El deporte no tiene edad

«No hay ningún secreto más que mantener la ilusión». Así lo afirma el triatleta Juan Hernández junto al nadador Daniel Roca, el corredor Juan Moreno y el ciclista Alejandro Acosta, que coinciden en esta fórmula para seguir motivados en la práctica del deporte aún cuando pasan la setentena.

INGRID ORTIZ VIERA | / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Ninguno es capaz de presentar sus méritos por ir en contra de «la vanidad que se suele ver», a pesar de que todos han alcanzado como poco el primer puesto en campeonatos a nivel autonómico en su disciplina. En cambio, se señalan unos a otros con la admiración y la complicidad de quienes han vivido alguna que otra aventura juntos.

Estos cuatro deportistas comenzaron sus andanzas desde la adolescencia a pesar de que «no estaba bien visto». Hernández se ríe al recordar que, en una ocasión, un amigo terminó desmoralizado después de que le tiraran dos huevos a la cabeza. «Incluso hoy, vas a otras ciudades que tienen su maratón y todo el mundo se implica. Luego vienes aquí y no falta el conductor que te grita porque han cortado la carretera sólo para correr; entonces te das cuenta de lo que queda», reflexiona.

Sin embargo, el deporte está más presenta que nunca entre los ciudadanos que toman conciencia de sus beneficios. «También se cometen muchos errores –afirma Roca algo indignado– Algunos parece que lo hacen por moda: se llaman runners, se llenan de pastillas y quieren ser más que el otro». Lo importante, afirma, es mantener la constancia y adquirir un compromiso a medio plazo. Además, Moreno añade que es imprescindible saber elegir la disciplina deportiva: «Primero viene la pasión, luego el trabajo duro».

La experiencia, como dicen, es un grado que les ha dado lo que ellos llaman «veteranía», y eso les ha ayudado en otro aspecto «importantísimo»: el saber perder. Aún hoy, estos cuatro campeones sienten algo de frustración cuando no consiguen la victoria. Acosta asegura que, a pesar de todo, ahora se siente más tranquilo, y Roca les contradice con un «Yo todavía me pongo muy nervioso».

Moreno, por su parte, señala que mantenerse rodeado de gente más joven le da cierta perspectiva y «salud mental», pero sobre todo, a él le calma el apoyo de la familia. «Yo he tenido la suerte de que mi esposa se viene conmigo en la bicicleta o me espera en la meta y terminamos haciendo todo juntos», apunta Acosta sonriente, y Hernández confirma: «Al final, incluso si ellas no hacen deporte se juntan para hablar y se lo pasan pipa. Tenemos esa suerte, porque luego hay a quienes les han dado a elegir entre el deporte y la familia, y lo han tenido que dejar. Roca confiesa que él solo tiene una premisa en casa: «La cocina se cierra a las tres».

De hecho, una las excusas más utilizadas por los sedentarios es la falta de tiempo. Un argumento que estos cuatro campeones de Canarias ahora jubilados pretenden desmentir. En otro tiempo fueron un cirujano, un tapicero, un agente de aduana y un aparejador, maridos y padres de familia, y explican que consiguieron conciliar la vida laboral con la privada y el ocio. «Yo he llegado a entrenar a las 5 de la mañana», señala Moreno, argumentando que «siempre tienes una hora para ti». Roca es más tajante: «Uno se para a comer ¿verdad?, y no se plantea no hacerlo. Esto es lo mismo, es por salud», concluye. «Prefiero hacer esto y mantenerme activo a tener un sitio fijo en un banco de la calle Triana como el resto de ancianos de mi edad», añade.

Hernández ríe: «El deporte me ha dado mucho momentos, pero sobre todo grandes amigos y eso no tiene precio». Al final, la vida puede medirse de muchas maneras, sea en tiempo o en kilómetros.

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