Rosa Aguilar: «Mi elección significa que avanzamos en la igualdad»

02/06/2019

Rosa Aguilar Chinea (Arure, La Gomera, 1970) es «un producto de las dos universidades canarias»: se licenció en la ULPGC y se doctoró en La Laguna, que la eligió esta semana como su nueva rectora. Entre sus retos están adaptar la docencia a la realidad del estudiantado, lograr una universidad dinámica que afronte los continuos cambios o transferir más conocimiento a la sociedad canaria para solucionar sus problemas. La segunda rectora de la historia de Canarias cree que «hay que seguir trabajando en visibilizar a la mujer en estos puestos».

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— Es la segunda rectora de la historia de Canarias, las dos de La Laguna, y la octava que actualmente dirige una de las 50 universidades públicas españolas. ¿Qué significado le da?

— Que hay que seguir trabajando en visibilizar a la mujer en estos puestos. Estamos dando pasos y aquí en La Laguna estamos rompiendo moldes, porque somos la primera universidad que ya ha tenido dos rectoras, ya que Marisa Tejedor estuvo en los años 90. Mi elección significa que estamos avanzando en la igualdad, que la sociedad cambia. Eso no quiere decir que el camino esté hecho, al contrario, tenemos que seguir trabajando muy duro. El único requisito para ser rectora es ser catedrática y las mujeres no llegan a las cátedras. En mi caso, que soy catedrática de Ingeniería de Sistemas y Automática, un área muy masculina, hay 78 catedráticos en España, 73 hombres y solo cinco somos mujeres. Que haya dos rectoras puede ser un espejismo, tenemos que seguir trabajando en la igualdad.

— ¿Es una rectora feminista?
— Sí claro. He vivido en un mundo de hombres, hecho por y para los hombres. Cuando estaba en clase decir ‘una voluntaria a la pizarra’ era decir ‘Rosi a la pizarra’. He sentido este tipo de sociedad que tenemos y se cambia visibilizando a las mujeres y las mujeres dando un paso adelante cuando lo tengamos que dar.

— La noche electoral, tras ganar, dijo que otra universidad de La Laguna es posible. ¿En qué quiere cambiarla?

— En tres ejes. Lo primero es volver a poner al alumno en el centro de la institución. Ha cambiado el mundo y nuestro alumnado también. Ahora se comunican de forma diferente, aprenden de forma diferente y tienen inquietudes diferentes y la docencia que impartimos y la forma en la que lo hacemos tiene que adaptarse a sus nuevas realidades. Para eso tenemos que hacer una escucha activa. El segundo eje es hacer una gestión moderna y transparente. Moderna porque tenemos que organizarnos para ser una universidad proactiva, que esté adaptándose a los cambios legislativos, sociales y tecnológicos, que son continuos. Tenemos que adelantarnos a los nuevos retos. Y transparente porque la comunidad universitaria y la sociedad tienen que ver que estamos atendiendo a los problemas reales de la sociedad canaria, porque es la forma de que nos quieran y apoyen. Todo esto no se podrá hacer sin el apoyo del personal docente e investigador y el de administración y servicios. Por eso el tercer eje es poner en valor el trabajo del personal de la casa y apoyarlo, quitarle los obstáculos, en el caso del profesorado para que tengan el tiempo que necesitan para dar docencia, actualizarla y hacer la investigación y transferencia que tan necesaria es aquí en Canarias.

— ¿Cuál será su primera medida?

— Hacer ya el plan de gobierno a cuatro años con acciones concretas sobre estos tres ejes. Yo he sentido en estas elecciones que la comunidad universitaria está muy ilusionada, que cree en la transformación.

— ¿Las universidades públicas canarias deben eliminar titulaciones?

— Creo que no. Hay que adaptarlas a las nuevas realidades. Todas y cada una de las titulaciones que tenemos en La Laguna son necesarias e importantes porque todas atienden a los retos sociales. Por ejemplo, los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, uno de los ejes del Gobierno canario. Para poder trabajar en ellos necesitamos de todas las disciplinas en las que se investiga e imparte docencia en la universidad de La Laguna, las humanísticas, científicas, tecnológicas, ciencias de la salud, ciencias sociales...

— ¿Apuesta por los dobles grados?

— Sí, porque es una demanda de nuestros estudiantes y la universidad debe ser lo suficientemente dinámica para satisfacer esas necesidades y cambiar para atender a las necesidades reales. La universidad no forma para un trabajo concreto sino lo que se desarrolla es una capacidad de abstracción para que los profesionales se puedan adaptar a cualquier nuevo reto que les llegue. — ¿No cree muy complicado que una universidad cambie tan rápido como usted quiere?

— Fui vicerrectora y siempre decía que la universidad era como un dinosaurio, que le cuesta cambiar. En la universidad tenemos conocimiento y hay que apoyarlo para ser dinámicos. Cuando fui vicerrectora intenté apoyar a quienes tenían ese conocimiento, ponerlo en marcha para afrontar los retos que tenemos, y ahora voy a hacer lo mismo. Se consiguen milagros cuando crees en la gente y les apoyas, porque tenemos grandes profesionales en la casa.

— Los rectores que ha tenido la ULPGC señalaron hace poco que las universidades públicas canarias están desaprovechadas. ¿Opina lo mismo?

— Estoy de acuerdo. Las universidades tenemos que abrirnos a la sociedad a la que nos debemos, pero la sociedad también tiene que creer en nosotros. En las universidades canarias tenemos el conocimiento para afrontar los retos en energía, sanidad, de cambios de usos y costumbres... Tienen que mirar para nosotros, preguntarnos, y estaríamos encantados en responder, es el objetivo de la universidad.

— El Gobierno ahora en funciones no ha aprobado el modelo de financiación universitaria que ha negociado con la ULPGC y la ULL estos años. ¿Se debería empezar de cero la negociación?

— No me puedo pronunciar porque desconozco el documento que se ha negociado, pero sí coincido en que necesitamos una financiación suficiente y estable.

— ¿Y seguirá yendo de la mano en la negociación con la ULPGC?

— Por supuesto, somos dos universidades hermanas y tenemos que apoyarnos la una a la otra como hacen los hermanos.

— Es la primera rectora licenciada en la ULPGC...

—Bueno, en mi caso es así... Soy licenciada en Informática, porque en esa época no era una ingeniería sino una licenciatura, por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Soy un producto de las dos universidades canarias, porque luego la tesis doctoral sí que la hice en La Laguna... Es muy importante mantener las dos universidades públicas canarias, a las que hay que apoyar.

— Las universidades están muy pendientes de las fotos que sacan de ellas los diferentes ranking. ¿Se fía de estos informes?

— Salir bien o mal en los ranking no debe ser el objetivo. El objetivo es dar una docencia de calidad que se acerque a lo que necesidan nuestros estudiantes y nuestra sociedad y hacer una transferencia de conocimiento, pero eso no quita que una foto buena o mala en un ranking va a hablar mucho de la universidad. Es una preocupación porque puede crear una imagen borrosa de lo que es la universidad, en este caso de La Laguna. A los ranking hay que mirarlos porque pueden difuminar la foto que tenemos de la universidad, por eso hay que ver donde estamos y corregir cosas que podamos haber hecho mal, pero siempre hay que saber leerlos.

— ¿El último ranking CyD situaba al sistema universitario canario a la cola en rendimiento. ¿Cree que nuestro sistema es bueno?

— Creo que sí, y me muevo por universidades españolas y de Europa. Aquí en La Laguna tenemos titulaciones y profesiones que están en primer nivel mundial y otras áreas que hacen unas transferencias de conocimiento muy importantes. El sistema universitario en Canarias es bueno, pero hay que seguir mejorándolo. Para eso es también fundamental una financiación suficiente y estable, no podemos estar a merced de ver qué presupuestos aprueban cada año... Una investigación que se para es una investigación que se pierde, son recursos tirados a la basura.

— Pues tampoco se ha aprobado el prometido plan regional de I+D...

— La investigación es la gran olvidada, tanto a nivel nacional como a nivel autonómico. Creo también que no hemos sido capaces de explicar desde las universidades cómo desde la investigación vamos a responder a los problemas inmediatos que tiene la sociedad canaria. Por ejemplo, y es uno solo, el problema con los plásticos. Si la sociedad fuera consciente de la gran ayuda que tiene en el conocimiento que hay en las universidades públicas canarias creo que el problema estaría resuelto.