El año del Faycán y el Eólico

31/12/2018

Tras muchos años de investigación, estas dos macrocausas se cerraron con penas mínimas para los encausados. El Albagate acabó con el juez Alba suspendido provisionalmente e investigado por cinco delitos

Francisco José Fajardo Las Palmas de Gran Canaria

Acaba un año, el 2018, con numerosos nombres propios en el mundo judicial de las islas. Un ejercicio en el que han sido protagonistas procedimientos en curso como el Albagate, el Unión, Emalsa, Seguridad Integral Canaria o el de las facturas falsas; crímenes sin resolver como el de Juani Ramos o Yéremi Vargas; algunos con asesinos confesos como el de La Matula o el del abogado poeta José Rafael Hernández y otros tantos casos juzgados y sentenciados como el Faycán, el Eólico, Botavara o el Palmera. Numerosas investigaciones que han dado mucho trabajo a los tribunales isleños.

El Albagate, el procedimiento que juzgará al magistrado Salvador Alba por haber presuntamente maniobrado para perjudicar política y profesionalmente a su compañera de judicatura Victoria Rosell, es uno de los que más noticias ha generado. Ha sido el año en el que el juez ha pasado de desempeñar su función en la Sección Sexta de la Audiencia Provincial a ser acusado por cinco delitos y suspendido provisionalmente de sus funciones por el CGPJ.

En ese proceso ha pasado casi de todo. Querellas de Alba contra el presidente del TSJC Antonio Doreste, recursos cuestionando las grabaciones, abstención de Rosell en la causa que investiga al empresario Miguel Ángel Ramírez, la candidatura frustrada de Victoria Rosell para acceder al CGPJ, la baja por enfermedad de Alba... Un sinfín de acontecimientos que han colocado a la judicatura canaria en el punto de mira y que tendrá como punto culminante este próximo 2019 cuando el magistrado se siente en el banquillo para ser acusado de prevaricación judicial, cohecho, falsedad, revelación de secretos y negociaciones prohibidas a funcionarios públicos.

Y como telón de fondo de todo esto, la defensa de Alba pedirá la nulidad de las grabaciones que dieron origen al caso que realizó el empresario Miguel Ángel Ramírez en el despacho del propio magistrado, en la Ciudad de la Justicia.

En el capítulo de grandes procedimientos judiciales que fueron sentenciados en 2018, destacan sobremanera dos que en su momento fueron escandalosos, aunque luego, fallo en mano, apenas llegaron a nada. El primero de ellos fue el caso Faycán, que sentó en el banquillo a la plana mayor del Ayuntamiento de Telde cuando estuvo gobernado por el Partido Popular y por Ciuca. De los veintinueve acusados, veintidós reconocieron los delitos y se conformaron con las penas mínimas y los siete restantes, entre los que se encontraban los exalcaldes del PP Mari Carmen Castellano y Francisco Valido, fueron absueltos tras un polémico voto particular del juez Alba dictado cuando se encontraba de baja médica y que exoneró también de culpa al PP, aunque el resto de la sala sí consideró que era responsable de un fraude por solo 767 euros.

En el Eólico también hubo mucha polémica. Primero no se presentó al juicio el acusado Alfredo Briganty, por lo que fue ordenado a detener. Fue esposado en Madrid y trasladado a la Ciudad de la Justicia en una causa en la que, a las primeras de cambio, se conformaron todos los acusados menos los cabecillas el exdirector general Celso Perdomo y su pareja, Mónica Quintana, quienes tuvieron penas que, en cualquier caso, no les obliga a ingresar en prisión. Quedará en el recuerdo la imagen de ambos llegando a la sala en una de las sesiones visiblemente indispuestos tras haberse quedado dormidos.

El Botavara, el Palmera, asesinatos, delitos sexuales, económicos y múltiples investigaciones que han protagonizado un 2018 para no olvidar.