El forense Francisco Etxeberria y varios guardias civiles en el paraje donde aparecieron los cadáveres de las niñas. / 'EL LECTOR DE HUESOS'/ETB2

Los huesos hallados hace un año son de una de las niñas del caso Alcàsser

Las pruebas de ADN confirman que los restos óseos se desprendieron hace 28 años de uno de los cadáveres en la fosa y no fueron recogidos por los investigadores en 1993

JAVIER MARTÍNEZ Valencia

Los cuatro huesos hallados por un joven en junio de 2019 en la partida de La Romana, el paraje donde aparecieron enterrados los cadáveres de las niñas de Alcàsser, pertenecen a una de las menores asesinadas por Antonio Anglés en 1992. El resultado del cotejo de las pruebas de ADN «ha sido coincidente», según informaron fuentes jurídicas, y ha confirmado las sospechas que tenían los forenses y los investigadores de la Guardia Civil.

«Los huesos son de mi hija. Me lo han dicho por escrito. El instituto de Barcelona que hizo las pruebas envió una carta hace unos días al juzgado con el resultado», afirmó Fernando García, padre de Míriam. «¡A ver qué tontería decís! Estoy harto de tantos listos, tontos y gilipollas», añadió con indignación. Con anterioridad al cotejo de los perfiles genéticos, un estudio antropológico realizado por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses descartó que los restos óseos se hubieran desprendido del cadáver de Toñi, porque revisaron la autopsia y constataron que no le faltaba ningún dedo de las manos, pero no excluyó que pudieran ser trozos de falange de las otras dos niñas. El informe que realizaron los forenses en 1993 afirma textualmente que «faltan parte de los dedos índice, corazón, anular y meñique» de una de las menores.

Una vez que los biólogos lograron extraer varias muestras de ADN de los pequeños huesos, el Instituto de Medicina Legal de Valencia citó a Rosa Folch y Fernando García, la madre de Desirée y el padre de Míriam, para tomarles sendas muestras de su saliva.

La pandemia retrasó las pruebas

La crisis pandémica retrasó la recogida de los perfiles genéticos y su remisión al Departamento de Barcelona del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, donde los especialistas han confirmado ahora que los restos óseos pertenecen al cadáver de una de las niñas tras realizar las pruebas correspondientes.

Una vez resuelta la incógnita con el cotejo de las muestras de ADN, la Guardia Civil y los forenses no tienen ninguna duda ahora de que los trozos de falange no fueron hallados ni recogidos por los investigadores durante el levantamiento de los cadáveres en la tarde del 27 de enero de 1993. Según el sumario del triple crimen de Alcàsser, el apicultor Gabriel Aquino encontró «una mano saliente, deshuesada prácticamente en su totalidad, con dos huesos salientes». Los forenses y especialistas de la Guardia Civil también constataron la existencia de mordeduras de animales en la ropa de una de las niñas, por lo que consideraron la posibilidad de que alguna alimaña arrancara los trozos de falange antes del hallazgo de los cadáveres.

A pesar de estas evidencias, Fernando García cree que alguien se habría llevado los huesos y años después habría vuelto al paraje de Tous para dejarlos con «malas intenciones» en el mismo lugar donde estaba la fosa. «¿Quién tenía esos huesos de mi hija después de veintiocho años? Esa es la pregunta que yo me hago ahora», manifestó el padre de Míriam.

El hallazgo de los restos humanos tuvo lugar el 24 de junio de 2019, cuando un vecino de la localidad de Piles, Vicente B., acudió con su novia al paraje de La Romana en Tous para dejar un ramo de flores en el lugar donde Anglés y Ricart asesinaron a Míriam, Toñi y Desirée. El joven descubrió primero un trozo pequeño de falange y luego halló tres huesos más tras remover la tierra con una rama. El primer dedo estaba en la superficie y los demás se encontraban enterrados a escasos centímetros. La pareja envolvió los restos óseos con un trozo de papel de aluminio y los llevó al cuartel de la Guardia Civil de Oliva, donde realizaron las primeras diligencias de investigación antes de trasladarlos al laboratorio de la Comandancia de Valencia y al Instituto de Medicina Legal.

Mientras los especialistas realizaban los primeros análisis y creían que los huesos podrían ser fragmentos de las patas de una alimaña, el joven que los encontró decidió contactar con el prestigioso antropólogo forense Francisco Etxeberria. Vicente había leído en internet una noticia de LAS PROVINCIAS que informaba del hallazgo de un diente junto a la fosa durante la grabación del programa 'El Lector de Huesos' de la televisión autonómica ETB2. Sabía que Etxeberria había encontrado el premolar y le envió un correo electrónico con fotos de los huesos. Poco después, el doctor le contestó que eran falanges humanas sin ninguna duda. Y no se equivocó porque el antropólogo forense Manuel Polo, otro de los atropólogos forenses más cualificados, corroboró lo mismo días después tras analizar los restos óseos en el Instituto de Medicina Legal de Valencia. Etxeberria siempre mantuvo que los huesos pertenecían a una de las niñas asesinadas, tal y como ahora han confirmado las pruebas de ADN.