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Hay dos especies de elefantes africanos

Hay dos especies de elefantes africanos

Una especie de elefante gigante, que vivió entre 1,5 millones y 100.000 años atrás, está más relacionada con el africano actual.

EFE / Madrid

Jueves, 8 de junio 2017, 16:09

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Una nueva investigación paleogenómica desafía una vieja suposición entre los paleontólogos de que el extinto gigante, ‘Palaeoloxodon antiquus’, estaba más estrechamente relacionado con el elefante asiático. Los hallazgos, reportados en la revista ‘eLife’, también agregan a la evidencia de que los elefantes africanos actuales pertenecen a dos especies distintas, no una, como se suponía una vez.

La comprensión de su herencia genética es clave para evitar que los elefantes de hoy se extingan, señala el profesor de ciencias animales de la Universidad de Illinois, Alfred Roca, coautor del nuevo estudio. Roca llevó a cabo una investigación a principios de los años 2000 que proporcionó la primera evidencia genética de que los elefantes africanos pertenecían a dos especies distintas. Estudios posteriores han confirmado esto, al igual que la nueva investigación.

«Hemos tenido pruebas genéticas muy buenas desde el año 2001 de que los elefantes de bosques y sabanas en África son dos especies diferentes, pero ha sido muy difícil convencer a las agencias de conservación de que ese es el caso», comenta Roca. «Con la nueva evidencia genética de ‘Palaeoloxodon’, resulta casi imposible sostener que los elefantes que ahora viven en África pertenecen a una sola especie», añade.

Para el nuevo análisis, los científicos examinaron dos líneas de evidencia de elefantes africanos y asiáticos, mamuts lanudos y ‘P. antiquus’. Ellos analizaron el ADN mitocondrial, que se transmite sólo de las madres a su descendencia, y el ADN nuclear, que es una mezcla de genes paterno y materno.

Los investigadores confiaron en las técnicas de laboratorio más sensibles para extraer y amplificar el ADN en huesos de ‘P. antiquus’ de dos sitios en Alemania; entre el primer ADN recogido con éxito de tales huesos antiguos de un clima templado.

«Hasta ahora, la investigación genética sobre huesos que tienen cientos de miles de años se ha basado casi exclusivamente en fósiles recogidos en permafrost», indica el investigador del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, Matthias Meyerl, primer autor del documento. «Es alentador ver que los avances recientes en métodos de laboratorio ahora nos permiten recuperar secuencias de ADN muy viejas también de lugares más cálidos, donde el ADN se degrada a un ritmo mucho más rápido», asegura.

El análisis mitocondrial reveló que un antepasado compartido de ‘P. antiquus’ y el elefante africano del bosque vivió entre 1,5 y 3,5 millones de años. Su ancestro compartido más cercano con el elefante africano de la sabana vivió hace entre 3,9 y 7 millones de años. El ADN nuclear contó la misma historia, informan los investigadores.

«A partir del estudio de la morfología ósea, la gente pensaba que el ‘Palaeoloxodon’ estaba más cerca del elefante asiático, pero a partir de los datos moleculares encontramos que están mucho más cerca del elefante del bosque africano», manifiesta el científico de investigación Yasuko Ishida, quien ha dirigido la secuenciación mitocondrial.

«Palaeoloxodon antiquus’ es hermano del elefante africano del bosque, no del elefante asiático o del elefante africano de la sabana», concluye Roca.

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