José Ramón Gamo, durante su participación en el Foro de RE Educación 'Nuevos Retos, Nuevos Paradigmas' . / C7

«La práctica educativa está lejos de la inclusión del alumnado TDAH»

José Ramón Gamo, especialista en neuropsicología infantil, sostiene que colegios privados y concertados 'invitan' a escolares con déficit de atención e hiperactividad a marcharse

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

El especialista en Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) participó recientemente en Gran Canaria en el Foro de RE Educación 'Nuevos Retos, Nuevos Paradigmas', organizado por el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. Cree que la verdadera inclusión de este alumnado está aún lejos.

-¿Se ha alcanzado la verdadera inclusión del alumnado con TDAH?

-Toda la tendencia más teórica y filosófica es reclamar la inclusión, que es lo que dice la propia Ley, pero seguimos con un tratamiento no inclusión. Hay un ejemplo claro: a la mayoría de los niños que presentan estas peculiaridades se les saca de su aula ordinaria par dar sus sesiones de PT (profesorado terapéutico) o de Al (audición y lenguaje), no se hace de forma integrada.

Se les excluye de sus aulas para ir al despacho del especialista mientras sus compañeros siguen trabajando otros contenidos. La tendencia es a la inclusión, pero la práctica educativa a día de hoy, todavía, está muy lejos de la inclusión. Y datos inapelables en las tasas de fracaso escolar en las que nos encontramos una gran diferencia tanto en el número de repeticiones como de abandono con respecto al alumnado normativo.

-¿Cuál es la media de neurodiversidad de una aula en la escuela pública?

-En primaria, la media de alumnado con TDAH por aula es de 1,5 y sube a entre 4 y 5 casos si incluimos a todo el alumnado con dificultades y con necesidades diferentes.

En Secundaria las cifras pueden ser muy superiores porque se produce un cuello de botella porque muchos de estos niños que cursan la educación primaria en colegios concertados o privados acaban, de alguna manera, siendo 'invitados' a marcharse con la excusa de que no tienen los recursos para ayudar a este perfil de alumnado. Es muy habitual. Este alumnado desemboca en el sistema público y es por eso que en los institutos nos podemos encontrar en un aula un porcentaje muy superior de neurodiversidad.

-¿Qué formación tienen los docentes para hacer frente a estas necesidades educativas?

-Las facultades de Magisterio no tienen una formación específica sobre trastornos del neurodesarrollo, que no es solo los TDH, sino dislexia, TEA, etcétera. Los docentes tienen que formarse después, si bien es cierto que hay mucha oferta desde los centros de formación del profesorado.

Y no te cuento ya si hablamos del profesorado de Secundaria que hacen un curso de adaptación Pedagógica donde no se abordan estas peculiaridades ni para detectarlas ni tampoco sobre cómo hay que trabajar con este alumnado con neurodiversidad. Así que todos los docentes tienen que hacer el esfuerzo personal, tener la intención personal de querer recibir esta formación porque no es obligatoria y que no se da por defecto.

-En función de lo que ahora sabemos sobre cómo funciona el cerebro ¿cuánto ha cambiado el sistema educativo?

-La escuela que existe hoy es la misma que vivieron nuestros abuelos. Casi un 60% de una clase se dedica a transmitir oralmente contenidos a un alumnado sentado en pupitres y con un sistema de evaluación de exámenes por escrito.

Son muy pocas las escuelas que han dado un verdadero salto con metodologías de aprendizaje activo, haciendo una apuesta en lo que está estipulado en la nueva ley educativa, que nos pide un trabajo por competencias. Y paradójicamente, desde el punto de vista metodológico, en función de lo que hoy sabemos sobre como procesa la información el cerebro, sobre cómo aprende, resulta que lo que favorece al alumnado TDAH para facilitarles el proceso de aprendizaje, son los mismos procesos que habría que llevar a cabo con un cerebro normativo. Esto es: inclusión pura y dura.

-¿Qué claves se pueden dar a los docentes para mejorar el manejo de la conducta?

-En una sesión de 45 minutos, los docentes dedican el 30% del tiempo a la gestión del aula y comportamientos disruptivos. Hay que trabajar en la cohesión de grupo. En los primeros diez días de cada curso se deben trabajar dinámicas de cohesión de grupo en las que se establezcan cuestiones cómo ¿quién es quién? ¿cómo va a ejercer el poder el maestro en el aula? ¿cuáles son las normas y qué va a ocurrir si se transgreden las normas? Que el grupo en sí mismo sea capaz de regular su conducta.

Los centros suelen tener un régimen interno que no se comunica a los niños, del que los niños no son conscientes. El trabajo del día a día consiste en ir despachando las situaciones, con muy poca coherencia a veces, y con muy poca coordinación entre los distintos maestros. Cada uno en su aula funciona de una manera totalmente distinta a otro maestro, y esto para los niños es una locura. Cuando un grupo está cohesionado mejora la convivencia y permite que este alumnado que puede tener un comportamiento disruptivo tenga muy clara cuál va a ser la pauta ante ese comportamiento,

-¿Qué opina de castigos como no salir al patio o la expulsión del centro?

- Cuando se castiga a un niño o niña sin patio, de forma sistemática, y cuando además es TDAH, lo que se va a generar es una repercusión en el comportamiento de ese alumno para el resto del día.

Es una medida completamente inadecuada que va a ser como un bumerán que te va a dar en la frente. Por otra parte, las medidas de expulsión son una aberración y contrarias a la ley que dice que los menores de 16 años tienen que estar escolarizados. Los niños no pueden ser expulsados de la escuela en jornada escolar, las medidas deben ser siempre ejecutadas dentro del contexto escolar. Para el alumnado TDAH es una completa barbaridad.