El profesor Yván Pozuelo, en el paseo de Begoña, en Gijón. / A. GARCÍA

Ocho meses sin empleo y sueldo por poner dieces a todos sus alumnos

«Esto es una persecución. Ni los padres ni los alumnos se han quejado nunca por mi sistema», insiste Yván Pozuelo

EUGENIA GARCÍA

Ocho meses sin empleo y sueldo. Una sanción «equivalente a una multa de 30.000 euros». ¿El desencadenante? Poner un diez a todos sus alumnos y contarlo en EL COMERCIO. El profesor de francés Yván Pozuelo Andrés conoció el pasado 27 de julio la sanción que le impone la Consejería de Educación a raíz de un procedimiento que comenzó el 31 de enero de 2020 y que llegó a acumular 2.500 folios sobre las prácticas del funcionario.

Previamente, el 18 de diciembre de 2019, el docente, que llevaba catorce años dando clases en el IES Universidad Laboral había concedido una entrevista a EL COMERCIO en la que manifestaba que «abandonando el rol de la evaluación también se pueden dar clases» y que «el 10 está dentro de la ley y se lo pongo a todos. Les da confianza». En dicha entrevista el también doctor en Historia resumía las ideas plasmadas en su libro '¿Negreros o docentes? La rebelión del 10?', en el que entre otras cosas reniega de los libros de texto y critica las «prácticas obsoletas» en las aulas.

El 3 de diciembre conoció el pliego de cargos ahora refrendados: «Haber calificado a todo su alumnado con la misma nota (10) independientemente de su rendimiento y atentando así al derecho de la evaluación objetiva; negarse a hacer la evaluación formativa de su alumnado con plena consciencia y haciendo público alarde de su incumplimiento; no programar debidamente las enseñanzas de francés; no llevar registros veraces y efectivos del rendimiento de su alumnado y no coordinar el departamento del que es responsable ni ejercer su jefatura». Asegura el docente que «desde el principio, estaba dictaminado, pero alargaron el proceso». Y se muestra convencido de que «lo que molestó fue la entrevista en EL COMERCIO. Si no llego a darla, habría pasado totalmente desapercibido y hubiera seguido firmando dieces hasta mi jubilación, porque en estos años nunca jamás me dijeron nada sobre mis programaciones ni mi método de evaluación». El docente asevera que se trata de «una persecución» y cuenta que tampoco «los padres ni los alumnos se han quejado nunca por mi sistema».

«¿El talento se suspende? Yo no voy a penalizar a los alumnos por sus errores, sino explicárselos para que ellos los corrijan. Se necesitan muchos parámetros para evaluar la capacidad de una persona», asegura Pozuelo y añade que «ese diez produce motivación total; aprendizaje; estar más atento...

«Hay casos más graves en los institutos y todo el mundo en el gremio lo sabe: acosos sexuales, gente que llega en mal estado, que insulta... pero no les gustó que no me retractara cuando me pidieron que lo hiciera», defiende. Agradece el apoyo recibido «desde el primer momento» por parte de sus compañeros de profesión, si bien reconoce que la situación que está viviendo «es difícil, porque intimida».

Ha recurrido la sanción, que por el momento está suspendida pero que podría ejecutarse próximamente, aunque sus abogados, del despacho de Viliulfo Díaz, prevén solicitar una suspensión cautelar. Si la consejería siguiera adelante, pedirán un recurso de reposición y en caso de agotar esta vía, acudirán a la contencioso-administrativa.

Pozuelo ha dejado de dar clases en el IES de La Laboral: hace años que solicitaba el concurso de traslado al Centro Integrado de Formación Profesional de Hostelería de Gijón, que finalmente se le ha concedido. En septiembre comenzó a dar clases. Afirma que seguirá poniendo dieces a quien crea que lo merece. «Prefiero morirme con los dieces puestos.»