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Un planeta cada vez más caliente

Ni las temperaturas ni las emisiones se frenan en 2021, y Europa vive el verano más caluroso con un récord de casi 49º C en Sicilia, según Copernicus

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPE Madrid

Los científicos del programa europeo Copernicus, encargado de la monitorización por satélite del planeta, presentaron sus conclusiones sobre lo que ocurrió con el clima en 2021. A nivel mundial, el año pasado ha sido el quinto más cálido desde que se comenzó a registrar el tiempo terrestre en 1850, lo que sigue una secuencia de altas temperaturas promedio en los últimos siete años. En esta serie, para el continente europeo la temperatura media «estuvo justo por encima del promedio de 1991-2020 (0,1ºC más) y fuera de los diez más cálidos registrados», según el reporte. Sin embargo, en verano se alcanzó un récord de máximas, con 48,8ºC en la región mediterránea de Sicilia.

El efecto de un calor cada vez mayor que abrasa al planeta se sintió en Europa, incluyendo España, con heladas tardías en el occidente y un marzo «relativamente cálido que estropeó productos agrícolas que habían comenzado bien», indica Freja Vamborg, científica senior del Servicio de Cambio Climático de la Unión Europea (C3S), encargada de presentar los resultados anuales de Copernicus en una rueda de prensa virtual celebrada ayer. «En julio hubo lluvias e inundaciones, que fueron realmente devastadoras en el centro del continente, y una ola de calor extrema en la región mediterránea, que propició una temporada de incendios forestales muy activa». Entre los países de la región más afectados por las condiciones secas y cálidas del año pasado, según los científicos, está España, Turquía, Grecia, Italia, Portugal, Albania, Macedonia del Norte, Argelia y Túnez.

Récord de gases

La emisión de los gases de efecto invernadero, responsables en gran parte de la subida del termómetro, también se incrementó, según las mediciones de dióxido de carbono (CO2) y metano realizadas por Copernicus. «Las concentraciones de gases de efecto invernadero continúan aumentando. La tasa de crecimiento del metano es particularmente alta, como también lo fue durante 2020», indicó Vamborg, que aclaró que sus datos satelitales coinciden con los que se hacen en tierra.

El metano llegó a niveles «sin precedentes» con una concentración de 1.876 partes por billón (ppb) y una tasa de crecimiento de 16 ppb. «Hay bastante discusión científica sobre por qué estas tasas han sido tan altas, debido al hecho de que la gama de fuentes de metano es muy grande y hay fuentes tanto humanas como naturales». En cuanto al CO2, hay 2,4 partes por millón (ppm) más que el periodo anterior y un 0,5% más de aumento en términos totales, con un récord anual de 414,3 ppm.

En 2021 las emisiones globales estuvieron un 4,9% por encima del último año prepandemia. El calentamiento global, además, parece retroalimentarse en 2021 ya que, según los datos de Copernicus, hubo «una cantidad récord de emisiones de carbono provenientes de incendios forestales», afirmó Vamborg, lo que a su vez ayuda al efecto invernadero.

«Las concentraciones de dióxido de carbono y metano continúan aumentando año tras año y sin signos de desaceleración. Estos gases de efecto invernadero son los principales impulsores del cambio climático», concluyó Vincent-Henri Peuch, director del Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus, que desplegará nuevos satélites para «observar emisiones antropogénicas (causadas por el ser humano) de CO2, en apoyo del acuerdo climático de la ONU».

Lejos de París

Estos datos permiten observar el escaso alcance que tiene la política para frenar el cambio climático, después de insistir en cumplir con el Acuerdo de París de 2015 y frenar el calentamiento global en 1,5ºC para 2030. En 2021 se registró una temperatura anual media que está por encima del periodo de referencia (1991-2020) por 0,3ºC. Esto significa que está 1,1ºC, incluso rozando el 1,2ºC según Copernicus, de los niveles preindustriales. Se sigue consumiendo así buena parte del margen de calentamiento global que había para esta década y se aleja el objetivo de evitar las catástrofes climáticas que adiverten reiteradamente los científicos, como intensos periodos de sequía seguidos de bruscos aumentos de precipitaciones, olas de calor y huracanes en mayores proporciones a las vistas hasta ahora.

«Sin comprender cómo está cambiando nuestro clima y el riesgo que traerán estos cambios no podemos planificar un futuro resiliente al clima», advirtió Mauro Fachinni, responsable de la Sección de Copernicus de la Comisión Europea. «La urgencia de la acción climática nunca ha sido más importante». Con mediciones que evidencian que ni la temperatura ni las emisiones se frenan, el reto sigue siendo el mismo: «Tenemos que modificar nuestras costumbres, aplicar medidas concretas y efectivas, hacer sostenible la sociedad y reducir las emisiones netas de carbono», exigió Carlo Buontempo, director del servicio climático de la Unión Europea.