta la ultraderecha de Vox. El presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla, alzó la voz en nombre de los andaluces. «Estamos hartos de que TV3 haga bromas con nuestro acento y con nuestra forma de ser. La Virgen del Rocío forma parte de nuestra cultura, de nuestra tradición y de nuestros valores», resaltó Moreno, que exigió a los cómicos que se disculparan. La respuesta del director del programa, Toni Soler, no rebajó el tono del enfrentamiento: «Puedes esperar sentado». Aunque el jueves TV3 usó el programa Polònia para volver a sacar otra vez a la Virgen del Rocío, acompañada esta vez de la Moreneta y el Dalai Lama, en un intento de calmar los ánimos, el debate sobre los límites del humor se renueva con cada nueva polémica, y no parece cerrarse.

«A mí sí me ha ofendido la mofa a la Virgen del Rocío, no por la crítica en sí, sino por el lenguaje que se utilizó», explica Jorge Subirán, profesor de Derecho Eclesiástico de la Universidad CEU San Pablo. «La libertad de expresión no puede implicar la ofensa al sentimiento religioso de los creyentes porque uno de los requisitos de la convivencia humana, para favorecer la paz, es el respeto», considera Subirán, que opina que este caso podría encajar en los supuestos de delito de odio o de escarnio, aunque reconoce que la denuncia, si se produce, no tendrá un gran recorrido judicial. «Para que se considere escarnio, debe existir una intención directa de ofender y aquí bastaría con que los humoristas dijeran que no querían ofender a nadie para que se acabara el caso», dice este profesor.

Las absoluciones de Javier Krahe (cocinó un Cristo en televisión), Willy Toledo (por blasfemia) y Rita Maestre (entró en una iglesia en sujetador), en los tres casos juzgados por ofensa a los sentimientos religiosos, y la petición de la Comisión de Justicia del Senado, que en 2021 abogó por eliminar el artículo 525 del Código Penal, todavía vigente para castigar este supuesto delito, muestran un camino, en favor de acabar con los límites a los humoristas, con el que Subirán no está de acuerdo: «La legislación que tenemos no es suficiente para garantizar que el respeto a las creencias».

«La legislación que tenemos no es suficiente para garantizar que el respeto a las creencias»

Jorge Subirán

Universidad CEU San Pablo

«Las manifestaciones religiosas forman parte de nuestra cultura; es lógico que sean objeto de comicidad»

Natalia Meléndez Malavé

Universidad de Málaga

No comparte esta opinión la profesora de Comunicación de la Universidad de Málaga Natalia Meléndez Malavé. «La religión no debe ser tabú. Las manifestaciones religiosas forman parte de nuestra cultura y nuestra cotidianidad, y por eso es lógico que sean objeto de comicidad en una sociedad sana. Lo contrario sí nos llevaría a pensar que nos encontramos en una sociedad menos libre», asegura Meléndez Malavé, que también es investigadora sobre humor y comunicación. «A mí, como andaluza, [el 'sketch' de TV3] no me ha molestado. Además, la devoción por la Virgen del Rocío no forma parte de la identidad andaluza del 100% de la población, por lo que veo desmesurada la reacción de la Junta», destaca la profesora.

«No era graciosa»

Su crítica se basa en que la broma «podía haber sido mucho más eficaz en comicidad», es decir, que no era demasiado graciosa, pero a la vez, recuerda que en Andalucía, en los carnavales, por ejemplo, «los chistes que tienen que ver con elementos de la cultura y religiosidad popular van más lejos que esta parodia y no pasa nada, nadie se ofende».

Un máster en ofender tiene Edu Galán, fundador de la revista Mongolia, que utilizó imágenes de la otra gran Virgen andaluza, la Macarena, para presentarse en Sevilla. La bronca, también entonces, fue notable. Desde su púlpito laico y de papel ha disparado en todas direcciones, siempre mirando hacia el poder y la religión, y su espíritu transgresor le ha llevado en varias ocasiones frente a la justicia, de la que no siempre ha salido bien parado. Una caricatura de Ortega Cano abrió un pleito de siete años entre la publicación y el torero, hasta que en 2022 el Supremo dio la razón al matador. La revista tuvo que pagarle 40.000 euros.

Convertido en un escritor de referencia sobre el pensamiento crítico, sus libros 'El síndrome Woody Allen' y 'La máscara moral', atacan el afán censor tanto de la izquierda como de la derecha. ¿Deben los humoristas tener en cuenta las creencias religiosas para evitar hacer humor sobre ciertos asuntos? «Sí, deben tenerlas en cuenta. Pero para hacer más chistes», responde Galán. «Las creencias religiosas son absurdas y un caladero de chistes. Además, ¿qué les importa a los creyentes, si Dios está de su lado?», ironiza el periodista.

«Las creencias religiosas son absurdas; un caladero de chistes. Además, ¿qué les importa a los creyentes, si Dios está de su lado?»

Edu Galán

Fundador de la revista Mongolia

«Mi religión es el humor, mi credo es que uno se puede reír de lo que le dé la gana; espero que mis creencias sean respetadas»

Juan Soto Ivars

Escritor

Pero si hubiera que elegir una víctima de los límites del humor en España en los últimos años, sobre todos los demás aparecería, muy probablemente, Anónimo García, pseudónimo del líder de un grupo de vanguardia llamado 'Homo Velamine'. García ideó una parodia llamada 'el tour de la Manada', que invitaba a visitar en Pamplona lugares vinculados a la violación de los Sanfermines, una broma de mal gusto que trataba de calibrar la reacción de la opinión pública ante una propuesta escandalosa. Pero la situación se acabó yendo de las manos y el humorista fue condenado por los juzgados de Pamplona y la sentencia ratificada después por la Audiencia de Navarra y el Supremo. El caso está ahora en el Constitucional, pero García perdió su trabajo y su vida ya nunca volvió a ser igual.

El escritor y periodista Juan Soto Ivars ha contado esta historia en 'Nadie se va a reír', un libro que aborda las consecuencias reales de transgredir todos los límites. Sobre la polémica de la Virgen del Rocío, Soto Ivars le da la vuelta a la ofensa: «Mi religión es el humor y la libertad de expresión, mi credo es que uno se puede reír de lo que le dé la gana, así que espero que mis creencias sean respetadas por los creyentes de otras religiones». A su juicio, el modo de resarcir a los indignados sería «usar Canal Sur para devolver la broma y reírse de las sardanas».

Elecciones

Para Edu Galán, las quejas de la Junta de Andalucía tienen «poco sentido dentro de un Estado de Derecho». Los lamentos de Moreno Bonilla «suenan más a una acción política antes de las elecciones que a otra cosa y flaco favor le hacen a Andalucía», cree el escritor, que rechaza que los humoristas tengan que disculparse por sus chistes, aunque en esta polémica, afea a TV3 que siempre apunte hacia el mismo lado. «Quizá una televisión pública debería velar más por el pluralismo y tener a otros humoristas de diferente cuerda», argumenta Galán.

En el caso de la televisión catalana, la parodia puede esconder otra motivación, ridiculizar las tradiciones vinculadas a España, como esgrimió el presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page. TV3 «se pasa el día haciendo anti-España», dijo Page al hilo de la bronca. «El que no tiene claro lo que es faltar al respeto tiene un problema consigo mismo; lo que pasa es que en algunos sitios estas cosas se permiten y en otros no».

Fue Teresa Rodríguez, líder de Adelante Andalucía, la que recuperó la palabra que se emplea para remarcar la costumbre de burlarse de esta comunidad: «Andaluzofobia». Pero aquí, la profesora Meléndez Malavé matiza: «Yo no lo llamaría 'andaluzofobia'. Existen ciertos tópicos que tienen más que ver con el clasismo, con el hecho de que se asocie nuestra forma de hablar, nuestros acentos, a los de los emigrantes que ejercían trabajos poco cualificados, pero muy dignos, en décadas pasadas». «Creo también que somos los andaluces los primeros que nos reímos de esos estereotipos como la supuesta vagancia o el amor por la fiesta», agrega. «Quienes lo hacen desde el conocimiento y el cariño, e insisto, con verdadero humor, nunca van a ofender. A quienes lo que quieren no es hacer humor, sino otra cosa, no se les puede acusar de cruzar los supuestos límites del humor porque el principal límite es que tenga gracia».

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