Gerardo Ojeda, junto al volcán Cumbre Vieja. / c7

Erupción llena de sentimientos

El fotógrafo Gerardo Ojeda define sus vivencias en La Palma como «la mejor experiencia documental» de su vida, tanto a nivel científico como social, «con detalles inolvidables»

Rafael Falcón
RAFAEL FALCÓN

El fotógrafo Gerardo Ojeda se define como un «flipado» de los volcanes y nada más producirse la erupción del volcán Cumbre Vieja en La Palma se desplazó a la Isla Bonita a vivir la experiencia, cámara en mano.

Coincidiendo con los seis meses del final del proceso eruptivo, www.canarias7.es ofrece un vídeo suyo bajo el título: «La fuerza de la naturaleza en tres minutos», en el que se da un repaso a 85 días muy intensos. Gerardo Ojeda viajó siete veces a La Palma para ir documentando las distintas fases de la erupción. Siempre se ha sentido atraído por la energía de los volcanes «con sus malpaíses, con las formas que genera, sus coladas, la lava, etc. Cuando tenía tres añitos erupcionó el Teneguía y mi padre me hablaba de ello. Luego llegó El Tagoror en El Hierro, aunque no llegó a verse en superficie, pero mi pasión por los volcanes hizo que viajase a Costa Rica a presenciar el volcán Arenal, aunque tuve mala fortuna y el pico estaba cubierto por las nubes y solo pude escucharlo», afirma.

Pero el 19 de septiembre de 2021, a las 15.12 horas, cuando se produjo la erupción del volcán en La Palma, Gerardo Ojeda empezó a buscar billetes aéreos sin fortuna. Finalmente cogió un barco a las 19.00 horas rumbo a Tenerife y el 20 de septiembre a las 7.00 horas se embarcaba en Los Cristianos rumbo a Santa Cruz de La Palma. «A las once de la mañana ya estaba en El Paso, junto al mirador que había en la primera gasolinera. Miré al volcán y quedé hipnotizado», comenta.

En sus distintos viajes fue viendo la metamorfosis que iba teniendo la zona. «Recuerdo Todoque, su iglesia y su plaza. Una semana después ya no existían. Hubo situaciones dramáticas, con desalojos que me marcaron. En solo diez minutos, la gente cogía las escrituras o algunos recuerdos; y posteriormente con el paso del tiempo vi escenas distintas con el regreso a sus casas para aquellos afortunados que no habían perdido su residencia. Llegaban y lloraban, se agarraban a sus muros y se ponían de rodillas», relata con emoción.

El estado anímico de la comarca también le hizo mella. «Vi a gente ida por sus calles, mientras otros muchos barrían y barrían cenizas, conscientes de que ese proceso no se iba a acabar, pero que les servía de evasión». Gerardo Ojeda posee un archivo documental de unas 20.000 fotografías y en este proceso quiere agradecer la colaboración que tuvo «del vulcanólogo Stavros Meletlidis, del IGN, que me ayudó a entender todo el proceso y a ampliar mis conocimientos, así como a CANARIAS7 que ha sido el canal por el que he visualizado mi trabajo».

El volcán de La Palma ha marcado un antes y un después. El fotógrafo recalca que «ha sido la erupción más mediática de la historia, la más fotografiada y la más grabada en vídeo de toda la historia».

Gerardo Ojeda quiere preparar otro vídeo del volcán palmero y ya tiene en mente dos viajes más, con los volcanes como testigos: Islandia para ver el volcán Fagradalsfjall y Sicilia con el Etna.