La Familia Real, con galardonados y patronos en la recepción en el Reconquista. / Efe

Una foto distinta y con distancia en los Premios Princesa de Asturias

Patronos y premiados saludaron a más de dos metros a los Reyes y a sus hijas con el gesto de llevarse la mano al corazón | Se prescindió de los tradicionales insignias que habitualmente lucen los premiados en la foto

M. F. ANTUÑA Oviedo

Escenario inédito, el patio de los gatos del Hotel de la Reconquista, para una foto de nunca vista: sin la totalidad de los premiados y con las mascarillas escondiendo los gestos nerviosos, de satisfacción, alegría y tambien pena por las extrañas circunstancias. Y aunque con cambios, con la obligada distancia, se cumplió el ritual de cada mediodía el viernes de los Premios Princesa. A las doce y 27 minutos llegaban los Reyes con sus hijas, la Princesa Leonor y l infanta Sofía, saludaron a las autoridades presentes y comenzó el desfile de patronos y protectores de la Fundación, este año más escaso en presencias y con nombres como los de Jacobo Cosmén, Pedro de Silva y las alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, y Gijón, Ana González. Nadie se acerca a más de dos metros de la Familia Real, todos bajan la cabeza y la mayoría se llevan la mano al corazón. Los reyes y sus hijas corresponden al saludo y en algunos casos, intercambian unas breves palabras.

Comienza a continuación el desfile de premiados, que abre la enfermera madrileña Verónica Real y todos sus compañeros que hoy recibirán el galardón de la Concordia. Cuando, de rigusoso negro, pasa Teresa López Pernia, la madre de Sara Bravo, una doctora muerta durante la pandemia, la Reina le dedica un gesto cómplice para transmitirle su cariño. A continuación, ocupan su lugar en la amplísima escalinata azul creada para la ocasión, Cristina Fuentes y María Sheila Cremaschi, del Hay Fetival, y acto seguido, Andrea Morricone, que también intercambia algún comentario con los Reyes y sus hijas. Con Carlos Sainz, el último a tomar posición, más complicidad y algún que otra palabra.

La foto está compuesta para la historia. Y es, efectivamente, histórica y esperemos que no se repita nunca. Porque además de distancia y ausencia, faltan también las tradicionales insignias de la Fundación que los premiados suelen recibir para posar en la foto. Esta vez se consideró que eran demasiado pequeñas y que tendrían que ser tocadas por más de una persona, con lo cual se optó por evitarlas. Comienza la banda sonora que crean los flashes de los fotógrafos en modo ráfaga y apenas unos minuto después, el Rey se da la vuelta, inicia una charla y se rompe la formación. Son las 12.36 del mediodía y finaliza la audiencia. Los Premios 2020 ya tienen foto de familia.