El padre Ángel da voz a los refugiados y alaba a políticos

El fundador de Mensajeros de la Paz conmemora en Canarias el 18º aniversario de la llegada a las islas de la ONG que creó hace 56 años

R.R. / Santa Cruz de Tenerife

El padre Ángel, pequeño en estatura, pero grande en verbo, llenó con su sola presencia el salón Adán Martín de Presidencia del Gobierno en Tenerife. Llegó para conmemorar la implantación en las islas hace ya 18 años de Mensajeros de la Paz, la oenegé que fundó en Asturias en 1962, y se fue asegurando que Canarias «no tiene la culpa» de que el 30% de su población esté en riesgo de pobreza. La culpa es, dijo, de «los gobernantes»..., de los de Madrid, porque «los políticos canarios están luchando y lo están haciendo bien en el Congreso para intentar sacar lo mejor para estas islas», se despachó.

El sacerdote Ángel García lleva 56 años predicando entre políticos, arrancándoles, céntimo a céntimo, miles de euros para que se impliquen en la atención en la atención a la infancia, los mayores, las mujeres, las familias y los migrantes, por los que él brega sin descanso. Conoce su lenguaje y les habla de tú a tú. Ayer lo hizo con el presidente del Gobierno.

«Canarias -dijo- es de las comunidades que menos habla, pero que más hace por los refugiados; es un referente», le dijo a un Fernando Clavijo deleitado que, como «periodista frustrado» que, reconoció, le preguntó, entre otras cosas, su opinión sobre la política migratoria italiana. «Si [el ministro del Interior italiano, Mateo Salvini] fuera cardenal, el papa ya lo habría cesado», le respondió el padre Ángel, ahora crítico con los políticos que «parecen que no vean» el drama de la inmigración o que «cuando se habla de migración en el Congreso, ni los escaños están cubiertos», recriminó.

Pero también dijo que en Mensajeros de la Paz creen «en dios y en los hombres» y eso quiere decir, agregó, que creen «en los obispos [...] y en los políticos». Muestras de su buen querer a la clase política las dio con sus alabanzas. Desde el fallecido Adán Martín, que fue quien le abrió las puertas de las islas («gracias estés donde estés»), hasta el propio Clavijo. «Las ONG o la iglesia podemos hacer mucho, pero quien de verdad puede hacer son los gobernantes», sentenció el sacerdote de la bufanda roja, invitando a la juventud a ser los políticos del futuro.