España, fuera de un proyecto europeo para la vacuna de la Covid-19

Países Bajos, Francia, Alemania e Italia acordaron trabajar de forma conjunta para negociar con «potenciales desarrolladores y fabricantes de una vacuna contra el coronavirus».

DANIEL ROLDÁN / MADRID

La carrera por conseguir una vacuna efectiva contra el SARS-CoV-2 no termina con el éxito de hallar ese fármaco que dé protección y tranquilidad. Solo es un paso más. Porque como indicó hace unas semanas el presidente de Farmaindustria, Martín Sellés, el reto es tener una capacidad de fabricación «a gran escala para producir miles de millones de dosis lo antes posible». Incluso ya hay compañías que están fabricando a riesgo, es decir, sin tener la certeza absoluta de que su propuesta farmacológica es la correcta para terminar con la Covid-19.

En esta carrera sanitaria, la más importante en la historia de la humanidad por la cantidad de medios que se han movilizado en tan poco tiempo, los diferentes Estados están tomando posiciones para poder tener asegurados tanto la vacuna como el suministro de las materias primas para la fabricación de cientos de millones de dosis. Países Bajos, Francia, Alemania e Italia han dado el primer paso. Los cuatro acordaron trabajar de forma conjunta para negociar con «potenciales desarrolladores y fabricantes de una vacuna contra el coronavirus».

Los cuatro países, como desveló el Ministerio de Sanidad neerlandés, están en conversaciones con varias compañías farmacéuticas con la intención de asegurar la fabricación de la vacuna en Europa. Este es el principal motivo por el que España se ha quedado fuera, según señalan fuentes de la Administración. No hay ninguna industria española que pueda fabricar una vacuna para humanos a nivel masivo, aunque sí están implantadas en España varias plantas de fabricación de vacunas veterinarias. Incluso el Gobierno baraja la posibilidad de transformarlas si alguna de las líneas de investigación nacionales ve la luz.

El poder español se restringe a una gran capacidad de investigación clínica y a una increíble concienciación de los pacientes para participar en los ensayos clínicos. Según los datos del proyecto Covid-living NMA -liderado por la Biblioteca Cochrane-, se realizan en la actualidad 594 ensayos -un fármaco puede tener varios ensayos- en el mundo. Los hospitales españoles tienen a más de 25.000 pacientes -según datos de Farmaindustria- participando en 97 ensayos, solo por detrás del Reino Unido y de Estados Unidos.

Dos puntos fuertes que no son suficientes para que los otros cuatro Estados, que sí tienen industria capaz de fabricar vacunas a gran escala, tengan en cuenta el músculo sanitario español. «Francia, Alemania, Italia y los Países Bajos creen firmemente que una estrategia común y las inversiones conjuntas son cruciales para el éxito en esta área», explicó el ministerio neerlandés, que bautizó a la iniciativa como Alianza de Vacunas Inclusivas.

Ceder competencias.

«Trabajar juntos coloca a los países en una mejor posición para lograr resultados rápidos y óptimos en sus discusiones con las principales partes interesadas de la industria farmacéutica cuando se trata de iniciativas de vacuna prometedoras», indican los Estados, que quieren involucrar a la Comisión «en las negociaciones» y se abren a que otros miembros de la UE participen en el proyecto. La alianza también pretende destinar una partida a los países más necesitados.

Este movimiento de los cuatro Estados coincide con los realizados por las principales potencias mundiales. Estados Unidos ha inyectado unos 1.061 millones de euros en la farmacéutica británica AstraZeneca para el desarrollo de la prometedora vacuna en la que está trabajando la Universidad de Oxford. De esta manera se aseguraría recibir unos 300 millones de dosis de la vacuna. Otros 30 millones se quedarían en el Reino Unido. El Gobierno estadounidense está usando la misma política -invertir millones de dólares- con otras compañías de su país.

La Comisión Europea también quiere llegar a un acuerdo similar. Según adelantó Bloomberg, va a solicitar esta semana a los países de la UE que les cedan parte de sus competencias para negociar con una sola voz ante el sector farmacéutico. El objetivo es similar al planteado por la alianza: asegurarse que la elaboración de la vacuna se produzca en suelo europeo. Y ser, lógicamente, mercado preferente para la distribución de ese medicamento. Una copia del modelo estadounidense que la Comisión ya tanteó hace semanas con algunos países, asumiendo el riesgo de que parte de las inversiones que se realicen caigan en saco roto porque las investigaciones no lleguen a buen puerto. Una posibilidad muy real.

En estos momentos, según la Organización Mundial de la Salud, hay 124 vacunas candidatas y diez están ya en experimentación con humanos.

LAS CIFRAS:

594 ensayos con pacientes se están desarrollando en el mundo, según Covid-living NMA.

10 vacunas de las 124 que están en marcha ya se están probando en pacientes, según la OMS.