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Carlos Avigdor Suárez, recibiendo la distinción de manos del rector de la ULPGC, Lluís Serra. C7
Título y premio para Carlos: «La pereza es la peor discapacidad»

Título y premio para Carlos: «La pereza es la peor discapacidad»

La ULPGC reconoce a los mejores estudiantes | La universidad hizo entrega de 45 distinciones, entre ellas la de este egresado en Geografía que nació con sordera y usa un implante coclear en su día a día

Daniel Herrera

Las Palmas de Gran Canaria

Martes, 14 de mayo 2024, 17:39

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La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria rindió un tributo a los estudiantes más destacados en el marco de los Premios de Orden Promocional. Entre los 45 premiados, la ULPGC dedicó una mención especial en su acto a Carlos Avigdor Suárez Pérez, egresado del Grado en Geografía y Ordenación del Territorio, el cual padece una discapacidad auditiva por la que necesitó un implante coclear en su día a día para conseguir licenciarse en su carrera.

De hecho, y según explica, durante los años de pandemia y confinamiento tuvo que hacer un importante esfuerzo para continuar sus estudios ante las dificultades que le acarreaban cuestiones cotidianas como escuchar a sus profesores y compañeros con el uso de mascarillas. Un simple detalle para los demás que, sin embargo, supuso un singular desafío para él.

«Soy una personas sorda de nacimiento», reconoce. «Desde los tres años cuento con un implante especial que me ha permitido comunicarme, expresarme y entender a la gente», explica Avigdor tras recibir la distinción de manos del rector, Lluís Serra Majem. «La cuestión es que el aparato lo tengo instalado en el lado derecho y claro, trato que la gente me hable por ese lado. Tampoco puedo identificar de donde procede el sonido, simplemente lo oigo. Durante el periodo que padecimos el covid y las restricciones, se me hacía más difícil entender a mis profesores con las mascarillas», asevera.

Suárez señala que «la pandemia supuso un antes y un después para mí, porque en cada clase dependía de la lectura labial del profesor, si hablaba alto y claro, o si tenía mejor o peor dicción. Una serie de barreras cotidianas que, por suerte, también conseguía superar gracias a los compañeros que me echaban una mano, o incluso en tutorías personales».

Un reto continuo

En este sentido, hay un axioma que en su día a día ha interiorizado como un reto personal, sirviéndole de acicate para alcanzar la excelencia académica: «La peor discapacidad es la pereza. Es un lema que tengo siempre me presente, y creo que me ha ayudado a llegar hasta aquí».

No en vano, y tras terminar la carrera, hizo un máster en Patrimonio Histórico, Cultural y Natural, además de estar en la actualidad contratado como personal de la ULPGC, realizando su tesis doctoral.

«La geografía me fascina», subraya Suárez. «Me encantaba desde pequeño viajar, conocer los países, sus ríos y afluentes, las playas, la toponomía... e incluso la conformación de las ciudades. Cuando terminé el bachillerato, estaba un poco indeciso con la carrera, inclinándome en primera instancia por Magisterio», reconoce. «No me convenció, por lo que, a los seis meses, me cambié de carrera».

Asimismo, pone en valor el esfuerzo de su familia en su singular itinerario académico: «Tengo la suerte de que se han volcado conmigo desde pequeño. No es fácil costearte un aparato como este de 8.000 euros sin incluir el mantenimiento. Ellos están emocionados y eso me emociona a mí también. Las pilas de este implante duran un día, a veces ni eso, si le pongo un bluetooth especial para oír música. Me lo quito para dormir y para cuestiones cotidianas como a la hora de ducharme o, por ejemplo, en ambientes muy cargados o con mucho ruido alrededor. En esos casos, tiene sus ventajas ser sordo», ríe al comentarlo.

De cara al futuro, no le caben dudas: «me encantaría dar clases en la universidad. No me supone un problema dirigirme a un grupo de personas para exponer, porque llevo toda la vida practicando y trabajando en ello. Desde pequeño te acostumbras a ciertas pautas en tu día a día. Soy consciente de que, a veces, no pronunció bien algunas palabras, me suele ocurrir con las llanas. Me he escuchado en grabaciones, aunque no me gusta oírme. En ocasiones la gente ha pensado que tengo acento inglés, francés o de otra latitud menos canario, pero ha sido un trabajo continuo que tratado de lidiar lo mejor posible».

Imagen de los alumnos distinguidos en los Premios de Orden Promocional.
Imagen de los alumnos distinguidos en los Premios de Orden Promocional. C7

Cuadro de premiados

En el acto de ayer, la ULPGC otorgó un total de 45 Premios de Grado, de los cuales, cuatro quedaron desiertos, así como 26 de máster. Por rama de conocimiento, se han concedido cinco premios a los mejores expedientes: en Artes y Humanidades, el honor recayó en la estudiante Sara Castro Gaspar.

En Ciencias, Anna Cunill I Sàez recibió el premio, mientras que Ana Rebolledo Ruiz se llevó el correspondiente en el ámbito de Ciencias de la Salud. Completaron el cuadro Emilio Jesús Medina Lorenzo (Ciencias Sociales y Jurídicas) y María Rosa Rodríguez Luque (Ingeniería y Arquitectura).

Cada uno de los premiados por rama de conocimiento recibieron también 300 euros concedidos por la Asociación Alumni ULPGC, una entidad sin ánimo de lucro que agrupa a egresados, antiguos estudiantes y amigos de la universidad.

Finalmente, las mejores calificaciones de admisión recayeron en Xinyuan Wang Gao, estudiante de Bachillerato; Marilia Sarmiento Martín -Ciclo Formativo-, Carmen Laura Miranda Hernández -estudiante de acceso para mayores de 25 años- y Basilio Cabrera Pérez, en la rama de acceso para mayores de 45 años.

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